Cualquiera que vea una página de Arthur Adams, sabe que la ha dibujado Arthur Adams. Eso es algo que no se puede decir de todos los ilustradores y que, guste más o menos, habla de una personalidad digna de elogio. Por eso es un placer hablar con autores como él, y por eso no podíamos dejar pasar la oportunidad de su visita a la reciente Heroes Comic Con de Madrid para hablar con este espectacular artista, para que nos hablara de su trabajo, de Longshot, la miniserie que le dio a conocer, de su trabajo con los X-Men, de su mítico Annual escrito por John Byrne con Batman y Superman o de obras más personales como Monkeyman y O’Brien. Con mucho sentido del humor, Adams contestó a todas las bolas que le lanzamos, incluso sobre su muy publicitada lentitud a la hora de dibujar.
Echemos la vista atrás, volvamos a tu primer trabajo, Bizarre Adventures, donde tu primera historia ni siquiera se llegó a publicar…
¡Eso sí que es echar la vista atrás, dios mío! Sí, así fue… Lo que hice fue mandarles dibujos al correo de fans, y les mandé también el guion. El editor me llamó y me preguntó quién quería que dibujara la historia. Le dije que no lo había entendido, que solo escribí el guion porque quería tener algo que dibujar, que no quería ser el escritor, sino el ilustrador. Y me dejaron dibujarlo.
…y después aceptaste hacer Longshot, de Ann Nocenti, que había sido rechazada por muchos dibujantes… Menudo comienzo, ¿no…?
Estaba muy al comienzo de mi carrera, por lo que habría aceptado cualquier trabajo que me ofreciera Marvel. Tuve suerte de que Ann Nocenti viera muestras de mi trabajo. Habría cogido cualquier cosa, si me hubieran ofrecido G. I. Joe, Transformers o lo que sea, habría dicho que sí. Lo único que quería era dibujar cómics. Tuve mucha suerte de empezar a trabajar con alguien que tenía ideas creativas tan interesantes.
Desde esos comienzos, se te conoce por lo lento que es tu ritmo de trabajo…
Desgraciadamente, eso es cierto, sí…
Si no recuerdo mal, tardaste dos años en completar Longshot, ¿verdad…?
Efectivamente, fueron dos años. Se juntaron muchas cosas. Tenía la suerte de que entonces aún vivía con mis padres, por lo que no tenía facturas que pagar. Si hubiera tenido que pagar una casa o un apartamento, habría trabajado más rápido para pagar esas facturas. Además, mi gran amiga Louise Simonson, que era la editora de aquel cómic, estaba finalizando su carrera como editora en Marvel para convertirse en escritora freelance a tiempo completo, y se ofreció para ser nuestra editora, también como freelance porque quería acabar este proyecto. Ella misma tenía sus propios proyectos, así que en realidad no tenía tiempo para preocuparse por lo que Annie o yo estábamos haciendo, así que pudimos hacerlo a nuestro ritmo, afortunadamente. Creo que Annie también habría querido hacerlo más deprisa, pero afortunadamente para mí me dieron tiempo para aprender lo que estaba haciendo, para mejorar, lo que hizo que el tebeo salió mucho mejor.
¿Cuánto tiempo necesitas realmente para sentirte satisfecho con una página?
¿Para sentirme satisfecho? No lo sé, nunca me he sentido realmente satisfecho haciendo este trabajo, así que no lo sé todavía, esperemos que en algún momento suceda (risas). Puedo trabajar más rápido si tengo que hacerlo, pero no me es cómodo, porque me distraigo con facilidad. Puedo tener un proyecto delante de mí, pero puedo irme a ver una película, o que pase un insecto, o darme un paseo, hacer el desayuno o la cena para mi familia, lo que sea… Me distraigo, no me concentro tanto como debiera. Si me concentro puedo ir muy deprisa. Pero me es útil en muchas ocasiones para hacer un dibujo dar una vuelta y regresar con otra perspectiva, a lo mejor reconsiderar lo que estoy haciendo. A veces es bueno tomarse algo de tiempo extra. Para mí, desde luego, puede que no para todo el mundo, pero a mí eso me sirve.
¿Es para ti una decepción que Longshot no haya aparecido todavía en las películas de X-Men?
No, en absoluto. Cuando Annie y yo hicimos Longshot no teníamos intención de que fuera un mutante. Cuando Chris Claremont preguntó si podía colocar a Longshot en los X-Men, lo hizo como un favor hacia Annie y hacia mí, porque nosotros quisimos hacer más historias de Longshot pero me concentré en otros proyectos y al final no lo hicimos. Cuando han intentado retomar el personaje, las historias no tenían la visión creativa diferente de Annie, han intentado hacerlo extraño sin darse cuenta de que la razón de que Longshot funcionara cuando Annie lo escribió es que era mucho más extraño (risas).
Con lo que dices, resulta divertido que Longshot te abriera precisamente las puertas de los X-Men…
Así fue. Chris era famoso por robar dibujantes (risas). Siempre miraba páginas, buscando gente nueva, eso nos dio la opción de trabajar juntos.
Pero tú en aquel momento no eras precisamente muy aficionado de los X-Men, ¿no…?
