Editorial: ECC.
Guión: Cameron Stewart y Brenden Fletcher.
Dibujo: Babs Tarr.
Páginas: 144.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2015.
Si el cómic fuera cine, La Chica Murciélago de Burnside habría de ser considerada como un reboot en toda regla de Batgirl. Lo es en todos los sentidos imaginables salvo en uno, y es que respeta la continuidad que dejó Gail Simone en los tres años que estuvo al frente de la serie. Pero si Simone convirtió Batgirl en un auténtico drama familia y personal, en el que todo lo negativo se acumulaba para el sufrimiento de Barbara Gordon, Cameron Stewart y Brenden Fletcher llevan a Batgirl al lado más luminoso, jovial y juvenil del universo DC. No es que prescindan del drama, y de hecho la protagonista lo pasa francamente mal, pero la apuesta es clara: DC quiere nuevos lectores y, sobre todo, lectoras, y considera que sus heroínas son las indicadas para asaltar esos mercados. El resultado es sumamente entretenido, aunque sea difícil asimilar ese tono tan desenfadado para uno de los personajes más brillantes y adultos que ha creado la editorial y que lleva mostrando facetas formidables desde hace ya algunas décadas. Superada esa barrera, el cómic divierte sin tacha. Y lo que sobresale sin medida es su aspecto visual, donde Babs Tarr realiza un trabajo deslumbrante que da sentido al reboot, al nuevo traje de Batgirl y al nuevo entorno de personajes secundarios en el que se va a desenvolver la protagonista a partir de ahora.
La duda en torno a la nueva Batgirl estriba precisamente en si Barbara Gordon puede ser la It Girl que se le atribuye en esta nueva etapa. Lo curioso es que Stewart y Fletcher son plenamente conscientes de este problema e incluso le dan a Canario Negro el papel de Pepito Grillo, de voz de la conciencia que alerta a Batgirl de su nueva condición. Ese es el principal problema de la serie, lo demás es puro divertimento. Esta Batgirl, aparentemente más joven de lo que ha venido siendo esta ahora, dicho esto como actitud ante la vida más que por cuestiones de edad, hace que sea una heorína con más dudas que de costumbre y con preocupaciones más mundanas de las que le había reportado Simone en su etapa, más relacionadas con el drama familiar derivado de su madre y de su hermano. Así, los guionistas exploran terrenos nuevos que acompañan a su nueva ubicación, Burnside, y, ahí está el principal éxito de la serie, encuentran al enemigo perfecto para Batgirl, que no procede desvelar para no arruinar la sorpresa. Eso sí, resulta curioso que en el camino encuentren inspiración hasta en uno de los más grandes capítulos de Batman: The Animated Series, Beware of the Gray Ghost, y solventen un caso recurriendo a la memoria de Barbara siendo niña y viendo una antigua serie de televisión.
Con la leve excusa argumental que aporta la historia, Batgirl tiene un nuevo traje, diseñado a medias y en dos etapas entre Stewart y Babs Tarr, que acaba siendo la gran revelación de esta serie. No sólo por su estilo de dibujo, que encaja a la perfección en ese tono desenfadado y juvenil que busca la serie, ni tampoco por su enorme facilidad para integrar las redes sociales en la narrativa, sino porque sus ilustraciones son magníficas en todos los aspectos imaginables. El movimiento que imprime a Batgirl es formidable, la forma en la que explota su memoria fotográfica es bestial y sólo puede calificarse de impresionante la narrativa que muestra en páginas en las que hay una enorme cantidad de viñetas, inusual para un cómic de superhéroes porque evita las cómodas splash pages y hace que el peso del tebeo descanse en lo que está contando y no es una imagen espectacular. A la etapa de Gail Simone le faltó un ilustrador que fuera capaz de dar una personalidad propia a la serie, y no hay ninguna duda de que Babs Tarr es la ideal para este trabajo. Por mucho que Cameron Stewart tenga que decir de su diseño del personaje, esta Batgirl es de Tarr. Y lo que es mejor, la ha hecho suya sin hacer que parezca Batgirl hasta la decimocuarta página del primer número. La serie promete. De momento más en lo visual que en lo narrativo, pero promete mucho.
El volumen incluye los números 35 a 40 de Batgirl, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 2014 y marzo de 2015. El contenido extra lo forman un artículo de presentación de Fran San Rafael y las cubiertas originales de Cameron Stewart, Babs Tarr, Kevin Nowlan, Cliff Chiang, Bengal y Darwyn Cooke.