Guión: Mark Waid.
Dibujo: Veronica Fish, Thomas Pitilli y Ryan Jampole.
Páginas: 160.
Precio: 18,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2017.
Puede que no haya una manera comedida de decirlo, Archie es, sencillamente, una de las series más divertidas, originales y simpáticas de los últimos tiempos. Y eso que tenía muchos elementos en contra, en esta era en la que los remakes, adaptaciones, actualizaciones y demás formar de querer presentar lo mismo de siempre como lo hubiéramos inventado hoy cuenta con incontables detractores antes siquiera de que veamos algo de material. Pero es que Archie es tan sincera, está tan bien escrita y dibujada, que no queda más remedio que rendirse a la evidencia: es una serie formidable, recomendable para todo tipo de público y una de esas raras excepciones que nos invitan a mantener la fe en lo que debería ser el noble arte del remake. Mark Waid ya demostró en el primer volumen (aquí, su reseña) que podía ser perfectamente capaz de hacer de Archie la mejor serie de televisión sin necesidad de movimiento, y que la serie haya sido capaz de sobrevivir a la marcha de Fiona Staples, que convierte en oro todo lo que toca, es la perfecta demostración de que estamos ante una serie de mérito. ¿Queréis reíros? Archie, sin ninguna duda. ¿Queréis sorprenderos? Dejaros llevar por Mark Waid, ese tipo que escribe superhéroes de una forma tan espléndida y que aquí nos demuestra que sabe hacer mucho más que eso.
Waid trata la serie como una goma. Estira su credibilidad hasta convertir a Archie en un patán casi imposible de creer, y de repente nos brinda escenas de enorme sensibilidad intimista, que tienen que afectar por fuerza a todo aquel que haya tenido el corazón partido en alguna ocasión. ¿No es acaso Archie la historia de un romance? El de Archie y Betty, claro está, aunque se cuele Veronica por medio. Lo más grande de la parte más sensible de la serie está en ellos dos, y por eso cada escena que comparten, por sencillas que puedan parecer, es oro puro. La comedia es genial, el enredo que monta con las pretensiones política del padre de Veronica y las condiciones que este pone para que su hija salga con Archie son divertidísimas, la guerra de bandas musicales es una gozada… pero es que Archie triunfa por lo tierna que es. Y, ojo, que en el fondo es una serie bastante agradiculce, con lo que podemos quitarnos de la cabeza la idea de que sea un tebeo blando. Waid, al contrario, complica cada vez más la cosa, y la complica con inteligencia. No son vueltas casuales, es un plan espléndido. Cada giro de guion hace la serie un poco más grande y de continuación cada vez más imprevisible, y eso es algo digno de agradecer precisamente por el hecho de que estamos ante una franquicia que tiene años de existencia y en la que se han contado ya miles de historias.
Y hay que volver a insistir en ello, arrancar una serie con el dibujo de Fiona Staples y que sobreviva a una salida tan temprana como la suya, después de tan solo tres números, es algo que tiene mucho mérito. Ya quedó claro en el primer volumen que Veronica Fish prometía ser un buen relevo, y lo que vemos en este segundo libro lo confirma. Mantiene el tono desenfadado, divertido y juvenil que necesita la serie, pero aprovecha todo lo que le lanza Waid, lo cómico y lo emocional a partes iguales. Qué bien hace funcionar el gag visual y cómo recoge el narrativo para que las palabras de Waid, pronunciadas en diálogos o no, tengan el efecto que necesitan. Y, de nuevo, parece algo sencillo viendo el tipo de trazo del que hablamos, pero hay que tener mucha habilidad para conjugar sensaciones tan distintas entre sí y que acaben funcionando. Archie sigue siendo en este segundo libro un tebeo especial, es la actualización perfecta de un cómic que, de nuevo hay que insistir en esta idea, no mucha gente habrá leído aunque todo el mundo lo conozca, y que todos sentimos como algo muy cercano gracias a Waid y ahora también a Fish cogiendo el relevo de Staples. Qué ganas de que llegue el tercero volumen y sigamos sorprendiéndonos con lo que acontezca en Riverdale, ese lugar que, como dice la contraportada del libro, es una montaña rusa de emociones.
El volumen incluye los números 7 a 12 de Archie, publicados originalmente entre abril y septiembre de 2016. El contenido extra lo forman las portadas originales de Veronica Fish, Djibril Morissette-Phan, Marguerite Sauvage, Anton Emdin, Faith Erin Hicks, Khary Randolph, Andrew Robinson, Elliot Fernandez, Sandy Jarrell, Sanya Anwar, Thomas Pitilli y Bilquis Evely y un dossier sobre el proceso de una página.
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