No, no me preocupaba mucho de los X-Men. Muchas de las cosas que me gustan en los cómics son las que me gustaban cuando era muy joven. Para mí los X-Men no eran interesantes, los X-Men originales, de Stan Lee y Jack Kirby, para mí eran aburridos, no había monstruos, solo una chica… La serie se hizo popular con los nuevos personajes, como Tormenta, Lobezno y Rondador Nocturno. Esos cómics de Dave Cockrum y John Byrne sí los disfruté, pero los disfruté desde un punto de vista antiguo. Los aprecio por sus virtudes y porque son muy entretenidos, pero no ocupan un lugar emocional en mi corazón, como sí pasa con personajes como Hulk o la Cosa, o Batman, que lo adoro desde que tenía tres años. Es verdad que cuando hay algo de distancia es más fácil dibujarlos, porque no tengo esos sentimientos. Cuando dibujo Batman, lo hago muy nervioso. Es muy duro dibujarlo. X-Men es más fácil.
Aún así, has dejado una imagen muy icónica de Lobezno, ese famoso póster que hiciste… ¿Cómo fue el proceso?
Me resulta difícil apuntarme el mérito. Hice la portada para Heroes for Hope, de Marvel, cuyos beneficios se donaron a la lucha contra el hambre, y la editora fue Ann Nocenti. Ella me pidió que me fijara en una portada de la serie regular de X-Men de Paul Smith en la que Lobezno iba corriendo. Me dijo que querían algo como eso, pero Paul no podía hacerlo en ese momento. Traté de dibujarlo como Paul, pero que no fuera lo mismo. Hice la portada para el cómic y Marvel empezó a sacar pósters con el dibujo. Y yo pensaba «claro, queréis un dibujo como el de Heroes for Hope pero ese en realidad es el de Paul Smith». Me hizo ganar mucho dinero, pero tendría que haber sido un dinero para Paul Smith (risas).
Te tengo que preguntar por otro cómic en concreto, porque es uno de los tebeos de mi infancia, que es el Annual 1 de Action Comics…
Ese le gusta a mucha gente, fue muy divertido de hacer, aunque tengo una perspectiva diferente. Acababa de romper con mi novia, así que cuando dibujaba ese cómic estaba muy triste. La vampiresa que aparece en el cómic estaba más o menos basada en esa novia, la camiseta que lleva el personaje era de mi novia. Fue divertido porque el editor, Mike Carlin, me llamó para decirme que estaba haciendo la barbilla de Superman muy pequeña.
Hay un rumor en torno a ese cómic, y es que hiciste a Batman y Superman tan corpulentos para seguir el estilo que marcó Frank Miller en El regreso del Caballero Oscuro (aquí, su reseña). ¿Es cierto?
Totalmente cierto. Su Caballero Oscuro salió poco antes de que dibujara unas páginas para el número 400 de Batman. Mi Batman era entonces uno bastante estándar, y Frank hizo el suyo y fue algo brutal, muy emocionante para todo el mundo. Quise emular su estilo, no sé si lo conseguí mucho. Me fije en Frank, en los dibujos animados de Superman de los hermanos Fleischer, y me entintaba Dick Giordano, pero creo que no era un buen entintador para mí. Adoro a Dick Giordano en lo personal, pero creo que no hacemos un buen equipo juntos. Pero creo que John Byrne escribió una muy buena historia, aquel cómic es muy divertido y sé que a mucha gente le encanta.
Has hablado de monstruos, y has hecho un montón en tu carrera. ¿Los prefieres a los superhéroes…?
No, me gustan mucho los dos. Pero muchos de mis superhéroes favoritos son monstruos, como Hulk, la Cosa, Man-Thing y muchos otros, incluso pienso en Coloso o Rondador Nocturno como si fueran monstruos. Una de las cosas que más me gusta de dibujar monstruos es que si dibujo uno de forma fea nadie lo va a notar. Si dibujo a una chica fea, todo el mundo dirá «esa chica no tendría que ser tan fea», pero si dibujo un monstruo feo lo que dirán es «oh, es perfecto» (risas). Es trampa, pero es fácil.
Mezclaste ambas cosas en Monkeyman and O’Brien… Es un concepto muy clásico, el simio y la chica. ¿Por qué crees que triunfa tanto?
No tengo ni idea, para mí debe de ser algo muy primitivo que llevo dentro o algo así. Tengo muchas ideas para historias, estaba hablando con mi mujer sobre una de ellas, que iba a ir de un grupo de chicas guapas que luchaban contra el crimen o algo así en un mundo donde todos los demás son monstruos, sapos, simios o lo que sea. Y ella me dice que por qué no quería dibujar hombres, solo chicas en un mundo de monstruos. Debe ser algo extraño dentro de mi cerebro, que no quiere pensar demasiado…
Quería preguntarte por Tom Strong…
Alan Moore y Chris Sprouse hicieron un gran trabajo en esa serie, desde luego.
Y muchos artistas invitados, tú entre ellos, aunque al principio no querías hacerlo…
Lo divertido es que, aunque admiro muchísimo el trabajo de Alan Moore, que lo hago, es un fantástico escritor, he disfrutado todo lo que él ha hecho, pero Alan la verdad es que no necesita un ilustrador, cualquier podría hacer un gran trabajo con él, porque sus guiones son muy claros. Es muy generoso, muy buen tipo. Cuando manda un guion, siempre dice que si tú tienes una mejor manera de dibujarlo de lo que él describe, que lo hagas. Primero dibujé tal y como él lo describió, con las palabras que él escribió, y después intenté reorganizar las viñetas, pero no puedes hacerlo mejor de lo que él lo describe. Él siempre es perfecto, por lo que cualquiera que siga sus palabras va a hacer un trabajo fantástico. Por eso no creo que contribuyera demasiado a su trabajo.