Guión: Nicolas Jarry.
Dibujo: Pierre-Denis Goux.
Páginas: 120.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2017.
Tras Elfos (aquí, reseña de su primer volumen), ahora nos llega Enanos. Y aun teniendo en cuenta que ya no es una novedad ni el tratamiento de la historia ni la estructura de la serie, porque sigue los caminos que ya había marcado aquella, el placer con el que se lee esta aportación al universo de fantasía que comparten es bastante alto. Tanto Redwin de la Forja como Ordo del Talión son relatos que cumplen con todos sus objetivos. Son buenas historias de fantasía heroica, a la vez convencen como mosaico de las diferentes órdenes de enanos que pueblan este mundo y finalmente son retratos bastante notables de unos personajes concretos, que cumplen con objetivos que pueden agotarse perfectamente en el carácter autoconclusivo que tienen estos dos álbumes, como sucedía también con los primeros números de Elfos, pero también formar parte de una red mucho más compleja. Lo que sí cambia con respecto a Elfos es que estos dos primeros álbumes mantienen el mismo equipo creativo, el que forman Nicolas Jarry al guion y Pierre-Denis Goux al dibujo. En todo caso, Elfos ya mantenía una cohesión narrativa y visual bastante importante, con lo que tampoco es una sorpresa que esas pretensiones se mantengan en Enanos. Lo que importa, por tanto, es que el nivel de entretenimiento que ofrece es muy, muy alto.
A veces da la sensación de que hacer fantasía es fácil, pero no lo es. Al menos, no si se quiere hacer bien. Juntar cuatro o cinco criaturas, montar una clásica historia de venganza o aprendizaje y meter los elementos que la norma dice que van a gustar a la mayor parte de los lectores sí es algo sencillo. Pero que todo funcione bien, no tanto. Y menos cuando se opta por una narración densa como la de Enanos, algo más evidente en este aspecto que la de Elfos. Hay mucho texto, mucha información, pero a la vez hay dos historias muy logradas que hablan, además, muy bien de la cultura de esta raza que protagoniza la serie. No es un remedo o una simple ampliación de Elfos, sino una serie que está a una altura similar. Su único inconveniente es que el lector ya está sobre aviso, algo que no sucedía en la anterior, lógicamente. Jarry cuenta una historia más atractiva en su conjunto en Redwin de la Forja pero encuentra momentos álgidos mucho más impactantes en Ordo del Talión. El simple hecho de que las dos historias destaquen en algo tan concreto quiere decir que todo lo demás funciona de manera adecuada. Nos creemos el mundo que nos muestra, nos metemos en la piel de sus personajes, y eso es lo que nos permite después disfrutar de los detalles concretos, de su imaginación desbordante y de lo bien que hila las relaciones entre los personajes.
El dibujo de Goux es otro elemento a favor. Sigue los parámetros de Elfos, serie con la que mantiene la misma unidad visual que se esperaba en cada nuevo álbum de la franquicia creada por Jean-Luc Istin y Kyko Duarte, hasta el punto de que se sabe perfectamente, y no solo por el diseño de la cubierta, que estamos en el mismo universo. Se agradece que Goux muestre enanos con sus rasgos físicos característicos, aunque se le vaya un poco la mano con la belleza física que hay en el segundo de los álbumes. Y desde luego donde destaca el ilustrador es en la construcción de este universo de fantasía, en los detalles como las armas de Redwin de la Forja y la orgía de violencia que desencadenan o en los descomunales escenarios de Ordo del Talión. Para los amantes del género, Enanos arranca con una potencia sensacional y con un nivel de disfrute como hacía mucho tiempo que no se podía tener, sabiendo además que esta es una serie (series, en realidad) libre que respeta la mitología de la que parte pero que no se agota en las normas de un universo ya conocido. No es Dragones y mazmorras. No es El Señor de los Anillos. Hay aquí la suficiente identidad como para que cada historia suponga una sorpresa en sí misma que además da gusto encajar con todo lo anterior. En Enanos nos faltan aún piezas, pero sabiendo de dónde se viene ya hay mucho ganado.
El volumen incluye los dos primeros álbumes de Nains, Redwin de la Forge y Ordo du Talion, publicados originalmente por Soleil en junio y septiembre de 2015. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Pierre-Denis Goux y un portafolio de bocetos del dibujante y la explicación de las diferentes órdenes de los enanos.
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