Guión: Max Allan Collins.
Dibujo: José Luis García-López y Steve Lieber.
Páginas: 304.
Precio: 27,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2017.
Mucha gente no sabe que Camino a la perdición, la espléndida película de Sam Mendes, está basada en un cómic (aquí, su reseña). Y mucha gente que sí sabe eso, no sabe que la historia original tiene una continuación. O, mejor dicho, tres. Camino a la perdición 2. En la carretera no es una continuación como sugiere el número de su título. No puede serlo, al menos no de una manera directa, porque Max Allan Collins dejó cerrad ay bien cerrada la historia que nos contó en su espléndida novela gráfica de 1999. Pero el propio Collins siempre quiso continuar el viaje que contaba, el de Michael Sullivan para huir de la organización criminal de John Rooney para la que este trabajaba después de que su hijo viera un asesinato cometido por el hijo del propio Rooney. Y esa expansión llegó tanto en forma de novela como de cómic. Este es el cómic. Tres, de hecho, tres partes que expanden, como dice el título de la obra, la parte en la que Michael Sullivan padre e hijo están en la carretera. La pega que se le pueda poner a un volumen que cumple con creces su cometido es el uso del tiempo, porque expande algo que condensado ya había funcionado muy bien. Incluso arranca con un demasiado extenso resumen de la novela gráfica original de nada menos que trece páginas, lo que no provoca la mejor de las sensaciones. Pero la cosa remonta.
Lo hace porque Collins sabe expandir sin traicionar el legado de su propia obra. Porque sabe que la clave para disfrutar de Camino a la perdición no está en el hecho de que sea una historia sobre la mafia norteamericana, sino en la relación entre un padre y un hijo. La referencia obligada a El lobo solitario y su cachorro, el manga de Kazuo Koike y Goseki Kojima ya estaba en nuestro conocimiento de los Sullivan y se acentúa aquí, pero el propósito del autor está en incorporar un pasado para el padre y nuevos personajes que amenicen el presente y la narración posterior del hijo. El primer episodio de los tres que forman el libro, Oasis, arranca algo lastrado por una introducción tan extensa, pero acaba funcionando muy bien y dejando el terreno abonado para que tanto Santuario como Desvío sean notables relatos. El único punto flaco está en, precisamente, en su encaje en el Camino a la perdición original. Si tantas cosas pasaron, se pierde algo del efecto que provocaba la novela gráfica, esa idea de la huida contrarrestada por la ofensiva que emprende Sullivan atracando los bancos que guardan dinero de sus enemigos. Pero salvando esa flexibilidad, lo demás funciona bien: por supuesto la relación paternofilial, los pequeños detalles que hacían que Michael Sullivan fuera un personaje brillante, la manera en la que Collins le hace crecer y le humaniza.
La sorpresa de este volumen está en la parte gráfica. Camino a la perdición es uno de esos libros marcados por igual por su escritura como por su ejecución gráfica. Richard Piers TRayner le dio un aspecto distintivo, muy alejado del estilo de quienes dibujan esta continuación, José Luis García-López, que se ocupa del primer y tercer capítulos, y Steve Lieber, que hace el segundo. A García-López es un lujo verle en un terreno tan alejado de los superhéroes que le han dado fama, aunque sobre todo en Oasis es difícil no pensar que hay un cierto influjo de las decisiones que el dibujante habría tomado en un cómic, por ejemplo, de Superman. Y eso no es malo. Es, simplemente, una curiosidad, algo a lo que ayuda el entintado de Josef Rubinstein, y que se nota por el cambio en esta faceta en el episodio final, con tintas del propio Lieber. García-López, en todo caso, aporta un toque clásico a la historia, probablemente más volcado en hacer que los personajes brillen por encima del escenario. Lieber, con un estilo un tanto más realista, sigue igualmente ese camino. Y la verdad es que se agradece, porque hace que En la carretera sea algo diferente a Camino a la perdición, que apuesta por un estilo diferente pero sin atentar contra lo anterior, que es lo que siempre se le tiene que pedir a una continuación cuya cohesión garantiza el escritor.
El volumen incluye los tres números de On the Road to Perdition, Oasis, Sanctuary y Detour, publicados originalmente por DC Comics en marzo de 2003, noviembre del mismo año y junio de 2004. El contenido extra lo forman una introducción de Max Allan Collins y las portadas originales de Richard Piers Rayner, David Michael Beck, José luis García-López y Steve Lieber.
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