CÓMIC PARA TODOS

‘Summer Muse’, de Guillem March

Editorial: Diábolo.

Guión: Guillem March.

Dibujo: Guillem March.

Páginas: 290.

Precio: 23,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Diciembre 2017.

A nadie sorprenderá destacar a estas alturas el talento que tiene Guillem March para dibujar mujeres. ¿Qué nos aporta entonces Summer Muse? Algo a lo que, poco a poco, nos vamos acostumbrando en el mundo del cómic y la ilustración, el hecho de que la belleza no depende de un canon de belleza concreto. Y eso que, sí, estamos hablando de March, un magnífico ilustrador que ha sabido sublimar la belleza femenina en torno a unas medidas perfectas y potenciando como pocos la sensualidad y la sexualidad de ese prototipo de mujer. Pero Summer Muse es un libro distinto. Nace de la realidad, y eso hace que en sus mujeres veamos pechos de distintos tamaños, caderas más o menos contundentes y hasta costillas marcadas por la delgadez. En esta formidable colección de desnudos, eso que el propio March dice que todavía tiene un punto de transgresión (si la hay en el dibujo, imaginaos en su contemplación), hasta se permite el lujo, extañísimo por poco habitual no solo en la producción de este ilustrador sino en este mundo machista en el que vivimos, de incluir hasta alguno masculino. Si esto es transgredir, quizá deberíamos hacerlo más. Y si eso supone entrar de alguna manera a la trastienda de un ilustrador como March, con más razón todavía, porque este libro además ofrecer material poco habitual para este tipo de volúmenes.

La razón, sencilla. March divide la obra en cinco partes. La primera, la que llama Musas de estudio, son dibujos que nacen de la mente del ilustrador. Sin modelos, sin fotografías, sin referentes tangibles de ningún tipo. La segunda y la quinta, son dos pequeños, modestos, juguetones y sencillos cómics, Rebeca y Elena, historias que March creó para que las ilustraciones originales con las que premió a los mecenas de sendos crowdfundings fueran más divertidas. Por lo de jueguetona, la segunda es mejor que la primera. Quizá el tiempo hizo que el experimento fuera más gozoso. La tercera parte del libro es probablemente la más interesante, son las Musas al natural, dibujos que hizo March en la playa, al natural, sin pompa ni arficiosidad, lo que hace de estas páginas la auténtica razón de ser del libro, aquella en la que la diversidad y la realidad se imponen a la fantasía. Y la cuarta parte, la única que queda por detallar, es el delicioso contrapunto a la anterior, porque se trata de ilustraciones de Monika (aquí y aquí, reseñas de sus dos álbumes), uno de los últimos trabajos del ilustrador y reflejo de ese modelo sexualmente perfecto que el autor lleva a sus historias de ficción. Un libro de mujeres (y algún hombre) dibujadas por March, no hace falta decir más para entender que Summer Muse es un deleite sensorial continuo y maravilloso.

El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 29 enero, 2018 por en Diábolo, Guillem March y etiquetada con , .

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