CÓMIC PARA TODOS

‘Aldebarán’, de Leo

Editorial: ECC.

Guión: Leo.

Dibujo: Leo.

Páginas: 256.

Precio: 26 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2017.

La durabilidad de Los mundos de Aldebarán, la saga que comienza precisamente con Alderabán, el volumen que tenemos entre manos, ya nos indica que estamos ante una serie atractivo. Si no lo fuera, sería difícil que hubiera superado ya los veinte años de vida. Leo acertó con lo que, en realidad, se puede decir que es un muy hábil mezcla de diferentes referentes de la literatura de ciencia ficción, desde Julio Verne a Arthur C. Clarke. Y en ese escenario, el autor vuelca muchos de los elementos que siempre le han gustado. Hay un ligero tono de denuncia social, en realidad una excusa para desencadenar la aventura, pero sobre todo hay una pretensión de diseñar un universo en el que es difícil no ver cierto realismo pero a la vez una libertad absoluta. No hay reglas biológicas certeras para las criaturas que diseña, ni para los fenómenos que muestra en este mundo colonizado por la humanidad un siglo atrás y a la vez abandonado por la metrópoli. Y lo que no se puede negar, es que en la mezcla de Aldeberán hay muchos elementos dignos de alabanza. Es un buen relato de ciencia ficción que se toma su tiempo para desarrollarse, a veces incluso demasiado, que coge forma gracias a la evolución personal de sus protagonistas, sobre todo dos chavales, Marc y Kim, que empiezan la historia con 16 y 13 años y que se van viendo obligados a madurar en un marco inusual.

Cuando se lee completo un ciclo tan largo, cinco álbumes, de un mundo como el de Aldebarán, siempre es lícito debatir, siquiera internamente, cuanto de lo que acabamos leyendo formaba parte del plan que tenía el autor antes de empezar a escribir. Y es verdad que hay momentos de este primer ciclo de la serie que da la impresión de que el misterio de fondo, el que ocupa su clímax final y de forma casi absoluta el último de sus álbumes, no siempre está presente. Como también puede ser discutible la forma en la que se libra de algún que otro personaje. Pero Leo es hábil e inteligente, y sobre todo sabe combinar muy bien los dos elementos que han de definir Aldebarán. Inventa un mundo creíble en todo, en sus capas sociales, en su política (aunque se vea casi de refilón en muchos momentos), en la forma en la que sus habitantes se ganan la vida o se mueven, y lo conjuga muy bien con una fauna distinta y con un objeto de misterio, la Mantriz, de la que se habla mucho y se ve poco hasta el final. Pero al final lo que hace que Aldebarán sea cercana es que a su entorno de ciencia ficción le añade personajes atractivos, que hablan como lo que son, primero chavales y después jóvenes, que tienen ambiciones y obsesiones semejantes a las de cualquier y que reaccionan a lo que les sucede de una forma verosímil.

Como dibujante, Leo es algo más limitado que como escritor en las zonas en las que se ven sus carencias. Es verdad que todo lo que pone en la viñeta funciona bastante bien, pero igualmente cierto es que sus personajes son, ya por diseño, bastante estáticos y algo fríos. Compensa muy bien esas características de su trazo y son muchas las expresiones que nos llevan a un terreno emotivo, pero cuando la historia no demanda esas emociones de sus personajes su expresividad es bastante limitada, en historias alejadas de la violencia, el cariño, el sexo o el drama. Como se ha dicho, tampoco es Aldebarán un manual de biología evolutiva. No pensemos en la funcionalidad de las criaturas que diseña, pero sí que hay que reconocerle que tiene una espectacularidad inmediata. Sus diseños impactan. Incluso los más inverosímiles. Y eso aporta mucho al misterio con el que juega la obra. Aldebarán tiene un aspecto que casi nos remite más a los años 70 que a los 90 en los que nació, y apuesta por una ciencia ficción casi de esas décadas o incluso anterior. Pero que a día de hoy, con todos los defectos que se le puedan detectar, siga siendo una lectura tan apetecible, dice mucho y muy bueno del trabajo de Leo. Esta es una saga que tiene su hueco en la ciencia ficción de la BD francobelga por méritos propios, incluso asumiendo que no pretende ser una historia perfecta.

El volumen incluye los cinco álbumes de AldebaranLa Catastrophe, La Blonde, La Photo, Le Groupe y La Créature, publicados originalmente por Dargaud en enero de 1994, mayo de 1995, marzo de 1996, abril de 1997 y septiembre de 1998. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Leo y un portafolio de bocetos del autor.

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Esta entrada fue publicada en 20 diciembre, 2017 por en Dargaud, ECC, Leo y etiquetada con , .

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