CÓMIC PARA TODOS

‘Valerian y la ciudad de los mil planetas’, de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières

Editorial: Norma.

Guión: Pierre Christin.

Dibujo: Jean-Claude Mézières.

Páginas: 144.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Agosto 2017.

Salga bien o salga mal, habrá que agradecer a Luc Besson que haya dirigido Valerian y la ciudad de los mil planetas, porque en cualquier caso nos ha traído de vuelto a la primera línea de la actualidad un título mítico, un clásico de la BD de ciencia ficción de los años 70, la creación de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières, inspiración de buena parte del género posterior, y no solo en cómic puesto que incluso Star Wars tiene una marcada influencia por parte del sentido de la space opera que hay en las páginas de esta saga que supera la veintena de álbumes y que nos ha acompañado ya durante más de cuarenta años. Los dos álbumes que ha cogido Besson son El imperio de los mil planetas y El embajador de las sombras, el segundo y el sexto de la serie, lo cual ya nos indica que no estamos ante un libro en el que estén las presentaciones de los personajes principales, Valerian y Laureline. Christin, en todo caso, escribe tan bien, que no hace falta dicha presentación para que este álbum sea a la vez una espléndida lectura para conocedores de esta mitología, o simplemente de los códigos de un buen relato de ciencia ficción aventurera a la vieja usanza, y una muy buena puerta de entrada para quienes no los conozcan y quieran saber de dónde surgen los héroes adolescentes, aquí no tanto, que Besson ha llevado a la gran pantalla.

La formidable introducción que idea Christin para El imperio de los mil planetas es todo lo que hace falta para estar dentro del mundo de Valerian. A partir de ahí, se trata de sentarse y disfrutar con criaturas asombrosas, con escenarios fascinantes y con historias inteligentes, bien escritas. Las dos son brillantes, en primer lugar porque eluden repetir esquemas, algo esencial de manera especial cuando hablamos del género. Después, por lo bien que sabe distribuir el protagonismo de Valerian y Laureline para que no haya cuotas y para que los dos personajes sean admirables por sí solos y de manera conjunta. Y sobre todo porque explota conceptos filosóficos y sociológicos fascinantes. El imperio de los mil planetas parte de algo tan cotidiano como la medición del tiempo, algo que difiere en el mundo en el que acontece la historia, mientras que El embajador de las sombras apuesta por un análisis político fascinante. Ambas cosas, además, suceden sin perder el sentido de la aventura que caracteriza a Valerian, y que es una base esencial. Christin sabe imprimir ritmo sin perder inteligencia, y sabe describir mundos maravillosos sin que se resientan los personajes, lo que pone a esta serie, y este volumen es una confirmación, en una posición perfecta para deslumbrar tanto a nivel narrativo como a nivel visual, porque el escritor deja incontables caramelos para el dibujante.

Y Mézières los aprovecha prácticamente todos. Ya solamente con la minimalista página inicial y con la imaginativa introducción de El imperio de los mil planetas, Méziéres nos conquista por completa. Pero eso es solo una pequeña muestra de lo que está por venir, no solo desde lo más evidente, el diseño de mundos, criaturas y escenarios, que ya de por sí supone un festín visual sobresaliente, sino por el carisma que desprende cada personaje. Conseguir que dos humanos como Valerian y Laureline desprendan tanta personalidad en un mundo tan endiabladamente imposible como el que vemos aquí es una hazaña que no se valora lo suficiente y que se pone todavía más de manifiesta con la importancia que gana ella en El embajador de las sombras. Todos los méritos que hay en esta serie brillan de una manera especial porque no se ocultan entre sí. Y eso pasa entre la labor de Christin y Mézières, pero también con los diferentes niveles que exploran en sus respectivos campos tanto el escritor como el ilustrador. El equilibrio es tan perfecto que Valerian puede pasar por un simple tebeo de entretenimiento. Se lee en un suspiro y disfrutando de cada página. Pero hay mucho más, muchísimo más en cada historia y por eso sigue siendo un clásico del cómic europeo que siempre va a merecer la pena recuperar, haya película de por medio o no.

El volumen incluye Valerian. L’empire des mille planètes y Valerian. L’Ambassadeur des Ombres, publicados primero en la revista Pilote y después por Dargaud como álbumes en enero de 1971 y octubre de 1975. El contenido extra lo forman las portadas originales de Jean-Claude Mézières y una entrevista con los dos autores y el director de cine Luc Besson sobre la adaptación cinematográfica realizada por este.

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Esta entrada fue publicada en 21 agosto, 2017 por en Dargaud, Jean-Claude Mézières, Norma, Pierre Christin y etiquetada con , , .

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