Guión: Mark Waid.
Dibujo: Terry Dodson.
Páginas: 32.
Precio: 2,50 euros.
Presentación: Grapa.
Publicación: Octubre 2015.
La miniserie de Princesa Leia es la primera que llega a su fin en el nuevo universo de Star Wars en Marvel, y el resultado, a pesar de que la serie ha llegado a apuntar más alto, ha sido el previsto: correcto. Mark Waid ha entendido francamente bien al personaje protagonista, quizá el menos detallado en la franquicia cinematográfica por estar siempre supeditada a otros personajes, y ha sabido encontrar un espacio interesante que retratar sin necesidad de romper sus vínculos con la Rebelión a través de su herencia alderaaní. Pero de alguna manera, y es una lástima porque el escenario planteado era el que más juego podría haber dado entre la primera hornada de títulos de Star Wars, la serie ha sabido a poco. No es que haya salido mal, ni mucho menos, pero la propuesta podría haber dado mucho más juego, no tanto por espacio, porque cinco números es una extensión adecuada y considerable, sino por ambición. Waid la ha volcado toda en el personaje, y de hecho el final de la serie es un clímax extraordinario que se vuelca en lo emocional más que en lo espectacularmente visual, tanto en lo personal para Leia como con el mensaje genérico de su hermoso epílogo, pero no ha tenido el mismo acierto a la hora de definir el marco, donde se echa en falta, sobre todo, un antagonismo que realmente suponga un reto para Leia más allá del genérico uso del Imperio.
El dibujo de Terry Dodson se suma a esa percepción de la serie. A ratos espléndido, con una buena composición de página y habituales aciertos a la hora de desplegar a los personajes en las escenas de acción (y siempre es una delicia ver que Leia también puede asumir ese papel, demasiado reservado con frecuencia a los hombres de esta saga, de heroína de acción), pero al mismo tiempo hay un exceso de economía en las líneas que afecta al resultado final en dos terrenos muy claro. El primero, los rostros. En una serie tan personal como esta, en la que los pensamientos y las emociones de Leia eran tan trascendentales, Dodson ha optado por limitar demasiado esa expresividad, lo que se une al otro gran problema del ilustrador en historias completas, y es el excesivo parecido entre los diferentes rostros, lo que de nuevo afecta a Leia y a Evaan por encima de todo. El segundo, las naves y las escenas espaciales. Dodson simplifica muchos los vehículos y se apoya tanto en las onomatopeyas que esas ilustraciones pierden parte de la espectacularidad que necesitan. Aún así, Dodson sabe ser eficaz e incluso interesante con bastante facilidad. Princesa Leia termina como una buena lectura para el fan de Star Wars y como una forma diferente e interesante de acercarse al personaje, pero con un sabor de boca agridulce porque la historia no termina de despuntar tanto como podría.
Marvel publicó originalmente el quinto y último número de Star Wars: Princess Leia en julio de 2015. El único contenido extra es la portada original de Terry Dodson.