CÓMIC PARA TODOS

‘Spirou y Fantasio. Integral 1946-1950’, de André Franquin

Editorial: Dibbuks.

Guión: André Franquin.

Dibujo: André Franquin.

Páginas: 208.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2017.

Casi todo lo que se puede decir de la importancia de André Franquin en el devenir histórico de Spirou está escrito en los textos que acompañan las historias que conforman este primer volumen de la colección de integrales que repasa todo lo que el autor hizo en Spirou y Fantasio. Resumiéndolo para los profanos, lo que nos ofrece este libro que recoge las aventuras publicadas entre 1946 y 1950 es una obra de juventud de la que el Franquin no es que llegara a renegar pero de la que sí era consciente de lo mejorable que era. En muchos sentidos, es un Spirou primigenio. Pero a la vez, como estamos ante un creador fundamental, que se sacó de la chistera algunos de los mejores relatos del personaje, resulta imprescindible el repaso a lo que le sirvió de base para alcanzar esa maestría. Lo encontramos aquí, al heredar la cabecera de manos de Jijé y con la forma en la que, poco a poco, la va moldeando para acercarse cada vez más a lo que realmente le gustaría contar. Esa es la magia de los integrales, y más cuando tenemos la libertad de leerlos tantas décadas después de su publicación original, que nos permite el lujo de verlos con una mirada más analítica, con un conocimiento más amplio de cómo se hizo lo que tenemos entre las manos y de la importancia histórica que tiene. En este caso, mucha.

Franquin, y eso se aprecia mejor a medida que nos adentramos en sus historias más largas, es un autor que logra ese equilibrio tan imposible entre lo premeditado y lo casual. No son pocas las aventuras que da la impresión de desarrollar a golpe de ocurrencia, a cada cual más loca y genial, y a la vez que todas ellas vayan encajando en un plan más elaborado. Radar el robot, Spirou sube al ring y Spirou y los pigmeos son las muestras más evidentes de esta forma de construir historias, y que desembocaría en obras maestras del personaje como QRN en Bretzelburg (aquí, su reseña) o La máscara (aquí, su reseña). Dentro de este maravilloso caos, a Franquin tampoco se le caen los anillos por hacer historias cortas, algunas incluso tirando de tópicos o pequeños chistes, lo que da una vida a Spirou bastante notable y, sobre todo, un carácter bastante imprevisible. Efectivamente, es aquí donde el botones termina de convertirse en mucho más que un botones, pasa a ser un aventurero de primer orden que, desde un estilo diferente, nada tiene que envidiar a Tintín por la cantidad de líos en los que se mete, de países que visita y actividades que practica. La línea de Spirou no es otra que la sorpresa continua, que el lector nunca sepa qué es lo próximo que va a hacer su héroe, y eso se nota incluso en locuras como la primera que ideó, El tanque.

Si hay una razón por la que Franquin no terminaba de ver como una buena idea que se reimprimieran estas historias, seguramente hay que encontrarla en el dibujo. Y no porque no se empiecen a intuir genialidades cada vez más presentes, sino por dos evidencias palpables. La primera, que Franquin es todavía aquí un ilustrador en formación, buscando herramientas que le permitan lograr el resultado que busca en los chistes que imagina. La segunda, que está obligado a seguir el estilo que ya tenía el personaje antes de aterrizar en la cabecera. Son dos detalles que hacen que, obviamente, no estemos aquí ante el mejor Spirou de Franquin. Pero volvemos al argumento inicial: merece la pena conocer los inicios para entender mucho mejor lo que estaba entonces por venir. De hecho, este mismo volumen permite apreciar con claridad una sobresaliente evolución en el autor, nada tiene que ver el Franquin que dibuja El tanque con el que cierra el volumen en Misterio en la frontera. En total, este volumen integral nos ofrece catorce historias del autor, las primeras, las que sirven de base a quien acabó convirtiéndose en el nombre más importante de la historia de Spirou después de su creador, Robert Velter, conocido como Rob-Vel. Si queréis saber por qué, este volumen es una cita ineludible.

El volumen incluye aventuras publicadas originalmente en la revista Spirou entre 1946 y 1950. El contenido lo forman varios textos sobre la creación de estos relatos e imágenes del personaje y el autor.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 20 febrero, 2018 por en André Franquin, Dibbuks, Dupuis, Spirou y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 410 suscriptores

Archivos

Categorías