CÓMIC PARA TODOS

‘Himawari’, de Belén Ortega

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Belén Ortega.

Dibujo: Belén Ortega.

Páginas: 192.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Octubre 2017.

Belén Ortega se ha convertido en muy poco tiempo en una artista muy estimulante y versátil. La hemos visto en obras tremendamente personales como Pájaro Indiano (aquí, su reseña), encargos con la etiqueta de oficial como el cómic de Marc Márquez (aquí, su reseña) y dando el salto al mercado francés para seguir con las aventuras de Lisbeth Salander en Millenium Saga (aquí, su reseña). Pero todo esto no se habría producido si no hubiera sido uno de los nombres de la línea Gaijin de la extinta Glénat española Fue Himawari la obra con la que se abrió camino en lo que debía ser una larga lista de obras en formato manga realizadas por autores españoles pero que finalmente tuvo un recorrido demasiado corto. Aún así, la obra, potente ya en su momento, merecía una segunda vida, la que ahora le permite esta reedición de Planeta Cómic en un formato más grande y que nos devuelve esta espléndida historia de venganza y que toma su título del nombre de su protagonista femenina, una joven de apenas 16 años que busca, junto a su hermano, a los asesinos de sus padres en el Japón de mediados del siglo XIX. El primer detalle que llama la atención es que los capítulos de la obra cogen su título de las siete virtudes del bushido, el código que rige la vida de un samurái. Un primer detalle que engancha para una historia que no lo hace menos.

Hay un primer mérito evidente en la historia de Ortega, más allá del escenario, y es la forma en la que construye a sus personajes. Conocemos a Himawari y Shunya como dos jóvenes y algo temerarios guerreros que se ganan la confianza del jefe de un clan. Hasta ahí, la historia parece hasta sencilla, pero no lo es. El espléndido flashback del tercer capítulo y la complejidad real de la venganza que está en marcha que se ve en los siguientes episodios hacen que la historia crezca mucho  más allá de lo que probablemente cabía esperar en su comienzo. Ortega juega muy bien con todos los elementos que introduce en el relato, la amplia mayoría de ellos con una base emocional y pasional bastante contundente, y en ocasiones incluso inesperada. Su final abierto contribuye a las buenas sensaciones que deja la historia, en la que hay mucha más violencia que la que surge de las espadas. Ortega, de hecho, construye todo el relato en base a tensiones contenidas que están esperando el momento de salir a flote. ¿No es eso en realidad lo que se busca con la venganza? Himawari, desde luego, lo entiende así y por eso el resultado es tan bueno. Que nadie espere una historia heroica, porque esta no lo es. Pero al mismo tiempo es fácil conectar con sus protagonistas, a lo que ayuda el trepidante ritmo narrativo que imprime la autora.

En cuanto al dibujo, Ortega se muestra muy cómoda con su estilo manga. Mucho. Y cuando más se nota es el mencionado flashback del tercer capítulo, con un trazo a lápiz más difuso, más allá del abocetado pero sumando una neblina preciosa que remarca el hecho de que estamos viendo acontecimientos del pasado, una sensación que potencia con el segundo flashback, el del sexto capítulo, que además incorpora un grado de violencia mayor. Ortega es una espléndida diseñadora de personajes, y a todos les confiere un carisma importante. Himawari es, probablemente, la que más beneficiada salga de ese proceso, porque ya sabemos que la autora destaca a la hora de dibujar mujeres de una manera bastante importante. Y los escenarios son otro de los elementos sobresalientes que tiene la obra, fruto de una gran labor de documentación que consigue imbuirnos en el ambiente descrito. Himawari, una obra muy marcada por el papel de la mujer, como en realidad todo lo que ha hecho Ortega desde una óptica personal, mantiene toda la fuerza en una segunda lectura, incluso con los todavía escasos años transcurridos desde su publicación original. Un relato fluido, bien construido, inteligente y eficaz en el que se ve lo que la autora ha venido confirmando con sus siguientes trabajos, que su nombre tiene que estar apuntado en rojo en la agenda del aficionado.

Glénat publicó originalmente Himawari en marzo de 2011. El contenido extra lo forman un portafolio de bocetos comentados por la autora y una serie de ilustraciones de la propia Belén Ortega.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 30 noviembre, 2017 por en Belén Ortega, Planeta DeAgostini y etiquetada con , , , .

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