Guión: Jen Van Meter.
Dibujo: Roberto de la Torre, Diego Bernard, Al Barrionuevo.
Páginas: 112.
Precio: 12,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2017.
Tras Desafía a la muerte (aquí, su reseña), la historia de Doctora Mirage continúa en Segundas vidas. Y el título de este segundo volumen, en realidad una segunda miniserie, es bastante premonitorio de lo que nos vamos a encontrar. Es una segunda vida porque es una continuación bastante natural de lo anterior. Todo arranca donde lo dejamos, sin grandes sorpresas ni alardes. Pero Jen Van Meter aprende de lo que no terminó de salirle bien en el anterior tomo y opta por una historia más sencilla en su planteamiento, quizá también por ello algo menos ambiciosa, pero que se lee con más agrado en su conjunto y no solo por su brillante personaje central. Porque eso ya funcionaba muy bien en su introducción, por mucho que el marco en el que se movía fuera algo confuso. En Segundas vidas, la confusión queda al margen del resultado final porque se opta por una misión concreta y lineal, que sabe moverse entre el toque aventurero del área mística de Marvel y el mucho más oscuro y peligroso del mismo entorno en DC. Es Valiant, no lo olvidemos, una editorial que está sabiendo aplicar lo que mejor funciona (o que ha funcionado en el pasado) en las dos grandes a unos personajes completamente revitalizados. Y aunque Doctora Mirage no se encuentra entre lo mejor de Valiant, sí que es una lectura lo suficientemente atractiva.
Van Meter, desde luego, sabe mezcla la idea de ofrecer algo nuevo y a la vez no salirse de lo que da sentido al personaje. Parece contradictorio, pero en realidad no lo es. Repetir la fórmula de Desafía a la muerte no habría tenido sentido, sobre todo porque su final dejaba a la protagonista en un escenario completamente diferente al inicial. Las cartas no son las mismas, con lo que el juego no puede ser idéntico. Ese es el principal punto a favor de esta continuación, que con menos riesgo pero más eficacia satisfará a quienes disfrutaran de la primera entrega y, en general, a quienes sepan apreciar este tipo de historias que saben moverse entre los mundos de la magia y los superhéroes. Como entre fantasmas anda la cosa, sobre todo en este segundo volumen, es más fácil emparentar Doctora Mirage con Hellbalzer que con Doctor Extraño, y en ese sentido se puede disfrutar de esa visión cotidiana y fresca del mundo espiritual que nos presenta Van Meter. Si en el primer volumen quedó la impresión de que el final era más eficaz que el viaje, en este segundo volumen casi parece lo contrario, creando una especie de sinergia complementaria que, lejos de suponer una decepción, sirve para ampliar su universo, porque confirma que Doctora Mirage puede funcionar de distintas maneras.
La cohesión viene, sobre todo, por parte del dibujo de Roberto de la Torre, que mantiene el espléndido nivel de la primera entrega, dando una forma tan creíble como espectacular a esta faceta fantástica del universo que nos muestra. En el dibujo sí que hay un alto porcentaje de riesgo, que queda además en evidencia en las páginas que no ilustra De la Torre, las que hacen Diego Bernard y Al Barrionuevo, buenas, eficaces y atractivas pero con un estilo más accesible. Y no es que De la Torre sea demasiado complejo para lo que se nos cuenta, sino que acierto con el tono y con la forma, espléndidamente ayudado por el color de David Baron, otro elemento atrevido precisamente porque nos lleva a una paleta cromática muy alejada de la realidad. Lo mejor, de hecho, está en las páginas en las que se desata la imaginación, el color y el carácter hipnótico del mundo mágico que se nos representa. Doctora Mirage es, en ese sentido, una serie que se sigue leyendo con mucho agrado, que en este segundo volumen da la sensación de mejorar al simplificar su forma de contar la historia y que sigue sabiendo aprovechar, narrativa y visualmente, las virtudes de una protagonista femenina más que interesante. Y con muchas posibilidades de futuro que estas dos primeras miniseries están lejos de agotar.
El volumen incluye los cuatro números de The Death-Defiyng Doctor Mirage: Second Lives, publicados originalmente por Valiant entre diciembre de 2015 y marzo de 2016. El contenido extra del volumen son las portadas originales de Jelena Kevic-Djurdjevic, Roberto de la Torre, Khari Evans, Emil Lenox, Allen Passalaqua, Julián Totino Tedesco y Kevin Wada, y un portafolio de páginas entintadas de De la Torre.
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