Editorial: Planeta Cómic.
Guión: Greg Rucka.
Dibujo: Toni Fejzula.
Páginas: 144.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2015.
Greg Rucka es un autor tan inteligente y hábil a la hora de caracterizar a los personajes de sus historias, que sorprende que Veil ponga tan poco énfasis en ese aspecto. No es una historia de personajes, no hay mucho trabajo psicológico para definirlos y ese viene a ser el punto más débil de este thriller de terror que deja una sensación extraña. Extraña porque sus aciertos son palpables desde la primera página. Su premisa, la aparición en una estación de metro abandonada de una mujer desnuda y desorientada que es mucho más de lo que se aprecia a simple vista, espléndida. Su derivación fantástica, muy interesante. Los temas que plantea sobre el papel de la mujer en la sociedad actual, sutilmente debajo de ese envoltorio de fantasía. Y, sobre todo, un dibujo espectacular de Toni Fejzula, que cautiva por la formidable ambientación que logra, tanto por el trazo como por el brutal trabajo de color que Fejzula comparte con Aljosa Tomic. Y el caso es que, cuando se produce el final de la lectura, se han apreciado detalles más que llamativos, algunos incluso puertas abiertas a que la protagonista regrese en una historia futura, pero al mismo tiempo queda la sensación de que hay poca cosa que contar más allá de la puesta en escena y que su sencillez, más de personajes que argumental aunque también de esta, es un aspecto que decepciona ligeramente.
Viendo la forma en la que arranca cada uno de los cinco números de Veil, con una página de nueve viñetas mudas que apuesta por un marco más que por un desarrollo, no coge por sorpresa que esa sea la apuesta de Rucka. Es más bien que de un autor como él cabía esperar algo más, que Veil fuera mucho más, que los personajes que hay a su alrededor tuvieran un papel mucho más contundente. Porque el marco sí lo tiene, por mucho que merezca la pena esconderlo un poco más de lo que lo hace la portada del libro para que el lector lo vaya asimilando poco a poco, con la pausa narrativa con la que, aquí sí, Rucka se manifiesta con potencia. Más allá del enfoque sobrenatural, que es lo que proporciona el entretenimiento a quien no busque más complicaciones en la historia, lo que destaca del guión es el soterrado análisis que hay sobre la mujer, desde la cosificación sexual que hay en el primer número por parte de la población masculina (de la amplia mayoría, al menos) hasta el grito liberador que se esconde detrás de las acciones de Veil. El misterio funciona bien, sobre todo en la primera mitad de la obra, pero donde se reconoce a Rucka es en las metáforas. Quizá no sean tan profundas o arriesgadas como en otros de sus trabajos, en los que dedica más páginas a definir a sus personajes, pero están ahí.
Quizá incluso haya algo de precipitación a la hora de cerrar la historia, puede que esta hubiera crecido algo más de haber tenido Rucka más páginas a su disposición. Eso, desde luego, como poco habría servido para prolongar el deleite que proporciona el dibujo de Toni Fejzula, brillante ya desde la enigmática presentación de Veil, también en el diseño y la ambientación de los aspectos más sobrenaturales de la historia y que consiguen de cada personaje un carisma que bien hubiera merecido algo más de pausa en sus descripciones desde las palabras de Rucka. Si Fejzula es capaz de convencer en todos los aspectos de su dibujo, hay que hacer especial hincapié en la forma en la que aborda la narración muda, presente no sólo en esas primeras páginas ya mencionadas de cada uno de los cinco números de la miniserie sino también en algunas secuencias más. Incluso en esos dibujos se bucea más y mejor en la psicología de los protagonistas que en el conjunto de la historia. Veil es una de esas obras que satisfacen pero a la vez decepcionan. Es lo que tiene llamarse Greg Rucka, que siempre se espera lo mejor de él y aquí no consigue mostrarlo. Con Fejzula es más que suficiente para deleitarse con la historia, pero qué pena no hacerlo con un reto narrativo mucho más hondo y adulto, uno que profundice en los temas que propone bajo la superficie.
El volumen incluye los cinco números de Veil, publicados originalmente por Dark Horse entre marzo y octubre de 2014. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Toni Fejzula y un portafolio de bocetos comentado por Scott Allie.