Siempre es una gozada ver que aparecen autores nuevos, y si encima hablamos de una pareja que ha hecho popular su cómic a través de Internet y han conseguido autoeditar un volumen con tiras inéditas por medio del corwdfunding, todavía más. Esa es la historias de Bonoreta y Carcayú, los autores de En pelotas, que hace poco ha dado el salto al papel impreso con En pelotas. Lo nunca visto (aquí, su reseña). Y como es un tebeo que habla de pareja, de sexo, de frikismo y de tantas cosas que son cotidianas por mucho que haya quien quiera ocultarlas, teníamos que hablar con ellos para que nos contaran los entresijos de su cómic. Nos habla más Bonoreta, ella, la escritora, que Carcayú, él, el dibujante, pero se nota que van de la mano en todos los sentidos. Por eso es tan placentero leerles.
En pelotas lleva ya camino de cumplir tres años nada menos… Contadme un poco cómo nació la idea…
Todo comenzó en Twitter. Nosotros nos lo pasábamos genial juntos y pensábamos que las chorradas que decíamos y hacíamos podrían hacer gracia al mundo, al igual que nos hacían gracia a nosotros. La mayoría de cosas eran sexuales, porque en la cama siempre nos lo hemos pasado especialmente bien. Así que podría decirse que los primeros guiones eran nuestros tweets. Poco después de crear el Twitter, a mí, Bonoreta, me vino a la mente una imagen de dos personajillos basados en nosotros, y necesité plasmarlos en el papel. Al día siguiente, Carcayú vio mi dibujo, y le gustó tanto que quiso entintarlo, escanearlo, y colorearlo. Así nacieron nuestros personajes, aunque todavía no sabíamos en lo que se iban a convertir. Pero queríamos hacer algo con ellos, teníamos claro que tenían que contar una historia… y entonces se nos ocurrió: ¿Y si en vez de un Twitter hacemos tiras cómicas donde ellos sean los protagonistas? Y así comenzó todo.
¿Por qué En pelotas? ¿Cuál fue el motivo por el que los protagonistas aparecen sin ropa?
Porque nos encanta estar desnudos y la mayoría de tiras tienen relación con el sexo. Creemos que lo más natural es ir desnudo, y cuando estamos juntos, la ropa nos sobra. A nuestros personajes les pasa como a nosotros. Quieren sentirse, estar en contacto piel con piel todo el tiempo. Además, así siempre es más fácil que surja… lo que puede surgir. Además, creemos que el hecho de que vayan desnudos es un desafío al mundo, un mundo que nos intenta hacer creer que la desnudez es algo malo. Pues nosotros, en nuestra casa, vamos en pelotas porque nos da la gana. Que te den, mundo.
¿Habéis tenido algún problema por presentar personajes desnudos? Lo digo porque en el libro hay un chiste que hace referencia a eso y todos sabemos los problemas que hay en algunas redes sociales cuando se ve algo así…
¡Claro que hemos tenido problemas! Como hemos comentado anteriormente, la sociedad nos quiere hacer ver que los desnudos son algo malo, y solo hace falta tener Facebook para sufrir las consecuencias de enseñar un pecho de mujer, incluso aunque esté dibujado. Hemos sufrido censura por parte de esta red social un par de veces, y eso que hemos ido con cuidado porque ya conocíamos previamente su política. Desde que creamos el webcómic, hemos subido las tiras a Facebook con manitas de “Me gusta” tapando las zonas estratégicas, de manera que no se vean pezones femeninos, penes o coños. Además del problema de las redes sociales, también lo hemos tenido con editoriales. Editoriales a las que les gustaba nuestro proyecto pero no que los personajes saliesen desnudos, porque no casaba con su tipo de público. Bueno, entonces nosotros nos preguntábamos si realmente el desnudo era el problema o lo eran nuestros chistes sexuales. Y como colofón, también hemos tenido topetazos con varios lectores que nos han acusado de cosificadores pervertidos que buscan la sexualización y convertir a la mujer en objeto, demostrando que no han entendido para nada el mensaje de En Pelotas, y también descubriendo de qué pie cojean, pues los dos personajes aparecen desnudos por igual en actitudes totalmente cotidianas, pero solo ven problemas con ella, con la mujer. Otra mala interpretación de que nuestros personajes vayan desnudos son los tíos que nos han mandado fotos de sus miembros, pero eso ya es otro tema…
Supongo que es inevitable preguntaros cuánto hay de real en las anécdotas y diálogos que lleváis a las viñetas…
Todo es autobiográfico. Lo que se ve en las tiras es porque lo hemos vivido, salvo alguna excepción. Por ejemplo, en nuestro cómic autoeditado mediante crowdfunding, hemos incluido un personaje nuevo. Ese personaje es una tortuga, y en realidad no tenemos esa mascota, tenemos una perrita. Así que los chistes en los que aparece son los que más modifican el carácter autobiográfico. Lo que hacemos es coger algo real y modificarlo para que sea más gracioso de cara a la publicación en tira cómica. A veces exageramos, a veces tenemos que modificar un diálogo para que case mejor con la estructura de la tira, etcétera.
