Guión: Phil Jiménez y Devin Grayson.
Dibujo: Phil Jiménez, Travis Moore, Cliff Chiang, Jamal Igle, Buzz, Brandon Badeax, David Yardin y Lan Medina.
Páginas: 272.
Precio: 27 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2017.
Cuando uno ve la forma en la que Phil Jiménez tuvo que despedirse de Wonder Woman, se queda con la sensación de que las editoriales no dejan de tirar piedras contra su propio tejado. La primera conclusión es que Jiménez quería hacer una muy buena etapa de la amazona más conocida del mundo del cómic, y que por momentos lo consiguió. La segunda, que la continua injerencia de los macroeventos es casi siempre un lastre que interrumpe el ritmo en el que las historias necesitan desarrollarse. Y la tercera, que las grandes no suelen acertar en la forma de buscar nuevos lectores, condenando a los que llevan tiempo siguiendo las aventuras de un personaje a leer continuos recordatorios de lo sucedido hasta ese punto. ¿Y hacia dónde nos lleva todo esto para hablar de La bruja y la guerrera? Pues a un punto en el que parece evidente que hay un inmenso potencial, que Diana encuentra un autor que entiende de qué va la cosa, que encuentra una buena fusión con el pasado y muchas puertas hacia el futuro, pero que hay demasiados lastres como para encontrar una etapa tan completa como la de George Pérez (aquí, reseña de su primer volumen) o la de Brian Azzarello (aquí, reseña de su primer volumen), o incluso una que, guste más o menos, pudo desarrollarse según los designios marcados por su autor, John Byrne (aquí, reseña de su primer volumen).
Y el caso es que Jiménez hace algo bastante apreciable, y es que se arriesga, cambia cosas, introduce elementos que modifican para siempre el presente de Wonder Woman, sale de la zona de confort que él mismo había abrazado con su continuo homenaje a la etapa de Pérez y apuesta con fuerza. La forma en la que trata de Cheetah o Circe, la manera en la que moldea la presencia de Hipólita o la importancia que tiene Themyscira en la historia que nos cuenta en esta segunda mitad de su etapa son elementos sobresalientes. Pero es difícil abstraerse de la sensación de que va llenando los huecos que DC le deja. Evitando eso, la Wonder Woman de Jiménez es muy disfrutable precisamente porque todo lo relevante parte de Diana, de su actitud como amazona, como mujer, como hija y como heroína. Ahí es donde está la dificultad de hacer de Wonder Woman un personaje creíble, en la fusión de tantos elementos. Cuando el ruido cesa, y no va a ser precisamente aquí donde nos quejemos de ver a Wonder Woman en acción ni mucho menos, Jiménez encuentra la paz para retratarla. Y es ahí donde mejor funciona. Cuando Diana llora, cuando habla, cuando explica por qué actúa como lo hace, da igual que sea ante Darkseid, Artemisa, Cisne Plateado o Julia Kapatelis, por citar personajes con los que mantiene relaciones bien distintas.
Y como dibujante, Jiménez también sabe retratar a Diana. Lo hace, y eso resulta evidente ya desde el anterior volumen (aquí, su reseña), bajo la guía espiritual de George Pérez. Su Wonder Woman es completamente continuista con respecto aquella en casi todo, no solo en el propio dibujo de su protagonista sino incluso en la composición de página, siempre construida en base a muchas viñetas de reducido tamaño y poco texto. Pero eso no merma para nada su capacidad de ofrecer grandes espectáculos, como se ve en la gran guerra cósmica en la que Diana luce una armadura dorada, todo un acierto a nivel visual, como en la historia que da título al volumen, una formidable colección de heroínas que arranca de una muy emblemática splash page doble. Si esa es carismática, qué decir del delicioso homenaje que rince a la Wonder Woman clásica, la televisiva Lynda Carter, con otra splash doble, la que le sirve para despedirse del personaje. Se puede decir que Jiménez abusa de la nostalgia en algún que otro momento, que es cierto que su etata tiene muchos vínculos con el pasado, pero sabiendo que lo difícil de Wonder Woman es, precisamente, su retrato, esta etapa hay que considerarla de una manera bastante positiva a todos los niveles. Y más sabiendo que no era algo planeado desde el inicio, sino que fue creciendo por cariño y calidad.
El volumen incluye los números 171 a 177 de Wonder Woman, 2 y 3 de Wonder Woman Secret Files and Origins y Wonder Woman: Our Worlds At War, publicados originalmente por DC Comics entre agosto de 2001 y febrero de 2002. El único contenido extra son las portadas originales de Adam Hughes, Jae Lee, Jim Lee y Phil Jiménez.
Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.