Otro mes que se nos va, noviembre, y ya sólo nos queda uno para que acabe 2015. Y nosotros, fieles a nuestra cita mensuales, os ofrecemos Los 4 de CPT de noviembre. Ya sabéis que en esta sección os recomendamos cuatro títulos por diferentes razones. Igual no son los mejores, ni los más clásicos, ni los que reúnen el mayor grado de excelencia, ni los que entrarán en los libros de texto del futuro, pero sí son los que más nos han encantado, emocionado y entretenido
Como siempre que publicamos Los 4 de CPT, os recordamos que pinchando en los títulos de los cómics seleccionados accedéis a la reseña completa publicada en su día y que podéis buscar todas las entradas que publiquemos en esta sección tanto por Twitter con el hashtag #Los4DeCPT como en nuestro buscador de categorías, el que tenéis justo al final de esta página y de la página principal, como 4 de CPT.
¡Vamos al lío! Los 4 de CPT del mes de noviembre son estos:
Hoy en día no es fácil encontrar una serie tan fascinante como Last Man. Es una maravilla que ya va por su quinto número y no deja de crecer desde aquel pequeño homenaje a las historias de combates que parecía en su arranque. Y lo que daba la sensación de apelar a la nostalgia es, en realidad, una auténtica maravilla, con un lenguaje narrativo impresionante, unos personajes formidables y una historia brutal.
La inmortal novela de Herman Melville da para mucho, y cuando se adapta con tanto estilo como lo hace Christopohe Chabouté, hay que prestar atención. Es muy profunda la inmersión en el mundo del mar, en el ballenero, en la locura de Ahab, pero da tiempo a recrearse con el formidable dibujo del autor y también con su magnífica gestión de los silencios. Formidable.
¿Puede ser uno de los mejores tebeos Marvel en muchos años? ¿Y no es increíble que lo sea precisamente después de un primer volumen que ya había sido muy alabado? Es una de las historias de amor más extrañas y hermosas que se hayan podido contar en un tebeo de superhéroes. Y se lee tan fácilmente que parece mentira la enorme complejidad emocional que tiene.
Jérémie Moreau se ha ganado a pulso que se le considere ya un autor muy a tener en cuenta. Lo que hizo en el primer Max Winson fue espléndido, pero en el segundo corona un díptico asombroso, que trasciende el entorno deportivo del que nació para convertirse en un relato sobre la vida que sorprende en cada giro, con cada nuevo escenario y hasta un final increíblemente hipnótico.