CÓMIC PARA TODOS

‘Sláine: El Matademonios’, de Pat Mills y Glenn Fabry

Slaine-Matademonios-650x918Editorial: Yermo.

Guión: Pat Mills.

Dibujo: Glenn Fabry, Greg Staples, Dermot Power y Nick Percival.

Páginas: 160.

Precio: 34 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2015.

La marca de 2000 AD es más que suficiente para que cualquier lector, conozca o no a Sláine: El matademonios o la obra de Pat Mils, creador de esa locura tan divertida que es Marshal Law (aquí, reseñas de su primeras historias), deja ya a las claras lo que nos vamos a encontrar en su interior. Lejos de ser un retrato histórico del bárbaro guerrero Sláine en la Britania romana, lo que Mills escribe para que Glenn Fabry dibuje de una forma desbocada, es un relato sangriento, salvaje y violento, en el que todo es exagerado y descontrolado, parte de un conjunto mítico al que no le importan los límites de ninguna clase, ni los de los libros de historia ni tampoco los del autocontrol del creador. De no ser así, se escaparía de las historias publicables en 2000 AD, la mítica cabecera de la que nacieron personajes como Juez Dredd. Lo cierto es que es ahí donde se encuentra lo mejor de Sláine, en esa locura bárbara de desmebramientos, combates definitivos entre humanos de costumbres medievales y demonios de piel azul, en los cuerpos desnudos y en la exageración propia de este universo. Y eso es, no tanto el resultado sino la premisa. No es que Sláine derive a una historia cruenta, es que nace siéndolo. Aceptar esas reglas y entrar en el salvaje universo de Mills invitan a pasar un buen rato, pero no hacerlo reduce este viaje a algo ya visto en muchas ocasiones.

Quizá ese sea el gran problema de Sláine, y es que, sin ser la obra cumbre de Mils, tampoco tiene una personalidad tan acusada como para marcar diferencias con otros relatos de barbárico protagonista, y es fácil pensar en que esto no deja de ser una versión socarrona de Conan en otro tiempo y lugar y con ese filtro 2000 AD para que no haya similitudes muy claras. Es más divertido en el detalle que en el conjunto global, y por eso, por curioso que parezca, lo más interesante está en lo episódico, y no en la gran historia general. Sucede así con la pequeña historia corta que abre el libro, El gran rey, con la simpática diablura que supone Los celos de Niamh, otra relato de pocas páginas, o con momentos puntuales de El Matademonios con el ataque de Sláin a veinte cesáreos, la presentación del héroe ante la diosa Boudica, la transformación física brutal del protagonista ya en La reina de las brujas o el combate final con el demonio Elfric. Los combates, de hecho, conforman lo más agradecido de la narración, precisamente por ser este un relato que bebe de su violencia, de la sangre y de la exageración. Sláine puede ser, en ese sentido, una obra muy directa, a veces incluso tosca porque no se pierde en floritura alguna. Quiere ser exactamente lo que es y convencer a un lector que disfrute con un héroe blandiendo su hacha sin miramientos.

Visualmente, Sláine se lo reparten fundamentalmente entre Glenn Fabry y Dermot Power. Aunque el primero pueda tener cierta ventaja entre los lectores por sus más que conocidas portadas para series norteamericanas como Predicador, lo cierto es que la balanza está bastante equilibrada entre ambos. Comparten estilo, siendo Fabry ligeramente más sucio en el acabado que Power, y los dos apuestan por convertir lo más salvaje del relato en puro espectáculo visual, primando la pose del pin-up y el deleite de la composición de la página que una narrativa muy marcada. Quizá en lo primero destaque algo más Fabry (El gran rey, en un poderoso bitono, es probablemente lo que marque la diferencia) y en lo segundo está Power un paso por delante. Pero el conjunto es bastante atractivo y da una personalidad al conjunto, a pesar de que el más clásico David Lloyd también aporte un punto de vista interesante desde el blanco y negro y un clasicismo mayor en El caldero de sangre, una más que peculiar historieta que sigue el esquema de aquellos libros de los años 80 en los que el lector escogía el camino del héroe saltando de página, aquí de viñeta, en función de lo que decidiera hacer. Este segmento, también de Mills, da a este no demasiado extenso libro un toque de rareza y de curiosidad que complemente francamente bien las características del Sláine más puro.

El volumen incluye las historias de Sláine publicadas en 2000 AD Yearbook 1992, los números 850 a 859 y 889 a 896 de 2000 AD, en el primer número de 2000 AD Poster Prog Sláine y en Sláine Game Book. El contenido extra son una introducción de Pat Mills y las portadas de Dermot Power, Clint Langley, Glenn Fabry y Greg Staples.

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Esta entrada fue publicada en 30 noviembre, 2015 por en Cómic, Dermot Power, Glenn Fabry, Greg Staples, Nick Percival, Pat Mills, Yermo y etiquetada con , , , .

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