CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. La escena del crimen’, de Ed Brubaker y Scott McDaniel

Editorial: ECC.

Guión: Ed Brubaker.

Dibujo: Scott McDaniel y Sean Phillips.

Páginas: 288.

Precio: 28,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2017.

La convivencia entre Batman y Bruce Wayne siempre ha sido un tema interesante, pero pocos autores se han atrevido a llevarla tan lejos como Ed Brubaker en La escena del crimen. Con el permiso de Darwyn Cooke y su inquietante Ego (aquí, su reseña), claro está. Pero Brubaker lo hizo de una forma más compleja, insertando el debate en la continuidad del personaje, en un punto en el que Bruce Wayne es encarcelado, acusado de un asesinato del que no parece fácil exculparse, y menos desde prisión. Es ahí cuando nuestro héroe, aquí más antihéroe que nunca, tiene que tomar una decisión sobre cuál de las dos personalidades tiene que sobrevivir. A pesar de la necesidad de que cambios tan dramáticos afecten a todas las series de la Batfamilia, Brubaker se las arregla para que su relato sea coherente en sí mismo con apenas un par de resúmenes previos que aclaren lo que está pasando en otras series. Y aunque la historia podría haber dado para mucho más, incluso en su ritmo interno se habla de un desarrollo de meses, lo cierto es que el volumen es una auténtica delicia. Con riesgo, sin duda, porque Batman, por mucho que roce la oscuridad cada día no puede sobrepasar ciertas líneas, incluso con algún elemento no demasiado claro ni resuelto del todo, pero brillante por todo lo que expone y por la sencillez con la que Brubaker encuentra una resolución a los dilemas.

Hay dos momentos absolutamente cruciales en este volumen. El primero es el número 600, en el que Barbara, Dick, Tim y Cassandra se enfrentan a Bruce y quieren saber sus planes para demostrar la inocencia de Bruce Wayne. La brutal tensión que hay en cada diálogo es antológica y la forma en la que Brubaker deja inacabada esa discusión es brillante. El segundo, el número 603, en el que un viejo detective de la policía de Gotham, ya retirado y a punto de morir en un hospital, le pide a Batman que resuelva el único crimen que no ha sido capaz de cerrar en todos sus años en el cuerpo. En esos dos números, el escritor condensa todo el dilema personal de Batman/Bruce Wayne, todos los motores emocionales que tiene su lucha contra el crimen y la forma en que ha decidido librarla. Hay más instantes que merecen la pena, como el minucioso recorrido por la escena del crimen o el brutal enfrentamiento final doble, primero con el hombre que ha ideado la trampa que dio con Bruce Wayne en la cárcel y después con quien quiere matar a ese ejecutor de un plan tan perfecto que parece imposible, y que siembra la duda entre algunos de los socios de Batman y, desde luego, en el lector. ¿Puede Bruce ser un asesino? ¿Puede Batman haber traspasado la línea de la locura con la que convive cada noche?

Sin ánimo de criticar en exceso el trabajo de Scott McDaniel para convertir todo esto en narrativa visual, sí que es cierto que se echa en falta un dibujante con un espíritu mucho más clásico. Brubaker es puro drama, es tensión, es sugestión, y McDaniel, a diferencia de lo que podría haber sido un David Mazzuccheli o incluso de lo que podría haber dado Sean Phillips de haber hecho todo el arco y no solo el mencionado número 603, es un dibujante de acción. Y uno, además, de poses angulosas y exageradas, uno que apuesta por una espectacularidad visual que quizá funcionaba bien a comienzos del siglo, cuando vio la luz este relato, pero que cada vez parece más anquilosado en esa época. McDaniel tiene, desde luego, un trazo muy característico y personal, pero es de esos que tienen que gustarte. Si no, es difícil hacerse con él. Pero no se puede negar que tiene un marcado sentido del espectáculo que hace que los dos números finales funcionen a nivel visual mucho mejor que el resto de su trabajo. No hace crecer el relato, pero en todo caso tampoco lo empaña. La escena del crimen es, en cualquier caso, uno de esos cómics que interesará a todo aquel que se ha planteado alguna vez si la máscara es la de Batman o la de Bruce Wayne. Incluso sin ser seguidor habitual del Caballero Oscuro, es un buen thriller que busca la trampa perfecta y juega muy bien con sus piezas.

El volumen incluye los números 598 a 607 de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 2001 y septiembre de 2002. El único contenido extra son las portadas originales de Scott McDaniel y Sean Phillips.

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Esta entrada fue publicada en 20 noviembre, 2017 por en Batman, Ed Brubaker, Scott McDaniel, Sean Philips y etiquetada con , , .

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