CÓMIC PARA TODOS

‘Objetivo Berlín’, de Luis Collado Coch

Editorial: Amaníaco.

Guión: Luis Collado Coch.

Dibujo: Luis Collado Coch.

Páginas: 54.

Precio: 15 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Abril 2017.

Hay un placer bastante considerable en ver un tebeo bélico dibujado por Luis Collado Coch. Es el género en el que ha venido destacando durante décadas, confirmando la fascinación que siempre produce en lectores de todas las edades el mundo de la guerra, con sus tanques y sus soldados. Objetivo Berlín es, en ese sentido, un agradable festín visual para quienes busquen rememorar otras épocas más ingenuas, en las que los niños coleccionaban efigies de vehículos blindados probablemente inconscientes de que son máquinas de matar por encima de cualquier otra cosa. Lo bueno de Objetivo Berlín es que opta por un punto de vista alejado de lo tradicional, porque pone el foco en un grupo de soldados alemanes que tratan de regresar a Berlín en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Collado Coch, no obstante, no habla de nazismo. Habla solo de guerra y de supervivencia. Elude el debate sobre los buenos y los malos precisamente en una historia protagonizada por quienes normalmente son los malos. Y eso, aunque falta un trabajo mayor para perfilar a los protagonistas, bastante intercambiables, incluso impersonales, salvo en el caso del líder de este grupo, es ya por sí solo algo bastante fresco. Objetivo Berlín es un tebeo que se apoya claramente en la nostalgia y de esa manera se lee con bastante agrado.

El punto fuerte del tebeo de Collado Coch está justo ahí, en que nos lleva a una época pasada. Y no solo por el escenario bélico de la primera mitad del siglo XX, sino también por la forma de entender la narrativa de cómic. Sencilla, lineal, directa y expositiva. Eso es lo que ofrece Objetivo Berlín y por eso es bastante fácil seguir la historia. El autor huye de complicaciones innecesarias, cuando recurre al pasado de sus personajes es únicamente para darles un bagaje personal que humanice la historia, pero de lo que se trata es de ver su misión. No es una visión siniestra de la guerra como la que nos muestra Warren Ellis en su Battlefields (aquí, aquí y aquí, reseñas de los volúmenes publicados), ni mucho menos una tan satírica y contundente como la de Joe Sacco en Yonqui de la guerra (aquí, su reseña). Se trata de ver los horrores de un conflicto armado, sin duda, pero enmarcados en una misión concreta y desde una visión tan aventurera como de supervivencia. La apuesta de colocar a soldados nazis como protagonistas, en el papel que normalmente estaría reservado a los héroes, es un buen golpe de efecto que da sentido además al final, probablemente el mejor momento que nos deja esta obra. Hasta llegar a ese punto entretiene con solvencia, pero eso también se debe en buena medida a su apartado visual, auténtico reclamo del tebeo.

Y es que ahí es donde encontramos a Collado Coch en todo su esplendor. Sus dibujos tiene un aroma clásico, de  tebeo de los de antes, aquellas páginas bélicas que quienes hoy somos adultos hemos leído en alguna ocasión, normalmente en papel de mala calidad y formatos perecederos. Es ahí donde Objetivo Berlín se gana el corazón del lector con mucha facilidad, con un espléndido trabajo de documentación, que permite que todo lo que vemos tenga un aroma realista indispensable para poder disfrutar plenamente de un tebeo que, como se ha dicho, tiene en la nostalgia su principal arma. El estilo como ilustrador de Collado Coch hace que se propague el hecho de que falta algo de personalidad en los personajes, en ese carácter casi intercambiable, intencionadamente anónimo que tiene estos hombres que buscan dejar atrás la guerra. El disfrute, en todo caso, está en lo esperado, en ver tanques y vehículos de la época moviéndose en acuarelas como si los tuviéramos delante. Ahí es donde sobresale el autor, mucho más que en la construcción de una historia que no se separa de lo esperado, de una línea clara y evidente en la que se maneja muy bien pero de la que no se separa para buscar escenarios más arriesgados. Objetivo Berlín sorprende menos de lo que seguramente necesitaría pero cumple con todo lo que promete.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 14 septiembre, 2017 por en Amaníaco, Luis Collado Coch, Objetivo Berlín y etiquetada con , .

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