Y siendo tiras, pequeñas historias, ¿cómo es vuestro método de trabajo? ¿Hay una separación entre quien escribe y quién dibuja o al final los dos intervenís en los dos procesos?
En realidad los dos intervenimos en ambos procesos, porque creemos que así podemos mejorar el resultado final. Primero vivimos algo que a Carcayú o a mí nos parece digno de tira, y me lo apunto. Más tarde convierto esa idea en un guión, y se lo paso a Carcayú para que opine. Generalmente siempre tiene algo que aportar, si mejor hacer un remate final, o hacerlo todo en una viñeta, etcétera. Cuando Carcayú dibuja ese guión, yo le hago correcciones acerca del dibujo, los rostros, de manera que el resultado sea lo más parecido a lo que yo podía imaginarme acerca del resultado final de la tira. Una vez dado el visto bueno, se encarga de entintar, colorear y maquetar la tira.
Una de las virtudes que tiene el libro es que no parece que os hayáis autocensurado en nada. ¿Es así? ¿Consideráis que el pudor es un problema a la hora de hacer un tebeo como este? ¿Habéis ideado alguna tira que al final hayáis pensado que estaba fuera de lugar?
Efectivamente, no nos hemos autocensurado en ningún momento, suficiente tenemos con las editoriales y las redes sociales. Ya que hacemos un cómic 100% nuestro, en el que nadie ha metido mano más que nosotros, hemos hecho lo que hemos querido. Pero claro que el pudor puede ser un problema al hacer este tipo de tebeos. Siempre piensas que lo van a leer amigos, conocidos o familiares y sabes que te van a imaginar practicando sexo anal, oral, penetración, masturbación… Y tienes que tener muy claro que a muchos podrá llegar a incomodarles, sobre todo los que te conocen. Pero si tienes claro que quieres hacer un cómic como el que hemos hecho, el pudor no importa. Simplemente lo sacas adelante porque, al fin y al cabo, el pudor es algo que nos han inculcado y que no tiene ningún sentido, puesto que todos tenemos relaciones sexuales. No es algo de lo que avergonzarse. Por eso no hemos echado para atrás ninguna tira por cuestión de pudor o pensar que estaba fuera de lugar. Este cómic trata la relación de una pareja sentimental, y el sexo es el que es. ¡A quien no le guste, que no lo compre!
“A los chicos de En pelotas hay que follárselos pero ya”, dice Sergio Bleda en la introducción. ¿Cómo os gustaría que lo hiciéramos…?
Puedes depende del contexto… A veces nos va más bestia y otras más en plan bonito y despacito… Pero si fuese una sesión de sexo con lectores, en plan orgía, por supuesto que el sexo salvaje sería como más adecuado, ja, ja, ja, ja… Eso sí, siempre con todo consensuado y respetando los límites de cada persona.
Estamos hablando mucho de sexo, es obvio que hay mucho en el libro, pero no hay menos frikismo… ¿Consideráis también En pelotas una reivindicación friki?
En parte, sí. Si os pasáis por nuestra web (www.enpelotascomic.es) veréis que tenemos un blog llamado Los frikis también follamos. Desde el principio pensamos que la pareja de En Pelotas sería una pareja friki, como nosotros, y quisimos reivindicar que el sexo está presente más allá del onanismo entre este tipo de personas, en contra de lo que hasta hace 10 años se pensaba, y se sigue pensando, aunque en mucha menor medida que por aquel entonces.
