Editorial: Penguin Random House / Reservoir Books.
Guión: Anna Haifisch.
Dibujo: Anna Haifisch.
Páginas: 64.
Precio: 15,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2017.
Cuando el arte habla sobre sí mismo, es difícil saber dónde están las fronteras entre la realidad y la ficción, entre lo autobiográfico y lo inventado, entre lo creíble y lo imposible. La solución de Anna Haifish en The Artist es peculiar. Si es difícil encontrar las fronteras, eliminémoslas. No las hay en este cómic. Y por eso, en realidad, da igual si lo que leemos ha sucedido o no. Lo que importa es su carácter satírico, que se impone con fuerza a cualquier otra consideración y nos deja así un tebeo peculiar, raro en muchos aspectos original en casi todos y provocador en cada una de sus páginas. Haifish nos ofrece a un protagonista de figura extraña, aviar en algunos rasgos e indefinida en todos los demás. Él es nuestro artista, uno a medio camino entre lo bohemio, lo egoísta y lo rompedor. Nunca llegamos a saber si es un genio o alguien mediocre. Y, sin embargo, seguirle nos introduje en el mundo del arte. O en el mundo de lo que debe ser el arte. O de lo que imaginamos que puede ser el arte. O una mezcla de todo lo demás. ¿Importa acaso? Ahí está la sátira. Haifish se ríe de tópicos y de situaciones que pueden parecer tópicos en sus pequeños relatos de tres páginas que ayudan a que la lectura del libro sea sumamente sencilla y que a la vez se potencie esa sensación de haber leído algo de difícil comparación o encasillamiento.
Porque Haifish lo que busca es provocar. Al hablar de arte, más incluso que hacer arte, es lo que suele buscar, y esta autora no escatima esfuerzos a la hora de mostrar situaciones que parten de lo cotidiano a la caricatura más abierta. The Artist es puro underground, y sin embargo, puede que por ese formato de pequeñas píldoras de tres páginas, es tremendamente accesible. Se ven las veleidades como artista de su actor principal, pero también situaciones puramente cotidianas, como el momento en el que su madre le pide un cuadro… para el cuarto de baño. ¿Quién no se ha avergonzado alguna vez del esfuerzo de sus familiares de apreciar sus talentos, cuando en realidad los está denigrando? Imposible ser más satírico con tan poco. Porque The Artist, además de underground, es tremendamente sencillo, y por eso mismo mucho más accesible de lo que seguramente cualquiera pensaría antes de abrir el libro. De esa manera, Haifish se coloca en un terreno totalmente inclasificable y, precisamente por eso, de pura personalidad. No hace falta leer mucho para saber si se conecta con la obra. Primero, porque es un volumen bastante breve. Y segundo porque el estilo de la primera de las aventuras es el que marca el libro hasta el final. Sin trampa ni cartón, con estilo y un humor muy particular.
En eso juega un papel transcendental el extravagante estilo de Haifish como ilustradora. Partimos, como se ha dicho, del singular aspecto del protagonista, ni hombre, ni animal, una mezcla en realidad entre ambos y con toques de una caricatura difícil de definir. Pero lo mismo sucede con el arte que nos muestra, con los escenarios, con los artilugios, con el mismo color del volumen, todo pensado para pensar que estamos en una suerte de dimensión desconocida en la que cualquier artificio visual parece posible. De nuevo hay que recurrir a la misma prueba del nueve, la primera página, con el protagonista tirado en un colchón en el suelo, con un pincel goteando sobre su cara y dibujos, botes y origamis rodeándole en perfecto desorden, todo en tonalidades entre el naranja y el amarillo. La definición de raro encaja bien en esta descripción, y sin embargo intriga desde el primer instante. Entender el código visual desde el principio garantiza un camino plácido a través del volumen. Pero son reglas muy particulares y que exigen comprensión y complicidad por parte del lector. Si la tiene, vía libre, The Artist es uno de esos cómics que merece la pena leer y desmenuzar para ir entendiendo lo que quiere satirizar. Incluso en caso contrario, si no se logra esa comprensión inmediata, los pequeños bocados en los que se sirve la historia ayudan a que sea muy fácilmente digerible.
Reprodukt publicó originalmente The Artist en enero de 2016. El libro no tiene contenido extra.
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