Editorial: Ediciones B.
Guión: Francisco Ibáñez.
Dibujo: Francisco Ibáñez.
Páginas: 48.
Precio: 12,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2015.
A Francisco Ibáñez no se le puede negar que está aprovechando con presteza los convulsos días políticos que vive España para orquestar las nuevas aventuras de Mortadelo y Filemón. Si El tesorero (aquí, su reseña) ya fue la más atrevida de sus pretensiones de análisis social, satirizando la corrupción del Partido Popular, ese que en sus páginas rebautizada como Partido Papilar, ahora la cercanía de los comicios generales del 20 de diciembre le deja en bandeja una nueva excusa. ¡Elecciones!, no obstante, se escapa de los terrenos más propicios a la sátira política y se queda en la legítima pero más limitada comedia interna. Es decir, que en este álbum Ibáñez no se ha querido tirar a la yugular de la clase política española, a la que ridiculizado de forma tan puntual como genial, y lo que ha hecho es trasladar a la T.I.A. el fervor por la creación de nuevos partidos políticos. Es decir, que Mortadelo y Filemón no velan por la seguridad de unas elecciones en las que participen los sosias de nuestros actuales dirigentes políticos, que también pululan por las viñetas, sino que son protagonistas, junto con sus compañeros de agencia, de la creación de esos partidos, cuyas delirantes siglas son la mejor excusa que encuentra Ibáñez para despertar las habituales risas que siempre saca una aventura de los agentes secretos más populares del tebeo español.
Todo esto viene a significar, en realidad, que Mortadelo y Filemón sigue siendo Mortadelo y Filemón. Que la base real y política que le sirve de excusa a Ibáñez no le distrae del fundamento esencial que han venido teniendo las aventuras de estos personajes desde su nacimiento hace ya casi 60 años. Es decir, el gag visual, el chiste inmediato, el porrazo y el juego de palabras, dentro de un contexto en el que brille la España más chusca e incompetente. Cabe preguntarse cómo habría sido una sátira política más evidente, sobre todo cuando la mayor brillantez del tebeo está cuando se cuelan en la historia, aunque sea sólo en realidad como elementos decorativos y algo provocadores, los émulos de Mariano Rajoy (y un Cristóbal Montoro por el que se nota que el humorista tiene una especial querencia), Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera. Y eso, al mismo tiempo que puede considerarse como un pesar, también habla muy bien del Ibáñez escritor, que ha sabido mantener la esencia de su criatura a pesar de que sus mayores aciertos pasen, precisamente, por lo que se escapa de la misma. Como ya es habitual, quien busque lo habitual de Mortadelo y Filemón en ¡Elecciones! lo va a encontrar sin problemas, pero con esas pinceladas también se aproxima Ibáñez a un público diferente.
Visualmente, la apuesta sigue siendo de lo más continuista. Y eso quiere decir, obviamente, brillante, porque Ibáñez es uno de esos autores que nunca dejará probablemente de estar en forma. De nuevo, y con las divertidas caricaturas que hace de los personajes reales (aunque le queden bastante mejor las del Partido Papilar y las del partido basado en Podemos que las menos acertadas que las de Albert Rivera), se puede imaginar cómo habría sido la sátira política soñada de Ibáñez, más viendo el atrevido cameo que hay en la escena de la batalla campal, uno por fortuna ya socialmente más aceptado que hace algunos años, cuando una alusión a la Familia Real ya provocó hasta el secuestro de un número de El Jueves. Pero como no lo es, esas apariciones quedan como las anécdotas más graciosas de lo que no deja de ser una aventura clásica de Mortadelo y Filemón, en la que el chiste visual funciona con la misma eficacia que hace unas décadas. En eso, Ibáñez sigue siendo un maestro, y ni siquiera el alto ritmo de publicación que tiene esta serie (han aparecido ocho álbumes en los últimos tres años) resta eficacia al título más clásico de la historieta española. ¡Elecciones! es tan divertido como los últimos, y esa gota de cinismo es un buen colofón a la ya clásica aventura de estos inmortales personajes.
El álbum, publicado como el número 179 de la colección Maestros del humor, no tiene contenido extra.
Antes que nada saludos desde Venezuela (digo tanto a propósito como por cortesía)
Los temas electorales desde este lado del charco ha dado mucho, pero mucho, de que hablar. Desde Argentina, pasando por Venezuela y ahora España pareciera que ciertas coletillas han dejado de ser estables fuentes de inspiración política. Lo afirmaré 112 veces si es necesario.
Los cambios políticos y de colores son siempre necesarios, así como nunca son buenos los radicalismos. Pero como siempre, este asunto de saberse reir de uno mismo y sacarle la risa a todo es un mecanismo de defensa medianamente bueno (no sé de donde sacamos eso los venezolanos, la verdad) Pero saber que Francisco Ibañez sigue haciendo de las suyas, me da mucha alegría.
Por eso, grito con fervor QUE VIVA ESPAÑA