Guión: Jack Schiff, Cary Bates, Marv Wolfman, Roger Stern, Joe Kelly y Tony Bedard.
Dibujo: Al Plastino, Curt Swan, Gil Kane, George Pérez, Kerry Gammill, Germán García, Kano y Pascal Alixe.
Páginas: 256.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2017.
Después de Lex Luthor, está Brainiac. En realidad, son complementarios, como demuestra el hecho de que se hayan producido los lógicos encuentros entre ambos. De alguna manera, se podría decir que Luthor es el enemigo definitivo de Superman como hijo de la Tierra y Brainiac el que ve al Hombre de Acero como el único heredero de Krypton. Su presencia en la serie Pura maldad era más que obligada, y este volumen sirve, en realidad como todos los anteriores dedicados al Joker (aquí, su reseña), el propio Luthor (aquí, su reseña), Harley Quinn (aquí, su reseña) y Darkseid (aquí, su reseña), para redescubrir a los grandes autores que han firmado cómics de DC en décadas que nadie parece recordar con mucho fervor. Desde que Marvel irrumpió en la escena del superhéroe y hasta mediados de los 80, cuando la Distinguida Competencia cambió el paso del género con obras clave, da la impresión de que DC siempre estuvo un paso por detrás. Y, sin embargo, hay grandes narradores creando historias tan entretenidas como algunas de las que aparecen en este volumen. Brainiac, un personaje en continua evolución tanto narrativa como gráfica, permite una diversidad de historias bastante interesante, y este libro es reflejo de ello. Reflejo consciente, además, porque los cambios con este personaje siempre son útiles.
Como es preceptivo en este tipo de recopilatorios, arrancamos con la primera aparición de Brainiac, en la que Jack Schiff y Al Plastino sientan las bases del personaje con la ingenuidad propia de finales de los años 50. Durante mucho tiempo, como evidencia la siguiente historia en tres partes de Cary Bates y Curt Swan, Brainiac fue el clásico hombrecillo verde del espacio que estaba instalado en el imaginario popular de los años de la Guerra Fría. Eso sí, sirvió para que Krypton cobrara una especial relevancia en la misma existencia de Brainiac y en su relación con Superman. La transformación tecnologíca de Brainiac se produce en la trilogía que forman ¡Renacimiento!, ¡…Con un solo paso! y ¡Enfrentamiento! La clave de esta historia, muy bien escrita por Marv Wolfman y dibujada por elespléndido Gil Kane no está solo en el fantástico rediseño de Brainiac, que desde luego cuenta con motivos narrativos evidentes tras la aparente muerte previa del villano, sino también porque muestra el nivel de amenaza que supone para Superman y para la Tierra. No es de extrañar que, incluso sin la pompa de los grandes eventos de nuestros días, Wolfman nos sirva en bandeja la presencia de la Liga de la Justicia y los Nuevos Titanes para luchar por el destino del planeta. Si eso no sirve para medir el poder de Brainiac, nada lo hará.
Lo mejor del libro, en todo caso, es La trilogía de Brainiac, con el clásico Roger Stern en el guion y George Pérez y Kerry Gammill a los lápices. Esta historia es, de alguna manera, la fusión ya definitiva de Brainiac en el mundo de Superman, el encuentro entre el Superman cósmico y el terrenal. ¿Cómo se hace eso? Lex Luthor, obviamente, como se ha dicho al principio. Y mucho más, porque Stern no se detiene ahí. Es una historia, además, que sirve para dar un paso más en la presencia física del personaje y que, de alguna manera, vuelve a los orígenes. No es lo que ha permanecido, pero es notable y valiente. En Sacrificio por el mañana, Joe Kelly, junto con Germán García y Kano como dibujantes, profundizan en las pretensiones comunes y enfrentadas de Brainiac y Luthor desde una vertiente más actual, con un interés innegable. Y cierra el libro Recolección, una suerte de origen moderno para el personaje, en realidad la primera vez que le vemos en el libro sin necesidad de recurrir a Superman, que confeccionan entre Tony Bedard y Pascal Alixe. Como ya dejaron claro los anteriores volúmenes de Pura maldad, no se trata de abrir debates sobre si estas son las mejores historias de Brainiac sino de que disfrutemos con cómics que no están demasiado al alcance del lector habitual y que sirven para que sepamos más de los grandes villanos de DC.
El volumen incluye los números 242, 489, 491, 544 a 547, 647 a 649 y 763 de Actiom Comics, Superman Metropolis Secret Files, y el 23.2 de Superman, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 1958 y el mismo mes de 2013. El contenido extra lo forman una introducción de Jorge García y las portadas originales de Curt Swan, Gil Kane y George Pérez.
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