Guión: Xavier Dorison y Fabien Nury.
Dibujo: Laurent Astier.
Páginas: 144.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2017.
Una buena historia, unos buenos personajes, una espléndida elección del escenario y un dibujo mucho más atractivo de lo que, probablemente, le parecerá a muchos a primera vista. Eso es Cómo hacer fortuna en junio del 40, una obra escrita por Xavier Dorison y Fabien Nury y dibujado por Laurent Astier que se inspira levemente en una novela de Pierre Siniac titulada Sous l’aile noire des rapaces. Lo que coge de allí la idea inicial. El Banco de Francia, cuando estaba siendo invadida por las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial, sacó todo el oro de sus reservas para evitar que cayera en las garras de sus enemigos, pero alguien olvidó firmar la orden para que dos toneladas de oro salieran de su refugio, por lo que hay que idear una forma de sacarlas. A partir de ahí, Dorison y Nury trazan una compleja e inteligente trama en la que todo el mundo quiere hacerse con ese oro. O, más bien, robarlo. Es, efectivamente, una historia sobre robos, pero también un cruel retrato sobre una parte muy íntima de los horrores de la guerra, concretamente sobre lo que los hombres hacen en un escenario tan crudo para salir adelante y las normas que no les importa romper. Leer Cómo hacer fortuna en junio del 40 nos lleva a un terreno peculiar entre el patetismo y la complicidad, entre el horror y la diversión, una mezcla que hay que ser muy bien para hilar con acierto.
Dorison y Nury nos cuentan una historia de perdedores que, en realidad, no quieren serlo. Tampoco lo son todos los personajes que aparecen, pero como se acaban uniendo en un grupo de ladrones variopinto e ingenioso, todo se va pegando. Es la clave para disfrutar de esta obra, que enghanca por su imaginativa idea dentro de un contexto en el que siempre tenemos la sensación de que ya está todo contado, el de la Segunda Guerra Mundial, pero que acaba sobresaliendo también por sus personajes y por la forma en la que los gestionan los dos escritores. El patetismo que rodea al relato, el oportunismo de casi todos los personajes y las bajezas que algunos de ellos hacen se mezcla con un toque de humor, que linda en ocasiones con el humor negro, porque casi da pena reírse en este escenario. No hay que olvidar que hablamos, más que de un robo, de un expolio a una nación invadida. Los escrúpulos brillan por su ausencia, y aún así Dorison y Nury se las arreglan para que el lector pueda sentir admiración por algunos de los protagonistas. Ese detalle, al que hay que sumar el final casi redentor que nos proponen los autores, consolida la calidad del material y deja un sabor de boca espléndido que, de un plumazo, nos invita a pensar en lo buena que podría haber sido la película basada en este guion que nunca se llegó a hacer.
Y eso, ojo, no quita que se admire el trabajo de Laurent Astier. En Francia, por cierto, este tebeo se editó tanto en color como en blanco negro. Esta segunda versión es la que nos llega, y la satisfacción por esa elección no podría ser mayor. Astier, de alguna manera, evoca el trazo de Carlos Giménez sin caer en su personal caricatura, nos lanza en este viaje en el tiempo de la misma forma que el autor español nos invitaba a conocer la posguerra desde los ojos de un niño, y consigue que los dos elementos esenciales de Cómo hacer fortuna en junio del 40, el carisma de sus personajes y las escenas propias de un thriller noir, se conviertan en sus mejores cartas de presentación. Es difícil escoger donde logra un mejor resultado, porque todos los personajes están muy bien diseñados y desarrollados, desde el fracasado boxeador que es Franck a la tan fuerte como pizpireta Ninón, la experta en explosivos del variopinto grupo de ladrones que nos presenta la obra. Es difícil encontrar puntos débiles a un cómic que funciona con precisión, que respeta el drama y honra la época que representa, que se mueve con imaginación e inteligencia para contarnos una historia que, a priori, tiene bastantes lugares comunes y que sabe jugar con las sorpresas sin perder coherencia. Estamos ante uno de esos tebeos que deja huella y que se releerán con gusto dentro de muchos años.
Casterman publicó originalmente Comment faire fortune en juin 40 en septiembre de 2015. El único contenido extra es un portafolio de bocetos y diseños.
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