CÓMIC PARA TODOS

‘El hombre menguante’, de Ted Adams y Mark Torres

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Ted Adams.

Dibujo: Mark Torres.

Páginas: 112.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2018.

Muchos conocerán El hombre menguante por la espléndida película que dirigió Jack Arnold en 1957, El increíble hombre menguante, pero incluso así a casi todos les sonará el nombre de Richard Matheson. Él es el escritor detrás de la novela original, como también de otros títulos como Soy leyenda, y él es la fuerza motora de un relato que no pierde intensidad en su salto al cómic. Ted Adams acude a la fuente primigenia y hace en este cómic una traslación bastante fiel del libro, mucho más que de la película, manteniendo aspectos como la escena inicial, la que nos cuenta la razón por la que Scott Carey comienza a perder tamaño, la señalización de las escenas con la altura  que tiene el protagonista en cada momento y la narración doble, la progresiva miniaturización de Scott por un lado y su lucha por su vida contra amenazas que en nuestra vida cotidiana serían risibles, como alcanzar un paquete de galletas en una estantería o una araña, la mítica y emblemática viuda negra de siete patas que se ha convertido en símbolo de este relato. Es verdad que no todo funciona igual de bien, que hay secuencias que no tienen la misma fuerza que en la novela o que en la película, pero el resultado es bastante atractivo como para ser un digno complemento de ambas, que sabe moverse entre los temas que planteaba Matheson, muy propios de su época, sin perder cercanía en nuestros días.

Adams hace un buen trabajo condensando todo que proponía Matheson. Sigue siendo una asfixiante reflexión sobre el papel del hombre, sobre lo que pierde y lo que puede dejar de hacer una vez que su tamaño comienza a asemejarse al del niño y, más aún, cuando acaba desapareciendo de la vista. Acepta la propuesta filosófica final, carente del clímax que siempre pide a gritos una narración de corte fantástico. Y, por supuesto, recrea con acierto los momentos más emblemáticos de la novela, insistiendo por supuesto en la lucha contra la araña, que es la manera más directa de hacer que el lector pueda comprender lo mucho que cambia la vida del protagonista incluso aunque no salga de la comodidad de su hogar. Se agradece también la narración doble, porque sigue además la propuesta de Matheson, pero es ahí donde algunas secuencias denotan una cierta irregularidad. Si bien deslumbra el episodio en la feria local como continuación de la fallida seducción previa en el hogar, brutal descripción de las necesidades sexuales que tiene un hombre y de lo poco que puede hacer la mujer de Scott para satisfacerle, no logra el mismo efecto la secuencia en la que el coche de nuestro protagonista le deja tirado y ha de hacer autostop para llegar a casa. Esa irregularidad, no obstante, es solo puntual.

El dibujo de Mark Torres es un muy buen complemento a los esfuerzos de Adams por ser fiel a la obra de Matheson. Lógicamente, donde más espectacularidad logra es en las escenas de fantasía, las que colocan a Scott peleando contra la araña o viendo cómo las escaleras de su sótano se convierten en su peor enemigo, pero tampoco se puede restar mérito a las emociones que desprende su convivencia familiar. Puede que hay su dibujo sea algo más frío de lo que requieren algunos instantes, porque es precisamente ahí donde comienza a derrumbarse la humanidad de este hombre menguante. Es ahí donde se notan algunos síntomas de la irregularidad que también afecta a la escritura de Adams. Pero, en realidad, son pequeños detalles  que no lastran para nada la lectura. Al contrario, todo fluye con bastante naturalidad, y es notable el esfuerzo del ilustrador por colocarnos en la época y, sobre todo, en la situación personal de Scott. El hombre menguante es una de esas historias que pueden resultar algo menos conocidas de lo que merecen pero que siempre merece la pena recuperar, tanto en este formato de cómic, con el buen trabajo de Adams y Torres, como en su versión original, la de la novela de Matheson. Y lo bueno es que no son excluyentes, sino fácilmente complementarias.

El volumen incluye los cuatro números de The Shrinking Man, publicados originalmente por IDW entre julio y octubre de 2015. El contenido extra lo forman una introducción de Peter Straub, un prefacio de David Morrell y dos textos más de Ted Adams explicando el origen de la obra y las adaptaciones de Richard Matheson al cine.

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Esta entrada fue publicada en 13 febrero, 2018 por en IDW, Mark Torres, Planeta DeAgostini, Ted Adams y etiquetada con , , , .

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