CÓMIC PARA TODOS

‘Pies descalzos. Una historia de Hiroshima’ 2, de Keiji Nakazawa

EP331272Editorial: Penguin Random House / DeBolsillo.

Guión: Keiji Nakazawa.

Dibujo: Keiji Nakazawa.

Páginas: 608.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Septiembre 2015.

Hay historias que merece la pena que se cuenten. Por duras que sean en el momento de su lectura y por insoportables que puedan ser para los autores por obligarse a recordar los peores momentos de sus vidas. Es obligatorio colocar Pies descalzos. Una historia de Hiroshima en ese grupo de relatos, porque escena a escena y durante una enorme cantidad de páginas pone la piel de gallina, coloca al lector al borde de la lágrima en numerosas ocasiones y recrea un sufrimiento casi indescriptible en una historia tan brutal como humana. El primer volumen de Pies descalzos (aquí, su reseña) ya estaba a la altura de lo más grande que ha dejado el cómic japonés, tanto por su impresionante historia como por la brutal narrativa de Keiji Nakazawa. Lo hacía con un relato personal dentro de un marco histórico tan importante como la explosión de la primera bomba atómica que decidió el destino de la Segunda Guerra Mundial. En el segundo, Nakazawa da un descomunal paso adelante. Sigue siendo la historia de Gen, un trasunto autobiográfico del propio autor, mantiene todos los elementos personales, intimistas y cotidianos de la historia de este muchacho y de su familia. Pero al mismo tiempo evoluciona hacia un desolador retrato del Japón postbélico que habla de una sociedad hundida en la miseria, en la autocompasión y en el odio mientras lucha por sobrevivir.

Ese es el principal reto de Pies descalzos, trazar una fascinante historia personal en la que cada tragedia supera a la anterior y hacerla creíble en un escenario tan desgarrador como el del Japón del final de la Segunda Guerra Mundial. Es tan duro el viaje de Gen, apenas un niño que pasa por las experiencias más traumáticas que se puedan imaginar, que lograr semejante sinceridad en la narración parece casi un propósito imposible. Pero Nakazawa lo logra, haciendo que haya en sus páginas un auténtico torrente de emociones que, lejos de chocar, se complementan y forman ese mosaico vital en que se convirtió Pies descalzos ya desde los momentos posteriores a la explosión de la bomba. Si se quiere, en realidad el autor ha cerrado un círculo, porque su primer objetivo era precisamente el análisis social del Japón en guerra pero anterior al drama de Hiroshima. Pero es que ahora, expandiendo el número de personajes y su alcance, llega a puntos inimaginables. Pies descalzos es la odisea de la familia de Gen, pero se plantea el papel de las tropas y el personal norteamericanos en Hiroshima, el destino de los niños huérfanos y de las adolescentes abandonadas a su suerte, el mercado negro y las mafias… Y sí, todo ello sin olvidar la lucha personal por la supervivencia, la de Gen, la de su madre, la de Tomoko, su hermana recién nacida.

Resulta igualmente impresionante que Nakazawa sea capaz de ofrecer resquicios de buen humor y optimismo en una historia tan desgarradora. Con su estilo de dibujo, el autor consigue la complicidad del lector, una sonrisa ante un momento de desahogo o un instante fugazmente feliz. Y eso, en realidad, no hace más que hablar de esa sinceridad que impregna Pies descalzos y que convierta la obra es una sublime maravilla que tan pronto te hace reír como llorar, que en un momento insufla esperanza y al siguiente muestra cómo la realidad de aquellos durísimos días devora toda la felicidad que se puede llegar a alcanzar en un relato en el que la radiación, la hambruna, la enfermedad y, sobre todo, la bajeza humana se han convertido en parte indeleble del panorama. Si a alguien se le ha pasado por la cabeza alguna vez que el manga es una limitación a la hora de mostrar expresiones y sentimientos, Pies descalzos es, desde luego, una forma extraordinaria de borrar estos prejuicios. Su sencillez visual es complementario de su complejidad emocional. Nakazawa alcanza momentos impresionantes como narrador en estas páginas, sin olvidar un necesario recordatorio de los hechos anteriores para que el lector no se pierda en una obra tan extensa y adulta.

Hadashi no Gen se publicó originalmente en la revista Shonen Jump entre 1973 y 1974, y Shueisha recopiló la serie en diez volúmenes entre 1984 y 1987. El único contenido extra es una introducción de Keiji Nakazawa.

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Esta entrada fue publicada en 26 noviembre, 2015 por en Keiji Nakazawa, Manga, Randon House Mondadori y etiquetada con , , .

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