Guión: Joe Kubert.
Dibujo: Joe Kubert.
Páginas: 208.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2017.
Joe Kubert es uno de los nombres esenciales del cómic del siglo XX. Y Fax desde Sarajevo una novela gráfica imprescindible para conocerle como autor y para estremecerse con una historia acontecida en la guerra más difícil de explicar de la segunda mitad del pasado siglo. Quizá fuera por el hecho de que es el relato de un amigo personal de Kubert, Ervin Rustemagic, que trabajaba en el mundo del cómic como agente cuando las bombas empezaron a destrozar la antigua Yugoslavia. Rustemagic mantuvo la cordura y la posibilidad de sobrevivir y de salvar a su familia a través del fax. Ese era el único medio de comunicación que tenía con el mundo exterior, era su esperanza de conseguir el auxilio que tanto él como otros millones de personas necesitaban ante la pasividad del resto del mundo. Y es a través de esos faxes como Kubert construye su relato. Él mismo admite lo inverosímil que resulta, pero es cierto. Sabe a verdadero. Se huele la guerra, la masacre, la injusticia y la miseria humana que desencadenó la guerra de los Balcanes. Se vive la tensión, se siente el dolor, el frío y el hambre, resuenan las balas que silban alrededor de Rustemagic y los suyos. Y, sobre todo, se comparte la desesperación de quien no entiende lo que está sucediendo a su alrededor. Todo eso pasa al leer Fax desde Sarajevo, una obra asombrosa y formidable.
Las pocas licencias que Kubert admite no le quitan ni un ápice de verdad a la historia. Y eso mismo hace que sea un cómic de enorme valor. Narrativamente es brillante. Como documento histórico, intachable. Pero es en lo personal donde la obra sobresale. No presenta una guerra abstracta, y aunque no rehúye el fondo del conflicto y la muerte a su alrededor, esta es una historia muy concreta y acotada. Es una odisea personal. No será la más emocionante, ni la más significativa, pero es la que Kubert quería contar. Es la que le tocó vivir de cerca, en la persona de un amigo. Y todo eso se nota en cada página. Hay una implicación del autor que resulta perceptible más allá del hecho de que muchos de los nombres se han respetado, incluso ese continuo “Joe” que vemos en los faxes que nos recuerdan continuamente la veracidad del relato. No la verosimilitud, que de eso ya se encarga el autor, sino veracidad. Esto es real, se siente real. Cada diálogo, por mucho que Kubert tuviera que inventarlos, encaja con los faxes. El documento encuentra un reflejo impresionante en la narrativa ficcionada. Y la guerra se convierte así en un personaje más. No es la guerra como Kubert la había contado siempre como un maestro. Fax desde Sarajevo es mucho más que eso, y el autor lo deja claro con cada pequeño detalle de terror cotidiano que inserta y nos enseña.
El Kubert dibujante, además, está plenamente a la altura. La forma en la que nos dibuja cada momento de horror, cada explosión de un proyectil o cada disparo de un francotirador es un continuo puñetazo en el estómago del lector. La guerra de los Balcanes fue difícil de creer desde el primer momento. La inacción de la comunidad internacional, también. Y Fax desde Sarajevo nos mete de lleno en esas sensaciones. No es un cómic bélico más. Es algo mucho más personal. La guerra no se ve solo en las explosiones y las muertes, sino en las caras de sus protagonistas. Es ahí donde la obra crece de una manera espectacular. Cada página se convierte en una ventana a algo imposible dentro de su realismo, y eso es algo que solo los mejores dibujantes pueden conseguir. El espectáculo, los fuegos artificiales, las explosiones… Eso se puede conseguir de muchas maneras. Vivir la guerra, no. Y eso es lo que consigue Kubert. Es muy difícil, por no decir imposible, cerrar la última página de Fax desde Sarajevo y no tener las pulsaciones disparadas por la tensión o una lágrima recorriendo la cara por la emoción. Puede que llegara un poco tarde a la explosión adulta del cómic que se vivió en los años 80, pero cuando dentro de mucho tiempo se hable de la madurez temática del noveno arte seguro que esta es una de las obras a tener en cuenta. Una maravilla.
Dark Horse publicó originalmente Fax from Sarajevo en octubre de 1996. El contenido extra lo forman un dossier con fotografías sobre los sucesos reales que cuenta la novela gráfica y una posdata de su protagonista, Ervin Rustemagic.
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