Guión: Christophe Cassiau-Haurie.
Dibujo: Barly Barut.
Páginas: 128.
Precio: 26 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2017.
A veces se puede tener la sensación de que la fascinación por la Segunda Guerra Mundial ha eclipsado como base de historias narrativas el poder hipnótico que tuvo la Primera Guerra Mundial. Y sin embargo, de tanto en tanto, siguen llegando historias que exploran ese conflicto. Madame Livingstone lo explora, además, desde una óptica poco frecuente, la del escenario africano. La obra de Christophe Cassiau-Haurie y Barly Barut parte de un primer engaño, deliberado y a la vez necesario, y es su título. Aunque podamos pensar lo contrario, el protagonismo no recae sobre una mujer. De lo que se trata es de contar la historia de amistad y colaboración que surge en el Congo Belga entre el piloto Gaston Mercier y un mulato que dice ser descendiente del popular aventurero David Livingstone. Ese aspecto y su costumbre de llevar una falda escocesa le hacen recibir el apelativo que da título a la obra por parte de los soldados europeos que combaten en el Congo. De esta manera, es evidente que lo que nos van a mostrar Cassiaiu-Haurie y Barut es un choque de culturas y de caracteres, el hombre blanco teóricamente civilizado contra las misteriosas vías de los nativos africanos. En realidad es una historia que hemos visto muchas veces y que, a pesar de contar con un escenario poco trillado, no termina de despegar del todo.
No tenía Cassiau-Haurie una tarea fácil, porque intenta que el lector se empate de todo lo que forma parte de la obra. Hay que entender el amor de Mercier por el aire, por su avión, la fascinación eterna del continente negro, el misterio en torno a la figura de Madame Livingstone, la estrategia bélica que se nos plantea para hundir un acorazado alemán en el lago Tanganica, el choque entre el soldado y los mandos, la amistad entre el hombre blanco y el negro. Son muchas cosas, muchos aspectos para una historia que se condensa en poco más de cien páginas. Hay que tener una precisión de cirujano en las elipsis y en cada una de las escenas para que esa mezcla funcione, y aunque por momentos lo hace, sobre todo cuanta más información tenemos sobre los dos personajes protagonistas y especialmente en su emotiva resolución, el conjunto es irregular. Nunca malo, porque con una temática y un escenario como estos parece difícil crear una historia que le chirríe al lector de una manera definitiva, pero que sí avanza con cierta dificultad. Funciona mejor el diálogo puntual (véase las burlas sobre el oficial al mando del campamento al que llega Mercier) que la descripción de una imagen más amplia, se entiende mejor la relación entre Mercier y Livingstone cuando ya se ha consolidado que cuando se está construyendo.
Menos dudas arroja el carismático dibujo de Barly Barut. Desde un estilo puede que poco convencional pero que enamora desde la primera página, una splash page que nos coloca de lleno en África, va combinando la necesaria sensación de realismo que pide la historia con un toque pictórico que aporta al cómic algo diferente de lo que estamos acostumbrados a ver. La puesta en escena, los lugares en que acontece cada momento y el espléndido trabajo de iluminación que hace aparentemente sin recurrir a trucos digitales, es lo que consigue un aspecto tan particular, capaz de sorprender en cada momento. Incluso en los momentos en los que parece que a la historia le falta algo, es bastante fácil zambullirse en las páginas de Barut y sentir que estamos en el corazón de África, dentro de la Primera Guerra Mundial, volando junto a Mercier y viviendo una compleja relación entre dos hombres que proceden de mundos muy diferentes. Incluso cuando desdibuja las formas, como en la viñeta final, el ilustrador consigue transmitir todo lo que se propone. Mejor por tanto en su dibujo que en su guion, Madame Livingstone no deja de ser una propuesta interesante por diferente, que nos acerca a un conflicto en general y un aspecto concreto del mismo que no es tan conocido y que destaca por su dibujo y por alguno de sus brillantes diálogos.
Glénat publicó originalmente Madame Livingstone. Congo, la Grande Guerre en julio de 2014. El contenido extra lo forman Jean Auquier y un portafolio de bocetos comentado por Christophe Cassiau-Haurie.
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