CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Paul Levitz: «Gran parte de la gente creativa del cómic aún tiene el reto de poder vivir de manera decente de su trabajo»

Un cuarto de hora nunca es suficiente cuando se tiene delante a un tipo como Paul Levitz, alguien que ha hecho de todo en el mundo del cómic, que ha estado dentro de la parte creativa del tebeo pero también en los despachos, transformando la manera en la que se ha ido concibiendo el medio desde dentro y desde fuera. Paul Levitz es una eminencia y su presencia en el reciente Heroes Comic Con de Madrid, por mucho que otros nombres se hayan llevado mucha más publicidad, es una fantástica noticia. Escucharle es una delicia y la pena es ue la entrevista con él durara solo quince minutos, porque obliga a condensar temas en las preguntas. Con todo, un auténtico lujo contar con una eminencia de la industria norteamericana del cómic como él.

Han sido 44 años en DC Comics… No puedo imaginar la clase de experiencia, sabidura y recuerdos que puedes tener de todo ese tiempo… ¿Cómo resumirías todos esos años en una o dos frases?

(Risas) He tenido el placer de ver cómo el cómic crecía en Estados Unidos y jugar un pequeño papel en ese proceso. Cuando llegue al mundo del cómic, teníamos unas 200 personas creativas dedicándose a esto, todos en Nueva York, básicamente todos haciendo distintas clases de un mismo tipo de cómic, de aventuras, quizá había un par de otro tipo, pero casi nada diferente. Entre todos, hemos mejorado la vida de la gente creativa, hemos buscado por todo el mundo, y ahora el cómic americano alcanza a gente de todo el mundo, trata todo tipo de temas, publica para una audiencia más grande que nunca y experimenta lo que considero una segunda edad de oro del cómic. Ha sido un placer jugar un papel significativo en ese proceso. No podría haber imaginado muchas de las cosas que hemos desarrollado en el cómic, pero es maravilloso haberlo visto.

Tenías 19 años cuando te convertiste en editor, 21 cuando te hiciste con las cabeceras de Batman. Eso ya era bastante increíble en su momento, pero impensable hoy en día…

He tenido una vida muy dura (risas)…

Has visto cómo la industria del cómic ha cambiado desde entonces y en todas esas décadas. ¿Para bien o para mal?

Casi todo para mejor. Hay todavía bastante cosas que no están cerca de ser perfectas. Lo bueno es que hay una inmensa cantidad de cómics diferentes que se publican y de diferentes maneras. Lo malo es que una gran parte de la gente creativa aún tiene el reto de poder vivir de manera decente de su trabajo. Pero las puertas están abiertas, las posibilidades están ahí. Es mejor estar haciendo muchas cosas diferentes, que permiten que algunos puedan vivir de ello y otros lo hagan por amor al arte que tener un mundo muy cerrado.

Hablemos de tu primer gran trabajo como escritor, Legión de Superhéroes.

Bueno, hice unas cuantas cosas antes que la Legión

Sí, pero siendo de los primeros sigue siendo hoy en día uno de los más recordados y muchos piensan que eres el escritor más importante de la Legión

Es por lo que se me recuerda, estoy muy agradecido y honrado por el hecho de que la gente recuerda las historias que escribí hace 40, 45 años. He firmado aquí ejemplares de las ediciones en español. Adoraba esos personajes cuando era niño, fue muy emocionante tener la oportunidad de escribirlos. Y por la razón que sea, cuando llegamos a los años 80, las historias que yo escribí estaban entre las más populares del cómic americano. Fue tremendo tener ese momento en mi carrera.

¿Por qué crees que la Legión no ha tenido todavía una película, una serie, un proyecto que explore su universo en cine o televisión?

