Editorial: Aleta.
Guión: Brandon Graham, Simon Roy y Ron Wimberly.
Dibujo: Giannis Milonogiannis, Simon Roy, Dave Taylor, Ron Wimberly, Matt Sheean, Malachi Ward, Farel Dalrymple, Bayard Baudoin, Joseph Bergin III, James Stokoe, Aaron Conley, Lando, Grim Wilkins, Sandra Lanz, Onta, Brandon Graham, Ron Ackins, Tom Parkinson-Morgan, Gael Bertrand, Rob Liefeld, Addison Duke, Ludroe, Zurxo G. Peralta y Amy Claire.
Páginas: 240.
Precio: 21,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2015.
Puede resultar paradójico, pero cuanto menos accesible es Prophet más calidad parece rezumar. La obra de Brandon Graham y Simon Roy se propuso desde el principio como una de las revisiones más arriesgadas y eruditas de las series con las que Image quiso hacer sombra a Marvel y DC en los años 90, y el triunfo resulta incontestable ahora que la serie llega a un punto final en este cuarto volumen titulado Reunión. Se puede inferir desde esa afirmación inicial, como ya se podía hacer con las valoraciones de los anteriores volúmenes de la serie, que Prophet no es una lectura para cualquier tipo de público. Desde luego, no para quienes buscaran un revival del Image de los 90, cuyos objetivos eran diametralmente opuestos a los de esta serie. Probablemente, tampoco para quienes quieran productos algo más mascados, más lineales. Prophet no lo es. Su fascinación no procede de los hechos que cuenta, sino del brutal mundo que propone, de su imaginativa concepción del futuro, del hombre y del universo. Y surge, sobre todo, de una puesta en escena extraordinaria, que no necesita un gran respaldo en palabras para comunicar su mensaje. Puede que el mensaje no llegue, pero la impresión sensorial es lo suficientemente importante como para que eso sea lo de menos durante la lectura. A partir de ahí, cada lector puede aplicar la maduración que desee.
Graham y Roy han conseguido que Prophet sea un mundo sin límites. Con unos pocos elementos reconocibles, llevan la historia por derroteros elevados y ambiciosos hasta su final, uno que queda tan abierto como cabía esperar y que invita a la reflexión sobre todo lo leído hasta ahora. No es fácil decir si hay en Prophet un hilo conductor previsto desde el inicio o si todo ha sido una huida hacia adelante sin normas, que es en realidad a lo que invita un universo como el que describe la serie. Sea como fuera, hay en este relato una fascinación continua. Los conceptos de ciencia ficción dura que manejan los autores no son un obstáculo para que cada página provoque esa sensación, aunque de nuevo hay que insistir en que sí son el freno de quien no está preparado para abordar una lectura tan ambiciosa y erudita. Lo curioso es que incluso en ese camino en el que resulta tan fácil perder a algún lector, incluso alguno de los que afronte la serie con el ánimo necesario para tratar de entenderla, los pequeños clímax que se van construyendo son razonas más que suficientes como para seguir pasando páginas, buscando explicaciones futuras que seguramente no llegarán pero que no merman el resultado final. Prophet no es fácil, pero es continuamente gratificante. Eso ya es un logro inmenso dada la propuesta.
La inclusión al final de este volumen de los dos Strikefile, explicaciones de conceptos que se han venido manejando en la serie casi al modo de los clásicos Who’s Who o Handbooks de las grandes editoriales y sus mundos de superhéroes, multiplica el número de ilustradores que forman parte de esta cuarta entrega, e incluso deja un resquicio al homenaje al creador del universo Image, Rob Liefeld, pero el estilo visual de Prophet viene ya tan marcado desde sus primeros números que nada acaba por chirriar. Entre los mencionados Graham y Roy y Giannis Milonogiannis consiguen con las ilustraciones el mismo efecto que con los guiones, se palpa una ciencia ficción elevada y compleja, incluso desde trazos aparentemente más sencillos en algunos de los capítulos. De hecho, es fácil identificar cada escena con la serie, a pesar de que hay algún salto de estilo bastante radical. Prophet se cierra así como un auténtico festival de imágenes y conceptos que probablemente se escapen en una primera reflexión pero que dejan una fuerte impronta. Eso, curiosamente, sitúa la serie en ese espectro tan habitual de no tener término medio, con tanta admiración como rechazo profesados hacia ella. Y ambas facciones tendrán su razón, porque Prophet tiene unas aspiraciones tan evidentes que lo que está claro es que no engaña a nadie. Y ahí está la base de su triunfo, en no dar concesiones.
El volumen incluye los números 39 a 45 de Prophet, publicados por image entre septiembre de 2013 y julio de 2014, y los dos números de Prophet: Strikefile, de septiembre y noviembre del mismo año. El único contenido extra son las cubiertas originales y un pequeño portafolio de bocetos.