Guión: Garth Ennis.
Dibujo: Phil Winslade.
Páginas: 256.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2017.
En cada historia que crea Garth Ennis sobrevuela la sombra de Predicador (aquí, reseña de su primer volumen). Es inevitable, estamos hablando de la serie que le hizo popular. En Diosa, de hecho, esa sombra es alargadísima. Y eso, aunque pueda parecer lo contrario, no es nada malo. Hay que avisar de algo importante, y es que tanto Predicador como Diosa comenzaron a publicarse en 1995, con lo que las similitudes que se puedan sacar entre ambas historias están más que justificadas. Pero las diferencias, y ahí está el acierto de Ennis, son notables. Primero, porque Diosa no es, como acaba siendo Predicador, una historia de amor. Segundo, porque la narración es diferente. Y tercero, porque aunque pueda parecer que los protagonistas tienen parecidos más que razonables las diferencias son inmensas. Los protagonistas de Diosa, empezando por Rosie, rezuman carisma. Puede parecer al final que nos han contado poca cosa, un relato en el que sobresalen personajes extremos e imposibles, demasiado perturbados para formar parte del mundo real. ¿Pero a quién no le gusta una buena dosis de locura como la que Ennis era capaz de darnos ya hace más de dos décadas? Diosa, con un trasfondo fascinante, no deja de ser una de las macarradas propias de su autor, y eso engancha desde el principio con una facilidad tremenda.
Y lo bueno, en eso sí se parece a Predicador, es que la historia nunca se detiene en eso. Ennis podría nadar en autocomplacencia, dando por sentado que lo exagerado, lo brutal, lo improbable, puede sostener sus historias. Podría hacerlo. Pero no lo hace. Así, Diosa va generando momentos a partir de sus personajes, el variopinto grupo que acompaña a Rosie, y el punto de partida, fascinante, el de ver a Rosie desplegando un poder asombroso que no sabe de dónde viene ni cómo controlar. Si se piensa, en Diosa hay elementos incluso más fascinantes que en Predicador, y sin embargo no tiene la mínima parte de la fama de aquella. Puede que la clave esté en su extensión. Diosa, pese a su final abierto, es una miniserie cerrada y bien cerrada, que tiene el recorrido que tiene y probablemente si fuera más allá tendría problemas, sobre todo porque su conclusión es brillante, temáticamente cerrada, y seguir a Rosie supondría un cambio total de tono y de narración. Otro acierto de Ennis, que sabe cuándo parar. Y mira que resulta tentador. Pero los buenos tebeos también tienen que dejar trabajo al lector. Por eso, pensar en cómo va a ser la historia de Rosie a partir del final es una actividad muy interesante. Tanto, al menos, como repasar esta historia iniciática, el comienzo de viaje magnífico y muy bien llevado, incluso con lo más bárbaro y violento.
Que no es poco, por cierto, y que Phil Winslade muestra con ganas. Tantas, que logró dos nominaciones a los Premios Eisner por esta serie. Su trazo recargado, que por momentos podríamos comparar con el de Juan José Ryp por citar un autor español, deja momentos memorables, incluso aunque algunas perspectivas resulten un tanto forzadas. Winslade entiende bastante bien esa violencia que hay en el guion de Ennis pero, sobre todo, la personalidad de cada uno de los personajes. Es magnífica la transformación que ejecuta en Rosie, pero también cómo nos muestra a sus compañeros de viaje o a sus perseguidores, y especialmente brillante es la parte más fantástica de la obra, la que arranca desde una perspectiva terrenal y la que acaba en un entorno de fantasía que casi parece encajar en una obra escrita por Alan Moore. Por todo esto, Diosa es un tebeo a reivindicar. Puede que muchos se hayan acercado a él por el nombre de Ennis, por su tendencia a la exageración y a la locura, por sus delirantes ocurrencias, pero el cómic va más allá del nombre de su escritor y es una lectura salvajemente divertida que debajo de su brutal envoltorio esconde muchos temas en los que se puede pensar mientras se está pasando cada página del libro pero también cuando se ha acabado de leer.
El volumen incluye los ocho números de Goddess, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre junio de 1995 y enero de 1996. El contenido extra lo forman una introducción de Phil Winslade y las portadas del mismo ilustrador.
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