Guión: Agustín Ferrer Casas.
Dibujo: Agustín Ferrer Casas.
Páginas: 128.
Precio: 16 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Octubre 2014 (2ª edición, octubre 2017).
Si nos dejáramos guiar por la cubierta de Cazador de sonrisas, podríamos pensar que la obra de Agustín Ferrer Casas va a correr el peligro de caer en lo previsible desde su mismo comienzo. Un dentista encarado como figura algo turbia es algo tentador para cualquier narrador, pero que en el fondo parte de un toque previsible que amenaza con limitar el alcance de una historia que le tenga como actor principal. Pues bien, podemos borrar esa idea de la cabeza prácticamente desde la primera página, porque Ferrer Casas hace que Cazador de sonrisas sea algo completamente diferente de lo que podíamos esperar. Su historia es turbia, eso sí, pero por muchas más razones que el sadismo que se le pueda atribuir al lado más siniestro de la profesión de nuestro protagonista, Herbert F. Dunne, odontólogo de profesión. Ese aspecto también está en la precisa composición del personaje, y esa es la gracia. Que de algo concreto y previsible acabamos llegando a una historia muy ambiciosa, que abarca muchos temas, que sabe aprovechar el escenario (los Estados Unidos del año 1961 en un pequeño pueblo norteamericano con una base militar), la sociedad de la época y el perfil de sus personajes para llevarnos a territorios bastante originales, convirtiendo el cómic en un intrigante viaje psicológico y emocional.
Ferrer Casas tiene dos grandes aciertos. El primero es el propio Dunne. Es un personaje fascinante que y con tantas facetas que no sería difícil imaginarle como protagonista de otras muchas historias que ayuden a entender sus obsesiones, sus manías, sus adicciones y la forma en la que se relaciona con las mujeres de su familia, su esposa y su hija, pero también con el resto de personajes que aparecen en Cazador de sonrisas. Cada pequeño detalle tiene significado. Las fotografías que hace a sus pacientes, la forma en la que consume drogas, su pasión por el sexo, su pasado militar… Todo cuenta para formar un conjunto complejo, psicológicamente ambicioso y trazado casi con bisturí. El segundo acierto, lo bien que articula el autor todos los elementos a su alrededor para que cada uno de ellos acabe teniendo sentido. Y eso engloba tanto a los demás personajes como al escenario. Probablemente, la historia no habría funcionado tan bien de no haber acontecido a mediados del siglo pasado, con Kennedy como presidente, con la amenaza comunista como sombra siempre presente, con la forma en la que se vivían los malos tratos en el matrimonio entonces, e incluso con el momento de la medicina odontológica como telón de fondo. Todo funciona con una precisión por momentos asombrosa y desde luego siempre impredecible.
Su dibujo no es menos notable. Consigue que cada rostro que dibuja tenga una expresividad bastante marcada, y eso, con el estilo que tiene Ferrer Casas, no es fácil de conseguir a priori. Pero es ahí, en los rostros, donde comienza la aventura psicológica que propone Cazador de sonrisas. Dado que Dunne es un personaje de múltiples facetas, que tiene un mundo interior tan complejo que su entorno cotidiano desconoce, es importante hacer que todo lo que le pasa por la cabeza sea al menos insinuado. Eso le da a la obra una vida bastante interesante, porque da realidad a la historia y a los personajes. En este aspecto, Ferrer Casas es, por encima de todo, sutil. Y como encima construye unos escenarios que contribuyen de una manera importante al realismo, no se puede poner pero alguno a la forma en la que encara su relato. En esta edición, además, aparece como complemento Morphine, un pequeño relato que cubre una de las elipsis que hay en la obra central y que, de alguna manera, humaniza un poco más al protagonista. Es un buen complemento que redondea uno de esos tebeos que da gusto leer por lo bien preparados que están, por la originalidad de su propuesta y porque, siendo una historia autoconclusiva, no se acaba, ni mucho menos, cuando cerramos la última página. Se queda en la cabeza. No precisamente desde la sonrisa, pero nos ha cazado.
El único contenido extra es un portafolio de bocetos y fotografías sobre la realización del cómic y los escenarios en que tiene lugar la historia.
Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.