Título original: Star Wars: Episode IV – A New Hope.
Director: George Lucas.
Reparto: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Alec Guinness, Peter Cushing, David Prowse, James Earl Jones, Peter Mayhew, Anthony Daniels, Kenny Baker.
Guión: George Lucas.
Música: John Williams.
Duración: 121 minutos.
Distribuidora: 20th Century Fox.
Estreno: 25 de mayo de 1977 (Estados Unidos), 7 de noviembre de 1977 (España).
No es en absoluto una exageración decir que Star Wars es la película que provocó un cambio más profunda en la forma de ver, entender, disfrutar y comercializar el cine. Partiendo de esa idea, es igualmente entendible la masiva mitificación que hay en torno al filme o la adoración que hay hacia el universo que se inauguró con ella. En su momento nadie pensó que esto fuera a ser un Episodio IV o el arranque de la franquicia más lucrativa e imaginativa de la ficción popular del siglo XX, ni siquiera George Lucas por mucho que en su cabeza rondara una historia mucho más grande. Y nadie podía pensar el enorme éxito que supuso, puesto que fue una historia rechazada por varios estudios, con incontables incidentes durante su rodaje y con el peaje que tuvo que pagar Lucas renunciando a su salario (pero con el brutalmente inteligente movimiento de quedarse con el merchandising que entonces apenas existía) para que la Fox le permitiera acabar la película. El resto, como se suele decir con razón, es historia. Star Wars, estrenada en España como La guerra de las galaxias rebautizada años después como ese Episodio IV y el subtítulo de Una nueva esperanza, es una película brillante y vibrante que apareció en el momento justo, que sobrevoló la imaginación de incontables espectadores y futuros cineastas y que supuso una revolución sin precedentes.
Mucho se ha escrito ya sobre Star Wars y es difícil encontrar ángulos nuevos para calificar los numerosos aciertos que contiene la película. El esencial es que Lucas supo ofrecer una ciencia ficción aventurera que chocaba con el tono pesimista y apocalíptico que tenía el género en aquellos años, con títulos como El planeta de los simios, Farenheit 451 o Cuando el destino nos alcance, incluso la misma 2001. Una odisea del espacio desde su vertiente más erudita, como ejemplos perfectos de la ciencia ficción que se estilaba cuando el mundo de luz, color y sonido que propuso Lucas rompió todos los esquemas previos. Para ello, obviamente, el cineasta tuvo que estirar los límites de los efectos visuales hasta unos extremos que nunca se habían visto. Es mítico el primer plano del filme, sobrepasado con los increíbles avances tecnológicos de los gráficos por ordenador, pero en su día absolutamente revolucionarios. Ben Burtt, creador de los sonidos de la saga, se une a los méritos de la entonces naciente Industrial Light and Magic, artífices del memorable espectáculo audiovisual que es Star Wars Con semejante excelencia técnica, coronada por la antológica banda sonora de John Williams, probablemente la más memorable de la historia del cine, era imposible fallar.
Lucas logró que el envoltorio funcionara, y eso también enriqueció una historia que no deja de ser el más sencillo relato de toda la vida. Un héroe joven que entra en un mundo completamente nuevo para él gracias a un anciano maestro, una princesa en apuros a la que rescatar, y un canalla simpático y varios personajes secundarios que acentúan los momentos cómicos para ayudarle en su lucha contra un villano de altura que representa a una dictadura de gran envergadura. Luke Skywalker, Obi-Wan Kenobi, la Princesa Leia, Han Solo, Chewbacca, C-3PO, R2-D2 y, sobre todo, Darth Vader. Lucas, además, acertó de pleno en el casting, aportando un carisma descomunal a sus personajes con la presencia de los entonces muy desconocidos Mark Hamill y Carrie Fisher, casi incluso se puede contar a Harrison Ford en esa categoría, con la clase de Alec Guinnes y también de Peter Cushing para dar lustre a su reparto y con la voz de James Earl Jones (en España disfrutamos del mítico trabajo de Constantino Romero) para dar más empaque todavía a Vader. Ellos hicieron creíble el mundo de criaturas de latón y goma usados para crear a los seres y criaturas más extraños de la galaxia y que se movían a su alrededor. Lo técnico y lo artístico unidos de la mano para crear un espectáculo como nunca se había visto antes.
Y es que Star Wars es justo eso: una historia clásica, bien estructurada y dejando los suficientes elementos en el aire como para que su mundo pudiera expandirse pero que a su vez funcionaba como una única película. El poder que tienen algunas frases de la película (desde el mítico “que la Fuerza te acompañe” al “su carencia de fe resulta molesta”) es equiparable a la contundencia audiovisual que tiene el filme y a la espléndida caracterización de los personajes, no sólo por el fundamental trabajo de dirección artística sino también por el enorme esfuerzo de todo el reparto, que hacen creíbles escenas tan pintorescas como la de la cantina. Star Wars tiene el indudable mérito de haber dejado una huella en incontables generaciones, incluso en aquellas que ahora ven películas que visualmente superan con creces los épicos y titánicos logros de 1977, haciendo que cualquiera pueda soñar con empuñar un sable de luz, pilotar un Ala-X o el Halcón Milenario (¿las mejores naves de la ciencia ficción del siglo XX?), saltar al hiperespacio o formar parte de la Rebelión al Imperio, visitar mundos como el desértico Tatooine o la selvática luna de Yavin. En definitiva, Star Wars dio un nuevo significado a la creencia de que el celuloide es la materia de la que están hechos los sueños y alcanza la categoría de mito imborrable desde el primer segundo.
Al menos personalmente creo que no puedo agregar algo al inmenso mar de opiniones que hay sobre esta saga espacial. Pero haré mi mejor intento.
Hablar de esta saga, al menos eso creo, es hablar de la mitología con un lavado de cara; de un patrón que si bien tendrá sus años encima, al sol de hoy se sigue usando. Además que la mezcla de fantasía, ciencia ficción, westerns, samurais y tragedia griega funciona.
Pero, siendo honestos ¿Merecía un nuevo episodio? Considerando todas las modificaciones que trajo la adquisición de Lucasfilm por parte de Disney, es normal sentirse un poco atemorizado, se sintió un poco en Marvel, pero lo mejor será darle una oportunidad a ver que sucederá
Pingback: ‘Galaxia Lucas. Más allá de la Fuerza’, de Francisco Javier Millán | CÓMIC PARA TODOS