Editorial: Dibbuks.
Guión: Jérémie Moreau.
Dibujo: Jérémie Moreau.
Páginas: 168.
Precio: 15 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Octubre 2015.
Viendo el formidable resultado que había logrado Jérémie Moreau con su dibujo en El mono de Hartlepool (aquí, su reseña), tachar de sorpresa su primera gran obra como autor completo, Max Winson (aquí, reseña de su primer volumen), puede ser algo exagerado. Un autor muy bueno puede dar una obra muy buena, eso es obvio. Pero después de leer su segunda y última parte, El intercambio, lo que sí se puede hacer es confirmar que las espléndidas sensaciones que dejó La tiranía se confirman de la mejor de las maneras. Moreau podría haber usado el segundo acto de esta gran historia para contar más de lo mismo. Al fin y al cabo, había funcionado en el primero. Pero lejos de quedarse con la radiografía del deportista de élite, convierte El intercambio en un retrato humano, complemento perfecto por tanto de la primera mitad. Max Winson se cierra así como un círculo que recorre todos los estados vitales que afectan a su protagonista, desde la admirada figura tenística al hombre que se ha de abrir al mundo, buscar nuevos referentes vitales y encontrar la forma en la que puede llegar a ser feliz. Y todo eso sin alejarse del discurso deportivo que, obviamente, contiene la obra, convertida ya aquí en una feroz y casi poéticamente articulada crítica contra la desvirtualización del deporte de élite.
Hay mucha genialidad en la forma en la que Moreau le devuelve a Max Winson su humanidad. En el primer libro lo hizo colocándole frente a retos deportivos que no había vivido antes: la posibilidad de perder, el cambio en su entrenamiento. Pero ahora ataca al corazón del hombre. ¿Y cómo llegar a él? Fácil. A través de sus sentimientos, como persona y como tenista, con una mujer, que se conecta con su vida anterior porque es la periodista que le puso en un brete; con un niño, en el que se ve reflejado por su dominio del tenis pero con el que se contrapone precisamente porque él sabe jugar un tenis, el que hace disfrutar, que él nunca ha practicado porque su única meta era ganar; y con un antiguo jugador, procedente de una época ya perdida en el deporte de élite, socavando la misma raíz del motivo por el que el propio Max quiere jugar al tenis. Con estos elementos, Moreau cierra una obra genial, cínica y crítica, intensa en su narración desde un punto de vista personal, el de su protagonista, pero incisiva con la sociedad en la que vivimos, la del todo vale, la del culto al vencedor. Y si toda la obra es fascinante hasta el punto de invitar a pasar páginas a una velocidad increíble, el final rezuma tanta poesía que se convierte desde el mismo momento en el que se acaba la obra en un relato casi imprescindible.
También lo es, efectivamente, por su dibujo. Moreau mantiene la sencillez de trazo del primer libro, como no podía ser de otra manera, pero con una complejidad narrativa impresionante. Sus secuencias oníricas son memorables, pero lo son mucho más las deportivas. La forma en la que entiende la belleza del movimiento en el tenis es increíble, mucho más si tenemos en cuenta que el poso crítico que hay en Max Winson es una invitación precisamente a ridiculizar el deporte profesional también a través de las imágenes. Moreau huye de ese recurso fácil y ofrece un tebeo deslumbrante a nivel visual que invita a redescubrir una y otra vez todo lo que hay en esas viñetas que tan fácilmente engañan con su trazo sencillo. El dibujo de El intercambio es tan bonito que no sorprende que se aleje por completo de su temática deportiva en prácticamente todo este segundo álbum antes de llegar al clímax, para abrazar momentos tan extraordinariamente logrados como la escena de sexo o la continua soledad de Max expresada en tantos momentos. El primer volumen de Max Winson apuntaba alto. Con este segundo sólo queda rendirse a la genialidad de Moreau, que ha construido un tebeo formidable que sería un error despreciar desde la falta de afición al tenis. Max Winson no va sobre tenis. Va sobre la vida.
Delcourt publicó originalmente Max Winson 2. L’échange en octubre de 2014. El volumen no tiene contenido extra.