Guión: Andy Diggle.
Dibujo: Whilce Portacio.
Páginas: 160.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2017.
Hay una obsesión casi compulsiva por contar historias que tienen lugar en el comienzo de la carrera de Batman. De una forma inocente, eso se ha hecho siempre, pero fue con Año uno (aquí, su reseña) cuando se convirtió casi en un subgénero en sí mismo. El intento más alabado fue Legends of The Dark Knight, la primera cabecera regular del personaje que lanzó DC en casi 50 años, precisamente para celebrar ese aniversario del personaje y aprovechar el éxito de la película que Tim Burton dirigió en 1989 (aquí, su crítica), pero años después, en la segunda mitad de la pasada década, llegó otra cabecera, Batman: Confidential, que compartía algunos de sus propósitos. Pero si aquella buscaba en aspectos más psicológicos, esta, como evidencia su primera arco argumental, Reglas de compromiso, busca una espectacular ya inevitable en los cómics contemporáneos del Caballero Oscuro. Lo que cuenta Andy Diggle y Whilce Portacio es el primer enfrentamiento entre Batman y Bruce Wayne y Lex Luthor, el archienemigo de Superman. Como ambos son dueños de grandes corporaciones, multimillonarios y personalidades extremas, viene a ser un encuentro lógico, por mucho que en el fondo echemos de menos la presencia de Superman a cada mención de Luthor y que la ausencia de continuidad deje este relato un poco en el limbo.
Porque el problema viene a ser justo ese. Tanto nos han contado ya del pasado de Batman, que más añadidos se encuentran con el problema de parecer algo artificiales. Diggle apuesta por un Batman, una Gotham y un primer encuentro tan tecnológico que de alguna manera se sitúa en un punto difícil de concretar. La conclusión del relato justifica todo el tinglado que monta el escritor. Porque Reglas de compromiso, más que trascendente, porque es el propio Diggle así lo decide, es grandilocuente. Se trata de apostar mucho más por cliffhangers en el final de cada episodio que nos hagan mordernos las uñas más que llegar a un final verdaderamente convincente. El hecho de no tener que contar al mes siguiente las consecuencias de la historia es el clavo al que se agarra el escritor para justificar la forma en la que cierra el relato, probablemente lo más flojo del arco argumental. Hasta llegar ahí, lo que Diggle nos ofrece es la versión tecnificada, superheroica y multimillonaria del duelo al sol del salvaje oeste. Aquí no hay pistolas ni un pueblo que controlar, sino un contrato armamentístico por el que pelean Empresas Wayne y LexCorp. Y el tema entretiene, por mucho que se tenga claro desde el principio que no hay más voluntad que esa. Ni es el principio ni la reinvención de nada.
Como la apuesta es por la espectacularidad, se entiende el despliegue que propone Portacio se acepta con facilidad. No deja de ser curioso ver un estilo que casi se habría entendido mejor en los años 90 que en la década siguiente, con alguna que otra pose forzada, expresiones malencaradas continuas e incluso un uso excesivo de sombras y negros, pero aún así se lee con agrado. Lo mejor que se puede decir del trabajo de Portacio es que es personal. Su tecnología, su mismo Batman, son a veces tan imposibles que se entienden en este contexto determinado y probablemente fuera de él tengan un peor encaje. No es, eso sí, una versión tradicionalmente clásica del personaje, como la que ofrecía la mencionada Legends of the Dark Knight, sino que, al contrario, está muy marcado por los avances tecnológicos. En ese sentido, tanto por Diggle como por Portacio, Reglas de compromiso no quiere ser nostálgica, aunque en su base sí que esté la idea de crear una historia que fundamente uno de los pilares del propio Batman como personaje. Eso es, quizá, lo que más acabará gustando a los seguidores incondicionales del Caballero Oscuro. Para los demás, y aunque no exige para nada conocer la historia del personaje, probablemente sea una historia de paso, para disfrutar durante su lectura pero que tampoco va a dejar demasiado recuerdo.
El volumen incluye los seis primeros números de Batman: Confidential, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 2006 y junio de 2007. El contenido extra lo forman las portadas originales de Whilce Portacio y un portafolio de bocetos.
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