CÓMIC PARA TODOS

‘Que decidan las cerillas’, de Carlos Salem y Kike Narcea

Editorial: Navona.

Guión: Carlos Salem.

Dibujo: Kike Narcea.

Páginas: 170.

Precio: 19 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Enero 2018.

Imaginaos que Sin City transcurriera en Madrid. Imaginaos que tuviera un único protagonista central, un poeta arrollado por la vida y los malos hábitos. Imaginaos que, en lugar de una violencia desatada, tuviera una que pudiera tocarse con la punta de los dedos. Mejor no lo imaginéis. Mejor leed Que decidan las cerillas y disfrutad con la contundente y melancólica historia de Carlos Salem, la de la novela El huevo izquierdo del talento que Kike Narcea adapta con brillantez y clásico sabor de revista para adultos. Esa es la idea. Un poeta urbano en un entorno de bar, sucio, donde lo peligroso es la gente normal, la que tiene historias que, por rocambolescas que parezcan, se asemejan demasiado a otros que hay en nuestra vida diaria. Poe, de poeta, no de Edgar Allan como nos apunta Antonio Altarriba en la introducción del volumen, es un personaje impresionante, construido con un mimo increíble, una combinación de una extraña nobleza, instintos en el fondo tan bajos como los del mundo que le rodea y una curiosa manía, la que da título a la adaptación, de tirar las cerillas para saber si atiende o no a los locos que se acercan a él. Si sale un número par, habla con ellos; si es impar, no. Una manía brillante para un personaje que roza lo memorable en esta suerte de historia por capítulos que montan entre Salem y Narcea.

Bajo una estructura de episodios, Salem va dando rienda suelta a todo lo que tiene en la cabeza para conformar un microuniverso único en el que todo está corrompido. El amor, el sexo, la amistad, la ley, la vida en general. Todo está rodeado de suciedad y podredumbre. Hasta los buenos sentimientos parecen torcidos. Poe nos lo cuenta como narrador y como protagonista de una manera fascinante. Salem encuentra una voz única para su personaje central, pero también para el resto. Lola y su hermana, el Flaustista, los policías, el Perro y el Gato. Todos ellos encajan en la mirada cínica y perdida de Poe, un hombre que, en el fondo, busca algo parecido a lo que busca todo el mundo, pero desde una vida truncada, perdida, que roza el fracaso. Y los acontecimientos, ese mundo de majaras, como él les llama, hacen que todo sea aún más triste. Esa es la sensación que deja Que decidan las cerillas, la tristeza, la soledad, la mala suerte y la tragedia, porque cada personaje tiene muchos cadáveres en el armario y poco a poco los vamos descubriendo. Y así, historia a historia, momento a momento, vergüenza a vergüenza, vamos sintiendo el puñetazo al estómago que nos da Salem. Uno tras otro hasta sentir de verdad el mundo que nos está mostrando. Uno en el que estas cosas pueden suceder y que, de repente y sin darnos cuenta, se convierte en reflejo del nuestro.

El dibujo de Kike Narcea es todo lo que Salem podría desear. Tergiversa la realidad de tal manera que al lector no le queda más remedio que asumir que está viviendo en un universo que no existe, que es demasiado extravagante como ser tangible, pero que a la vez resulta tremendamente real. Sus figuras de grandes ojos y rasgos exagerados se funden en unos escenarios brillantes, puro noir, pero noir decadente, en el que la ciudad en la que acontece la historia tiene una importancia capital, en el que las sombras no devoran solo la luz sino también la felicidad del espíritu. La forma en la que dibuja es directa y desgarrada, como los personajes que escribe Salem. Es un conjunto que impresiona, que atrae, que convence. No enamora, porque esa palabra no se puede utilizar en el mundo de Que decidan las cerillas, por mucho que el mismo Poe sea, en realidad, un hombre enamorado que no sabe qué hacer con esos sentimientos en la vida de mierda que le ha tocado. Es como si alguien hubiera tirado las cerillas por él y hubiera decidido que no le iban a tocar buenas cartas. Todo eso no solo se lee en las palabras de Salem, sino que se siente en el dibujo de Narcea. Y por eso Que decidan las cerillas es uno de esos cómics que dejan sensaciones impresionantes no solo cuando cierras la última página sino cuando vas posando los ojos por cada una de sus viñetas.

El contenido extra lo forman un prólogo de Antonio Altarriba y un epílogo de Carlos Zanón.

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Esta entrada fue publicada en 27 febrero, 2018 por en Carlos Salem, Kike Narcea, Navona y etiquetada con , , .

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