Editorial: Tyrannosaurus.
Guión: Dkilerpanda (Juan Rubí y Carles Jiménez).
Dibujo: Dkillerpanda (Juan Rubí y Carles Jiménez.
Páginas: 82.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Octubre 2015.
Sabiendo que Dkillerpanda, pseudónimo que engloba a Juan Rubí y Carles Jiménez, es un estudio de diseño que triunfa en diferentes campos de la imagen, la primera impresión que genera Lecturas de cementerio es que se trata de un producto pensado para fans de su trabajo. Página a página se va conquistando a otro tipo de lector, pero es verdad que hay un obstáculo importante precisamente en el punto de partida de esta obra: los singulares diseños de los personajes, que tan bien pueden funcionar en ámbitos más propios del diseño, sufren algo más cuando hay que aplicarles narrativa. Da la sensación de que cada una de las diez pequeñas historias que forman estas Lecturas de cementerio ha sido una pequeña experimentación con la que Dkillerpanda ha querido expandir con un humor gamberro la leyenda de los monstruos más conocidos de la ficción popular. El resultado es algo irregular precisamente, pero más por su apartado gráfico tan marcado que por las historias. Si en lo argumental este juego es divertido, tanto porque estos monstruos tienen ya ganado un cariño inmortal como por el hecho de que los autores no dejan de ser tan fans de los mismos como los lectores, en el dibujo hay momentos en los que el diseño supera a la narrativa, y eso, tratándose de un cómic, es algo que rebaja un tanto el éxito del resultado final.
Dkillerpanda manifiesta un gran cariño por los personajes de terror. Eso es lo primero que se siente al abordar estas Lecturas de cementerio, y sólo por eso ya se agradece que se hayan acercado a estos mitos de la ficción popular. Incluso es bastante apreciable el escenario gótco y siniestro por el que apuesta, aún sabiendo que hay una pretensión de buscar un humor negro en cada uno de los relatos. Y también se agradece que los autores prolonguen sus ganas de experimentar a diferentes estilos de narración. Eso permite que los relatos ofrezcan sensaciones diferentes y que tengan una conexión simpática con el prólogo y el epílogo, protagonizado por unos niños que leen estas historias de terror en el cementerio del título. Tópico, pero efectivo. En cualquier caso, lo esencial de este volumen está en lo visual por encima de todo. El estilo de ilustración es tan marcado que se apodera del libro ya desde su portada. Dkillerpanda parte esencialmente de formas circulares para crear sus figuras. Con ellas, aderezándolas después con detalles terroríficos como unos pronunciados colmillos o las tintas que oscurecen los ojos, consiguen hacer unos monstruos a medio camino entre lo simpático y lo aterrador, por lo que desde ese punto de vista se puede considerar un acierto su trabajo para este libro.
Drácula, Frankenstein, el monstruo de la Laguna Negra, el Doctor Jekyll y Mr. Hyde, el Doctor Caligari (que quizá sea el gran añadido al panteón más clásico de criaturas aterradoras que hay en este libro) o el Fantasma de la Ópera son rediseñados para encajar en el particular universo de los creadores de esta obra. Si bien sus formas en general y sobre todo sus rostros son fantásticos y sí consiguen encajar en la narrativa propia del cómic (además, por supuesto, de ofrecer la sensación de lo bien que quedarían en camisetas, tazas y pósters), donde más sufren estas creaciones es en sus manos. Así, cuando hay historias que dependen mucho del movimiento corporal, como sucede por ejemplo con la de Frankenstein (que además, siendo muda, pierde el refuerzo de la palabra), hay dudas en torno a lo que plasma la viñeta, y eso afecta a la narrativa. No obstante, el resultado no deja de ser simpático y una muestra de que el terror como género admite una deliciosa multiplicidad de interpretaciones, que lleva a buscar nuevos ángulos, tanto en lo argumental como en lo visual, en personajes de los que creemos saberlo todo. Lecturas de cementerio es una de las más originales, aunque parece claro que tendrá más éxito entre un público ya convencido de antemano por el estilo visual del trabajo de Dkillerpanda.
El único contenido extra es una introducción de Sam Conflictivo.