CÓMIC PARA TODOS

‘Área D’ 11, de Kyouichi Nanatsuki y Yang Kyung-Il

Editorial: Norma.

Guión: Kyouichi Nanatsuki.

Dibujo: Yang Kyung-Il.

Páginas: 188.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Marzo 2017.

En anteriores volúmenes ya había quedado acreditada la condición de montaña rusa que presenta Área D, como también la de emular a un videojuego de plataformas sin mando en las manos del lector, conducido sin que podamos hacer nada por Kyouichi Nanatsuki y Yang Kyung –Il. Pues bien, este undécimo volumen, que bien podría haber sido la conclusión de la historia, nos lleva a un terreno complicado. El nivel que toca superar en este videojuego nos cambia al villano, al oponente supuestamente invencible que ha protagonizado tantísimas páginas y que, aquí está la decepción, no es ni mucho menos tan fiero como se le presuponía. Nanatsuki no termina de ser consciente de que la forma en la que solventa este tramo minimiza buena parte de lo que hemos visto hasta ahora, sobre todo las acciones de jin Karazagi, siempre al borde de sus capacidades pero que, al final, han servido para enfrentarse a un rival que no valía para tanto. El undécimo volumen de la serie sirve para que, por fin, tengamos sobre la mesa el enfrentamiento definitivo, uno que es verdad que se ha anticipado y mucho en la historia, no en vano es el motor emocional y narrativo de Área D prácticamente desde su inicio, pero es algo que no ha tenido tanta importancia hasta ahora como el papel de Owl Eye. Veremos si se reconduce el relato hacia los terrenos en los que el entretenimiento ha sido más eficaz.

Cuando la apuesta es conseguir que el siguiente nivel sea un reto todavía más grande que el anterior, el peligro está en que el lector no perciba el salto de esa manera. Nanatsuki da por agotado el rendimiento que le puede sacar a Owl Eye y lo que consigue es desmerecerle. No era uno de los personajes más episódicos a los que podía quitarse con una escena de combate más o menos espectacular, o al menos no parecía serlo, y sin embargo lo que sucede en este volumen le coloca en ese escalón. Era evidente que Área D tenía que evolucionar, dar un salto hacia adelante. Y si bien por un lado lo consigue, por otro deja bastantes lagunas. El punto fuerte ahora mismo de la serie está en ir completando las piezas del rompecabezas, y en ese sentido los flashbacks le vienen funcionando bastante bien a Nanatsuki. El que n os ofrece aquí sigue en esa línea positiva, aporta mucho más que las escenas de acción o la resolución de tramas precedentes, y es la base de que todavía se puedan albergar esperanzas en que el final de la historia alcance el mejor nivel posible. Porque lo gracia de Área D, por espectaculares que sean los combates y los poderes de los protagonistas, está en su faceta de culebrón, en la relación de Jin con su hermano, en los problemas personales de cada uno de los personajes. La pequeña Mika, de hecho, destaca muchísimo en esa faceta en su regreso al centro del relato.

Mika, como Jin, como también Owl Eye, son personajes que le permiten a Yang Kyung-Il lucirse a los lápices, desbordar la espectacularidad de la historia. No hay muchos peros que poner en esta faceta a Área D, porque el ilustrador se ha mostrado bastante regular a lo largo de todo el devenir del título. Quizá sí se puede decir que en este punto faltan sorpresas que aúpen esa espectacularidad a un nivel superior, pero eso es más responsabilidad del material que ofrece Nanatsuki que de la eficacia de Kyung-Il a la hora de llevarlo a la página. En la fantasía, en la forma en la que despliega poderes y mundos interiores, el dibujante sobresale con bastante facilidad. El clímax con Mika o el flashback y su conexión con el presente le permiten hacer las mejores páginas de esta undécima entrega, las más complejas y también las más entretenidas. Área D mantiene, por tanto, el nivel visual y sigue sosteniéndose en base a la promesa de que suceda algo más atractivo que el simple enfrentamiento continuo con un enemigo final que no termina de serlo. Algo tiene la serie, desde luego, si esa expectativa nos ha traído hasta aquí, hasta las 2.000 páginas ya de manga, pero la exigencia ya sí que tiene que aumentar. Hay personajes, escenarios e ideas para que el Área D avance. Y todavía hay tiempo. Pero ese salto tiene que llegar ya.

Area D: Inou Ryoiki comenzó a publicarse en la revista Shounen Sunday en marzo de 2012, y el décimo volumen recopilatorio, con los episodios 98 a 107 lo publicó Shogakukan en mayo de 2015. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 13 septiembre, 2017 por en Kyouichi Nanatsuki, Manga, Norma, Shogakukan, Yang Kyung-Il y etiquetada con , , .

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