CÓMIC PARA TODOS

‘Procyon 3. Breve descenso al infierno’, de Ricardo Machuca

Portada_Procyon3_0Editorial: Dibbuks.

Guión: Ricardo Machuca.

Dibujo: Ricardo Machuca.

Páginas: 128.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Llegados a Breve descenso al infierno, tercer álbum de Procyon, hay que reconocerle a Ricardo Machuca bastantes méritos. El primero, enganchar con una historia abiertamente desenfadada y con un toque incluso juvenil a los aficionados de la ciencia ficción más dura. Porque eso es lo que en realidad es, ciencia ficción dura, inteligente, madura y compleja, la que se va intuyendo y también la que se ha venido viendo en los dos primeros álbumes, El asesino que vino del espacio (aquí, su reseña) y Cinco-Patos al horno (aquí, su reseña). Pero el envoltorio es igualmente clave, porque hace que esa lectura tan exigente sea, en realidad, una relectura. Procyon se lee con presteza, con diversión, con ritmo, y cuando se llega al final el lector se da cuenta de lo que las notas a pie de página le han ido advirtiendo durante esa lectura, que hay mucha información disponible para ver todo lo que en realidad está pasando debajo de la simpática aventura que protagonizan Cinco-Patos y Octavio y mucha más información que Machuca se está guardando con inteligencia para que los próximos libros de la serie mantengan el nivel de agradable sorpresa que hay en cada uno de los tres que ya hemos podido ver. Y moviéndose en esas dos aguas tan aparentemente contradictorias, la juvenil y la adulta, Procyon sigue siendo un deleite de lo más original.

Aun siendo verdad que Procyon es una serie de la que conviene leer todos los números precisamente para poder entrar en el juego de comprender qué está pasando, todo un reto en realidad por las incontables y maravillosas referencias que gusta de incluir, Machuca establece estructuras cerradas en las historias que hacen que siempre haya un clímax que saborear. Y el de Breve descenso al infierno puede ser el más ambicioso hasta ahora, precisamente porque es el que más claramente apela a una ciencia ficción más reconocible, cercana a títulos como la misma Star Trek a la que rinde homenaje con algunos de los nombres como el del Imperio Khan que visitan los protagonistas. Pero la clave de Procyon está en la enorme versatilidad que Machuca exhibe en tantos terrenos. El del lenguaje, por ejemplo, con el que juega a placer para que todo suene cercano y divertido, incluyendo los imaginativos diálogos de Viktor Mendel o los divertidos chistes con los nombres creados en el Imperio Khan. Es también versártil en el uso de los personajes. El cambio en los roles de Alfred y Betty, esos narradores futuros que cuentan lo que le sucede a Cinco-Patos, es muy inteligente, e incluso la representación de Octavio tras haber sido poseído por Procyon en el anterior álbum está entre lo más logrado. Y a partir de todo eso, la aventura que urde Machuca es vibrante y muy, muy entretenida.

El estilo del autor como dibujante sigue teniendo mucho que decir en ese aspecto. Ha sabido darle a Procyon un aspecto claramente identificable, que acerca las páginas de sus libros a un público más juvenil y que hace mucho más accesible una historia que, si se viera desprovista de su espléndido sentido del humor (también del visual, que es brillante por momentos), sería dura de digerir. Machuca no sólo explora el carisma de sus personajes, sino que también sabe utilizar el dibujo con fines narrativos. Lo hace con sus splash pages, pero también para explicar, por ejemplo, la capacidad cognitiva de Procyon o para evidenciar la espléndida capacidad imaginativa que hay desplegada para crear vehículos, trajes, escenarios o razas alienígenas. Machuca tiene un estilo peculiar, y sin embargo muy interesante. Sus personajes, paticortos, encajan, y el sorprendente estilo de pelea deja algunas viñetas que sorprenden en un primer vistazo porque no son las clásicas poses de cómic, sobre todo se alejan del cómic americano, pero que en realidad son espléndidas y muestran un movimiento espléndido. Lo mejor del dibujo de Breve descenso al infierno está, de esta manera, en sus últimas treinta páginas, frenéticas y, por ahora, culmen del entretenimiento que propone Procyon, una serie distinta a todo lo que conocemos y, al mismo tiempo, una conexión con tan espléndida ciencia ficción.

El contenido extra lo forman los habituales anexos que explican algunos aspectos del mundo de Procyon.

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Esta entrada fue publicada en 15 diciembre, 2015 por en Cómic, Dibbuks, Ricardo Machuca y etiquetada con , .

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