Guión: Greg Rucka.
Dibujo: Michael Lark y Brian Level.
Páginas: 128.
Precio: 15 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2015.
Había que saber si Lazarus, después de su primer volumen (aquí, su reseña), se convertía en una serie maravillosa o si, por el contrario, solamente había tenido un arranque brillante. La segunda entrega acerca un poquito más el título hacia lo primero. ¿Por qué? Porque sigue siendo una fascinante mezcla entre un mundo muy bien construido, uno al borde de la rebelión pero rehuyendo de ese escenario como único centro de interés, y un grupo de personajes protagonistas encabezados por Forever y la difícil relación con su familia, una de las que dominan la política mundial en este mundo sin países. Con un ritmo creciente, Greg Rucka va haciendo que las dos líneas se vayan acercando poco a poco hasta acabar convergiendo en un final espléndido que, lejos de agotar las posibilidades del relato, las sigue agrandando, expandiendo y complicando de una manera muy interesante, ahondando al mismo tiempo en los diferentes niveles de una sociedad fascinante y en las complejidades personales de una familia acechada por un misterio que, aún siendo tópico, está bien planteado. Y además, sin prisa. A Rucka no se le va la cabeza por exponerlo todo. La información llega poco a poco, con calma, con pausa, con inteligencia. Y eso, aunque sea de forma inconsciente, va haciendo crecer la serie con paso firme.
Lo mejor del planteamiento de Lazarus está precisamente en que prescinde de un origen, de una explicación histórica o social, de un momento de nacimiento de una sociedad cuya perfección aparente quiere ir socavando Rucka desde esos dos puntos de vista, el general y el personal. Como lo primero lo desarrolla el escritor de una forma sutil y, efectivamente, pausada, el enganche emocional viene por lo segundo, y ahí recurre al pasado. Ese mismo pasado con el que viene jugando desde el misterio y que ahora escenifica en unos flashbacks magníficos que recorren el pasado de Forever y que dan explicaciones a su presente de una forma espléndida. Forever es un personaje complejo, mucho, y cada paso que da Rucka en su descripción no hace más que afianzar lo acertado del planteamiento, hasta el punto de que se podría sacar a la protagonista de este escenario, colocarla en cualquier otro y poseer la misma fuerza, pero es precisamente ese panorama de familias poderosas y clases deprimidas el que da aún más categoría a su historia. La clave en ese sentido está en el contraste y, aunque de nuevo se pueda pensar que hay algo de tópico, Rucka lo maneja con acierto para que la construcción sea en este volumen incluso algo más interesante que en el primero, en el que ya había llamado poderosamente la atención del lector.
Como en los primeros números, Michael Lark, ayudado por Brian Level, colabora decisivamente en la sensación realista que desprende este mundo de ciencia ficción. Siempre es clave la empatía emocional con los protagonistas, y más cuando la historia invita con tanta fuerza a ello, y en este caso Lark no defrauda en absoluto. Los flashbacks, con la versión adolescente de Forever luchando por contentar a su padre y por encontrar su lugar en la familia, terminan de completar el cuadro visual de este mundo futurista con un toque decadente y otro de lujo que acentúan ese contraste social que se ha convertido en tema esencial de Lazarus. A la habitual maestría en la narración, Lark añade en este segundo volumen de la serie una escena que denota su capacidad para entender el movimiento y la puesta en escena, que es la pelea del quinto número entre esa Forever adolescente y su maestra, un combate acompañado por una lluvia de hojas secas que da un tono casi poético a lo que en realidad es la tragedia de la joven, que lucha por un imposible que tiene su reflejo en el presente. A pesar de que con este segundo volumen el tándem que forman Rucka y Lark hayan consolidado la serie, Lazarus sigue teniendo margen de mejora desde una estructura que para sí ya quisieran muchas series, de cómic o de televisión.
El volumen incluye los números 5 a 9 de Lazarus, publicados originalmente por Image entre diciembre de 2013 y julio de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales de Michael Lark.