Buena parte de lo que hacía de la Legión un gran cómic tenía que ver con el formato de cómic, el gran reparto de personajes, la habilidad de tener grandes artistas como Keith Giffen, Steve Lightle o Francis Portela, que desarrollaron diferentes mundos y los mostraron… Eso en teoría lo puedes hacer en una película, pero sería una película muy, muy cara. Sería muy duro hacerlo en televisión. Puede que alguien pueda encontrar una manera de hacerlo, no estoy seguro de que yo pudiera. Podrías coger cinco legionarios y hacer una historia sobre ellos, podrías, pero no sería la Legión. Sería como la medicina homeopática, una gota de la medicina. No sería lo mismo.

Después de hacer Legión de Superhéroes, dejaste de escribir de manera regular para transformarte, y cito de otra entrevista, «el tipo que de manera interna hacía que el negocio funcionara durante varias décadas». No está mal el trabajo…

Sí, fue un gran trabajo. Dejé de escribir Legión cuando mis hijos mayores tenían dos y cuatro años. En aquel momento, escribir cómics era mi trabajo de fin de semana, y quería el fin de semana para ir al fútbol con mis hijos o llevar a mi hija a clases de danza, así que me quedé con mi trabajo regular durante las dos décadas siguientes. Todo ha sido una experiencia maravillosa. Como en cualquier otro trabajo, tienes días en los que quieres matar a alguien o un problema que no puedes resolver, pero ha sido el mejor trabajo que podría haber tenido.

En todo ese tiempo, ha habido tantos logros en DC Comics, en los 80, en los 90… El regreso del Caballero Oscuro, Crisis en Tierras infinitas, la muerte de Superman…

Watchmen

…Vertigo, las novelas gráficas, el Direct Market… Todo cambió en esos años. ¿Cuál fue tu papel específico en todo ese proceso?

Uno diferente en cada uno. En algunos de ellos, lo que hice fue negociar un contrato, pensar en la manera de llegar a un acuerdo con un escritor o un dibujante con el que no habías trabajado antes, a veces era encontrar un formato, otras convencer a las tiendas de cómics de que era importante que apoyaran algo, hemos aprendido de ellos como mejorar esa parte del mercado… Buena parte del trabajo que yo he hecho tiene que ver con la construcción de un sistema. Un ejemplo, en 1995 cuando Marvel cometió el error de comprar la distribuidora Heroes World, tuvimos la oportunidad de cambiar el sistema de distribución para los siguientes veinte años. Puedes discutir cada una de las decisiones, pero parte de lo que tuvimos que hacer fue decidir cómo tenían que ser los cómics. Y otro aspecto que era importante para nosotros era averiguar cómo podíamos hacer crecer el mundo de las novelas gráficas. En 1995, si querías tener Watchmen en tu tienda, en la mayor parte de Estados Unidos, tenías que comprar una caja de 18 ejemplares. Esos son muchos ejemplares para una tienda, por muy bueno que sea el libro. Nosotros dimos con la manera de cambiar el sistema para que la librería pudiera pedir uno o dos de lo que sea, eso era fundamental para que la novela gráfica fuera un negocio viable. A veces era algo tan simple como eso, a veces tuve un papel creativo, pero casi siempre era preguntarse cómo hacer para que algo funcionara.

Como has mencionado, tú te ocupaste de reclutar muchísimo talento para DC. ¿Qué autor fue el más difícil de convencer o del que te sientes más orgulloso de haber podido cerrar?

(Silencio) Creo que la persona de la que más orgulloso estoy de haber contratado es Karen Berger. Resultó ser mucho mejor editora que yo y desarrolló firmas únicas y maravillosas de atraer muchos artistas de talento. ¡Pero es que ha habido tantos! Son tantos los nombres, y no solo escritores y dibujantes, sino gente joven que llegó para trabajar en la compañía, con trabajos interesantes en muchos otros campos. Hemos tenido gente maravillosa trabajando para nosotros, y ha sido un placer verlo. Algunas relaciones fueron difíciles, no es ningún secreto. Me habría gustado que algunas funcionaran mejor, pero estoy muy contento con la media.

En todos estos cambios de los que estamos hablando, ¿qué papel ha jugado la explosión en este siglo de las películas de superhéroes?

