Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Fiona Staples.
Páginas: 152.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2017.
A Brian K. Vaughan se le ha reprochado que no pasara gran cosa en algún volumen anterior de Saga. La acusación, con ciertos visos de verdad, nunca ocultó que su manejo de los personajes de esta epopeya de ciencia ficción seguía siendo exquisito. Llegamos al séptimo volumen y aquí pasan cosas. De las trascendentes, de las que llegan al corazón del lector, que durante ya unas cuantas páginas, las que llevamos a nuestras espaldas, ha aprendido a querer a los protagonistas, a emocionarse con ellos, a sufrir con sus aventuras y a disfrutar con sus alegrías. Saga sigue siendo Saga, aunque en realidad nunca ha dejado de serlo. Es, simplemente, que no todos los instantes pueden tener la misma fuerza o la misma magia. Pero la serie no ha bajado nunca de nivel. Esta séptima entrega, aunque al principio parece moverse más por la fascinación del momento que por la incidencia futura de los acontecimientos, pronto y con sutileza va cambiando el paso, hasta llegar a un final brillante, emotivo y contundente, una resolución que, en realidad, nos ha ido anticipando de manera brillante la formidable narración en off por parte de esa Hazel adulta que no sabemos cuándo vamos a conocer, o si realmente vamos a llegar a verla. Y, claro, a todo esto hay que sumar el dibujo de Fiona Staples, uno de los nombres del momento y ya desde hace algún tiempo.
Vaughan tiene una capacidad asombrosa para mezclar comedia, tragedia, aventura y drama de una manera que muy pocos autores poseen. Esta séptima entrega de Saga es una notable confirmación de ese talento. Pero no hablamos de una suma, hablamos de una mezcla. La narración en off es lo que le permite esa fusión tan auténtica y tan propia de esta serie, es el elemento clave que destaca a un personaje que durante mucho tiempo no fue más que una presencia y que ahora ya se ha convertido en un actor activo de la historia. Es el nexo de todo, y a la vez una parte que no obstaculiza el desarrollo del resto. Porque en esta entrega de Saga hay tantos protagonismos y tantos elementos a analizar que casi pueden pasar desapercibidos por la acción. Y Vaughan sigue sumando tramas, personajes y situaciones, siempre de manera eficaz y fluida, lo que supone un ejercicio de malabares asombroso. Sabiendo que no todo lo que el autor está escribiendo puede llegar de la misma manera y a todos los lectores, no se le podrá reprochar esa capacidad de sumar que tiene. No tiene nada que ver el escenario actual con el que empezó la serie, son los mismos personajes, al menos la pareja protagonista, pero no están en el mismo punto vital. Saga es realmente una saga, y Vaughan la está contando de una manera portentosa.
La colaboración en ese punto de Fiona Staples es de un valor incalculable, porque la manera en la que da vida a Marko, Alana o Hazel es maravillosa. ¿Un ejemplo claro? Las páginas finales de este volumen, que ponen la piel de gallina. No son el único momento de valor en este sentido dentro del formidable espectáculo de ciencia ficción, imaginativa y arriesgada, que supone esta serie. Ni mucho menos. El final del penúltimo episodio es otro ejemplo magnífico. Uno más dentro de mucho, porque Staples ha sabido aportar su estilo a la serie y que al mismo tiempo la serie se adapte a lo que ella hace. Es una simbiosis ejemplar que no se da con tanta frecuencia, y que el paso del tiempo y de las páginas no ha mermado en absoluto, porque seguimos disfrutando a una ilustradora en estado de gracia que con cada viñeta que nos ofrece se coloca en disposición de seguir recibiendo elogios. Saga no es, por tanto, una serie que pueda estancarse y revivir. Al menos no lo está siendo hasta ahora. Es, en cambio, una serie que, como la vida misma, tiene puntos más álgidos que otros. Aquí tenemos alguno de los grandes. Puede que sí haya algún que otro tiempo muerto en el que Vaughan y Staples se dedican más a mostrar que a desarrollar. Pero es que tampoco necesitan otra cosa. Tienen su ritmo, lo mantienen, lo exprimen y casi siempre aciertan.
El volumen incluye los números 37 a 42 de Saga, publicados originalmente por Image entre agosto de 2016 y enero de 2017. El contenido extra lo forman una introducción de José Torralba y las portadas originales de Fiona Staples.
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