CÓMIC PARA TODOS

‘Wonder Woman. Rastros’, de George Pérez

Editorial: ECC.

Guión: George Pérez, Len Wein, Carol Flynn.

Dibujo: George Pérez, Brian Bolland, Chris Marrinan, Arthur Adams, John Bolton, José Luis García-López, Curt Swan y Ross Andru.

Páginas: 312.

Precio: 30,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2017.

A estas alturas es fácil deducir que Wonder Woman es un personaje que funciona mucho mejor cuando mezcla todo su bagaje mitológico con su ingenua y optimista presencia en el mundo de los hombres. Es lo que hizo George Pérez cuando le tocó reinventar al personaje tras las Crisis en Tierras infinitas (aquí, su reseña), a mediados de los años 80 y después de que Frank Miller y David Mazzuccheli forjaran el nuevo origen de Batman en Año uno (aquí, su reseña) y John Byrne, de una manera mucho más extensa, el de Superman (aquí, reseña de su primer volumen). Lo vimos en el primer volumen de esta etapa (aquí, su reseña) y lo confirma en este segundo, saliéndose además del terreno más cotidiano que se puede imaginar. Pérez hizo algo así como la Biblia moderna de la amazona, una etapa de referencia, tanto para honrarla, como hizo Phil Jiménez (aquí, su reseña) o incluso John Byrne (aquí, reseña de su primer volumen), y hasta para contradecirla dentro de sus parámetros, como disfrutó ejecutando Brian Azzarello (aquí, reseña de su primer volumen). Todo en relación a Wonder Woman gira sobre estos números. Y por mucho tiempo que haya pasado, ya tres décadas, sigue siendo así. Por eso, leer esta etapa es imprescindible para conocer a fondo a Diana, a la princesa de las amazonas, a Wonder Woman, pero también a su mundo.

Porque ese es el único aspecto que en el fondo puede sembrar dudas en el magnífico trabajo de Pérez, y es que en Wonder Woman la misma Diana a veces parece una secundaria de lujo. Es tanto y tan bueno el trabajo que hace el autor para construir a su alrededor un mundo creíble por sí mismo y en el que puedan encajar las maravillas de su protagonista, que esta da la impresión en ocasiones de quedar en un segundo plano. Hecha esa salvedad, el disfrute es total. Diana es esa mujer poderosa que se espera, la que surca los cielos, exhibe una fuerza sobrehumana y dispone de algunos dones más otorgados por los dioses, pero es al mismo tiempo una mujer frágil y en fase de aprendizaje, como se ve con sus sentimientos hacia Superman o la relación con Julia y su hija, a las que no duda en llevar a Themyscira cuando se presenta la oportunidad de que un extranjero pise su tierra. La Wonder Woman de George Pérez es, de esta manera, una lectura que sabe moverse en el justo equilibrio entre lo denso, porque tiene mucha información, mucho texto, y lo abiertamente entretenido, porque sus aventuras son dinámicas y cuentan con buenos escenarios de acción. La cuestión es que Pérez recorre muchos caminos en uno solo, y por eso es una etapa tan influyente. Da igual que el villano sea Cisne Plateado o el mismísimo Fobos, todo encaja.

Si al hablar del trabajo del Pérez escritor en esta fase final de su etapa en Wonder Woman comenzamos hablando de una pequeña flaqueza, lo mismo podemos hacer al hablar de él como dibujante. Y es que es tan bueno, es tan deliciosamente clásico lo que nos ofrece, que la pena es que está encerrado en viñetas habitualmente tan pequeñas. No olvidemos lo dicho anteriormente, en Wonder Woman hay mucho texto, y eso lógicamente recorta las posibilidades de contar con imágenes más amplias. Las hay, porque Pérez no deshecha esa opción, pero da la impresión de que podría haber más sin haber lastrado la narración. Al contrario, habría potenciado la épica que el autor sabe dar a estas aventuras y el impresionante carisma que tiene su versión del personaje protagonista, que lucha codo con codo con la de José Luis García-López, el gran publicista (dicho esto con cariño, no como algo negativo) de DC en los años 70 y 80, por ser la que con más fuerza ha perdurado en la mente del aficionado. Su Wonder Woman es, de hecho, tan real que asusta. Es tan divina como humana. Y eso no es nada fácil de conseguir. Esa es otra de las razones por las que esta etapa es una referencia que merece un adjetivo, el de indiscutible, que se puede aplicar a muy pocas versiones de un personaje con tantas décadas de vida ya a sus espaldas.

El volumen incluye los números 15 a 24 y el Annual 1 de Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 1987 y septiembre de 1988. El único contenido extra son las portadas originales de George Pérez.

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