Las películas de superhéroes se benefician de una serie de factores que han coincidido. La tecnología, el CGI, que permite contar historias de una forma muy diferente. Pienso en cómo George Reeves caía de una grúa. Es muy diferente ahora mismo. Tienes una generación de directores como Chris Nolan, Zack Snyder, Joss Whedon, que han crecido leyendo cómics que eran interesantes e inteligentes y que cuando ellos tuvieron la oportunidad de hacer películas alcanzaron ese nivel para hacer justicia a ese trabajo. Y tenemos una generación de gente joven que está creciendo con una manera interesante de hacer narrativa visual como nunca se ha hecho. Emojis, GIFs, Instagram conectan directamente con la gente que ama los cómics y esta narrativa visual. Es un mundo cambiante, y es maravilloso verlo.

Sé que no estoy hablando solo con un creador de cómics, un editor o un ejecutivo, sé que eres también un historiador, y adoro esa faceta, para mí siempre has sido el tipo que daba valor a los documentales de DC en los extras de los DVDs de sus películas. Desde ese punto de vista, ¿cómo crees que verá la historia este momento en particular, las primeras décadas del siglo XXI?

Siempre es difícil imaginar lo que dirá la historia. Creo que hay dos cuestiones que destacarán del cómic americano en este momento. Primero, la explosión de diferentes clases de material. Cuando miras al manga o la BD, cuentan historias de temáticas mucho más amplias que el cómic americano, creo que ese es el motivo por el que tienen una gran parte del mercado editorial en muchos países. Estamos viendo que eso está pasando en Estados Unidos, y por eso la novela gráfica está creciendo a mucha velocidad. El segundo factor es la interconexión en todo el mundo. Cuando yo era niño, era inimaginable tener una conversación como esta. España en particular era una sociedad muy cerrada, no hablemos ya de China o Rusia. Hacer una llamada de Nueva York a California era complicado y costoso. Ahora estamos conectados de una manera muy diferente. Leéis nuestras historias aquí, nosotros estamos empezando a leer vuestras historias allí, vuestros dibujantes trabajan con nosotros, algunos de vuestros escritores están empezando a hacerlo, y eso está pasando en todas direcciones. Mi esperanza para el mundo es que esta interconexión frene que se construyan muros entre nosotros, sea al idiota que tenemos en Washington intentando crear literalmente un muro o gente construyendo muros imaginarios. Cuando más pequeñas sean estas diferencias, mejor veremos que todos tenemos el mismo ADN. Todos somos en un 99 por ciento chimpancés, pero de ese uno por ciento que nos hace diferentes esa cuarta parte que nos hace diferentes porque tu familia ha vivido en este país durante trescientos años y mi familia lo ha hecho en otro sitio es tan irrelevante… Nos mezclamos, nos casamos, nos contamos historias, y esa es la esperanza para que el mundo sea lo que tendría que ser. Espero que sea así como la historia mirará atrás para ver este momento, no solo en lo que se refiere a los cómics, sino al mundo en general. ¿Pueden los cómics jugar un papel en eso? Sí, creo que los cómics juegan un papel porque es un gran medio para contar historias y porque la gente que hace cómics se reconoce entre estas barreras, somos amigos entre nosotros. Cuando era joven y escribía en fanzines, no era algo diferente de lo que se hace hoy. Tenía amigos escandinavos que me pidieron usar mi material en sus fanzines, y hoy una de esas amigas llegó a editar Superman allí. Tenía amigos en Inglaterra que me pidieron lo mismo, uno de ellos llegó a trabajar para Titan Book, otro fue editor en 2000 A.D. Nos conocemos, sabemos que nos preocupamos por las mismas cosas. Si conseguimos que todo el mundo haga lo mismo, tenemos un futuro y eso es la historia conseguirá. Crucemos los dedos.

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Esta entrada fue publicada en 22 noviembre, 2017 por en Entrevista, Paul Levitz y etiquetada con , .

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