CÓMIC PARA TODOS

‘Bufón’, de Zidrou y Francis Porcel

01203453801_gEditorial: Norma.

Guión: Zidrou.

Dibujo: Francis Porcel.

Páginas: 64.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2015.

Zidrou ha apostado por variaciones camaleónicas en su carrera, hasta el punto de que resulta del todo imposible encasillarle en género o tono alguno. Aunque el cuento de hadas ya lo había tocado en Los 3 frutos (aquí, su reseña), en Bufón se lanza con más claridad a este tipo de relato. Y si el planteamiento es lo mejor que hace el belga, en lo que peor se maneja es en la resolución. Lo que empieza como una historia algo tópica pero desde luego muy bien contada y con un muy agradecido e inteligente narrador inmerso en el mismo escenario que los protagonistas, acaba cediendo a esos tópicos en un final que no tiene demasiada fuerza, que se convierte en algo forzado y simplemente necesario para que el álbum tenga un cierre. Lástima que Zidrou en esta ocasión no haya sido capaz de redondear su historia como en otras ocasiones, porque el dibujo de Francis Porcel, fantástico de principio a fin, merecía un guión mucho mejor cerrado. Aún así, hay características de Zidrou que se mantienen y que funcionan francamente bien, como el juego entre lo hermoso y lo trágico que suele haber en sus relatos y, sobre todo, el fantástico giro que se produce en la historia más allá de su ecuador, que abre nuevas posibilidades y, sobre todo, permite que durante algunas páginas el tópico quede atrás y Bufón adquiera una interesante personalidad que, por desgracia, se queda en un intento.

Es bastante obvio que a Zidrou le gusta moverse en códigos muy distintos, y por eso alterna temas más cotidianos, incluso dramáticos, con obras abiertamente fantásticas como es el caso de Bufón. Con claras influencias de Nuestra Señora de París, la obra de Víctor Hugo, Zidrou perfila a su protagonista, Lapo, un chiquillo deforme que se cría en la mazmorra de un castillo y que compensa su fealdad física con una bondad infinita que, con el tiempo, se ira transformando en amor hacia la joven hija del conde que gobierna ese castillo. Como Quasimodo con Esmeralda, Lapo se enamorará de Livia sin poder darle a la chica el beso que le gustaría. Eso permite a Zidrou crear en Bufón un atractivo cóctel de sentimientos, gestionando francamente bien la realidad de Lapo, tanto en los años que pasa en la mazmorra como cuando descubre la luz del sol, el bullicio de las calles y la belleza femenina. Pero justo después de ese giro que acontece pasada la mitad del libro y cuando el drama se apodera del relato, Zidrou simplemente se deja llevar hasta un final predecible y algo blando para el acierto que mostraba hasta ese momento. No es que algo falle especialmente, es que el autor no es capaz de encontrar algo lo suficientemente valiente como para hacer justicia al planteamiento inicial. Y ese contraste rebaja el resultado final de la obra.

De lo bueno y hasta en lo menos bueno saca todo el jugo Francis Porcel, que ya había trabajado con Zidrou en El Folies Bergère. Su dibujo es espléndido en todo. Es clave, por supuesto, el aspecto del protagonista, y el ilustrador entiende a la perfección la página que le da Zidrou: “Lo primero que llamaba la atención de Lapo eran sus ojos. Dulces, verdes, como dos pequeños lagos en medio de un paisaje desolado… Como si toda la belleza de ese ser deforme se concentrase en su mirada”. Y leyendo eso y viendo cómo se aleja el punto de vista escogido por Porcel, la emoción se apodera del lector. Al margen del poder que tienen los personajes, especialmente Lapo, el dibujante domina igualmente la ambientación, tanto el entorno de la mazmorra como el de palacio. En los dibujos de Porcel, la historia de este ser humano que responde a su mala suerte con bondad es tan cuento de hadas como retrato realista, y eso tiene muchísimo mérito. No es Bufón el mejor trabajo de Zidrou, y de hecho acaba dejando un poso de decepción pero no tanto por su resultado global sino porque su propuesta narrativa y temática es tan interesante que es su final lo que no está a la altura, porque prescinde de buena parte de su cuerpo central y de algunas de las ideas más interesantes, como ese reflejo de los besos de Lapo como índice de su éxito social.

Dargaud publicó originalmente Bouffon en agosto de 2015. El álbum no tiene contenido extra.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 7 diciembre, 2015 por en Cómic, Dargaud, Francis Porcel, Norma, Zidrou y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías