Guión: Víctor Santos.
Dibujo: Víctor Santos.
Páginas: 88.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2016.
Probablemente no estemos descubriendo nada si definimos a Víctor Santos como el artista que cualquier fan querría ser. No se trata de categoría, que desde luego la tiene, sino de sus elecciones y de sus influencias. Santos es un tipo que tan pronto se sumerge en la fantasía más salvaje como en el relato histórico más profundo, pero siempre agarrándose a elementos que apreciará cualquier friki, usado el término con el cariño que nos caracteriza a todos los que no renegamos de él. Al margen del innegable atractivo de la cultura japonesa feudal, Rashomon, como el propio autor ha explicado más de una vez, nació de la influencia de Akira Kurosawa y como primera parte de un díptico que completa Seppuku. Porque Un caso del comisario Heigo Kobayashi se va a quedar, al menos de momento, en dos entregas. Y si Kurosawa impulsó la primera, la segunda nace de la famosa leyenda de los 47 ronin, contada una y otra vez en diferentes medios y que en el cómic ha tenido versiones por ejemplo a cargo de Mike Richardson y Stan Sakai (aquí, su reseña) o Sean Michael Wilson y Akiko Shimojima (aquí, su reseña). Pero Santos no es un versionador, sino un narrador, y por eso encuentra el modo perfecto de contar ese relato sin repetirse y dando margen para introducir a su detectivesco personaje y que funcione dentro de la historia.
Lo bueno de Seppuku, como ya lo era de Rashomon, es que sabe llevar el escenario al terreno en el que Santos se encuentra más cómodo, que es el género negro. Seppuku es una investigación detectivesca, si alguien no la ve como puro noir será sin duda por el fondo japonés medieval, pero tiene todos los elementos para ser considerada como tal. Y ahí Santos se mueve como pez en el agua. Y todo conduce a un desenlace espectacular, que le permite el lucimiento como ilustrador… donde también se mueve como pez en el agua. Puede quedar la impresión de que estamos ante una obra menor, clasificación de muy difícil definición en todo caso, pero es una obra en todo caso muy bien construida. Quien conozca la leyenda de los 47 ronin, sea cual sea la versión que haya visto, se sentirá satisfecho del encaje que ha buscado el autor, pero quien no la conozca disfrutara igualmente con este relato detectivesco y con la, en teoría, última aparición por el momento del carismático Heigo Kobayashi, un muy buen personaje que es a la vez protagonista y guía a través de la intriga. Y eso hace que, siendo una obra de autor innegable, se convierta también en un auténtico deleite para el fan, para el que disfruta de un buen combate de samurái, para quien se deleita con escenarios del Japón feudal y para quienes disfrutan de las señas de identidad del cómic de Santos.
Porque ahí llegamos a algo trascendental, y es el deseo del autor de experimentar siempre que puede. Sin llegar a los límites de Polar (aquí, aquí y aquí, reseñas de sus tres volúmenes), el díptico que forman Rashomon y Seppuku es también bastante personal. El gusto de Santos por el blanco y negro, por dejar que la tinta fluya para llenar los espacios y crear formas, está muy presente a lo largo de todo el volumen, como también sus inquietudes por dar con narrativas diferentes, impactantes y dinámicas, las que le permiten dar énfasis a los momentos más dramáticos y, sobre todo, al clímax, que es donde el autor se deja llevar por la acción, por la adrenalina y por la sangre, saltando del negro al blanco como color dominante y haciendo que la rapidez de la secuencia salte del interior de la viñeta a la mente del lector. En eso tiene Santos poco rival en el panorama comiquero español, y Seppuku vuelve a demostrarlo. Puede que tenga objetivos modestos, pero eso mismo hace que sea una obra sincera y bien construida, condimento perfecto para los seguidores habituales de la obra de Santos, para los admiradores de Rashomon, para quienes disfruten de Japón como escenario de relatos dispares entre sí y para quienes tengan en la mezcla de géneros un elemento apreciable. En realidad es que Santos hace cómics para cualquier tipo de lector. Por eso es tan bueno.
El único contenido extra es un portafolio de diseños comentado por el propio Víctor Santos.
Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.