Para rebajar un poco el calor que hace en la entrevista, hablemos también de la forma en la que habéis dado el salto al libro. Primero, tiras inéditas. ¿Por qué habéis optado por material nuevo y no por recoger todo lo que ya habíais publicado en Internet?
Por varias razones. La primera es que hace tiempo que una editorial se interesó por nuestro trabajo y quiso editar un tomo de material nuevo. Pero cuando ya teníamos la mitad de los lápices terminados, la editorial quebró y nos quedamos con el culo al aire. Así que tuvimos dos opciones: usar esas tiras y guiones para la web, o seguir con la idea de la publicación en papel pero autoeditándonos. La segunda razón creo que es aún más importante que la primera. Siendo dos autores noveles como somos, nos parecía muy arriesgado publicar en papel contenido que ya estaba de forma gratuita en la web. Pensamos que sería más fácil que un lector de En Pelotas comprara un tomo de material nuevo que si era material ya publicado en Internet. Sabemos que hay excepciones, muchos lectores de cómics que son fans del trabajo en Internet pero que si pueden conseguirlo en formato físico lo comprarán. Pero la mayoría de la gente no es así, y más cuando los autores no son famosos como pueden serlo otros como Agustina Guerrero. Además, siendo que los lectores que compren el cómic van a pagarlo de su bolsillo para apoyarnos y mostrar que son seguidores de nuestro trabajo también pensamos que lo mínimo que se merecían era tener algo un poquito más único, no una simple recopilación de material ya publicado. Para nosotros es muy importante esa conexión con el lector, es el elemento principal que hace graciosas nuestras tiras.
Y segundo, ¿por qué un crowdfunding? ¿Veis futuro a esta forma de editar como para que os sirva para subsistir o es una forma de aparecer en el mercado y poco más?
El crowdfunding nos interesó, en primer lugar, porque no teníamos un duro. Ambos estudiantes y en busca de trabajo, mala combinación. Pero lo que más nos animaba a hacerlo era que el crowdfunding nos haría saber, de forma real, si la gente iba a querer nuestro producto. Nosotros no sabíamos realmente si tendríamos muchas ventas, así que este medio nos permitía saber si nuestro trabajo merecía salir en papel o no. El crowdfunding nos parece una herramienta maravillosa porque gracias a él ves si realmente tu producto interesa. Además, una campaña de crowdfunding supone hacer tanta publicidad, tanto movimiento en redes, incluso en medios de comunicación como es la radio, que consigues que muchísima gente conozca tu trabajo. Nosotros notamos muchísimo la subida de seguidores en redes sociales y lo hemos notado en la venta de nuestro cómic.
¿Qué ha cambiado en el tiempo que lleváis haciendo En pelotas? ¿Cómo de diferentes son los Bonoreta y Carcayú de ahora con respecto a los de hace tres años?
Ufff… Fíjate que han cambiado tanto que, antes de ser nuestros personajes en blanco y negro, eran a color. Afortunadamente cuando creamos la web modificamos el color para que fuesen como son, fue un acierto pasarlos a blanco y negro. Y no solo eso. Si ves nuestras primeras tiras, el dibujo ha cambiado una barbaridad. Antes eran cabezones y poco proporcionados. Ahora el dibujo es más realista, a pesar de no abandonar el cartoon. Es lo que tiene ponerse como objetivo sacar una tira a la semana, que dibujas tanto que en poco tiempo consigues lo que has tardado 10 años en conseguir. ¡Lo bueno y lo malo del arte es que siempre puedes hacerlo mejor! En cuanto a su forma de ser, ahí sí que no han cambiado nada: siguen siendo igual de divertidos, pervertidos, cariñosos, y puñeteros.
Y ya para acabar, contadme a qué os estáis dedicando ahora mismo, tanto En pelotas como otros proyectos, tanto juntos como por separado.
De forma conjunta, estamos preparando un relato para el número 4 de Sextories, una publicación grupal que está teniendo mucho éxito que reúne historias cortas de varios autores, todos con muchísimo talento, donde el núcleo central es el sexo. Por separado, todavía no podemos hablar de lo que tenemos entre manos, ¡pero sí se están cociendo cositas de las que esperamos que sepáis cuanto antes!