CÓMIC PARA TODOS

Presentación de ‘El Taller. 3ª temporada’

aIMG_1007Para los que vivimos dentro del mundo del cómic, siempre es gozoso ver como van surgiendo nuevos talentos, nombres que piden a lectores y editores una oportunidad de mostrar las historias que tienen en la cabeza. Desde esa perspectiva, El Taller no tiene precio. ¿Y qué es El Taller? Es curso que imparte la ESDIP madrileña cada dos años y en la que se selecciona un grupo de alumnos para que desarrolle un proyecto personal que acabará plasmado en una historia corta que forma parte de un libro editado por Dibbuks. Aunque parezca mentira en esta siempre en crisis industria del cómic española, El Taller ya ha alcanzado su tercera edición. Este pasado miércoles día 11, la ESDIP vivió la presentación de su 3ª temporada, un libro que culmina el arduo trabajo que quince autores han desarrollado para la batuta de Kenny Ruiz, que actuó de maestro de ceremonias en esa presentación, un acto presidido por el buen humor y por bromas constantes entre profesor y alumnos, de esas que denotan que, dentro del ambiente profesional de El Taller, ha habido un impresionante trabajo de colaboración y compañerismo que supone «un paso intermedio entre lo que es estudiar una escuela y formarse, y ser profesionales y estar vendiendo sus ejemplares como están hoy».

La presentación de cada autor se produjo en el mismo orden en el que aparecen en el libro, por lo que el Demiurgo de Adrián Huelva fue el primer relato del que se habló. «Tenía uno de los proyectos más complejos, pero ha ido como un misil desde el principio del curso», dijo Kenny. El autor, que confesó entre risas de todos que no ha sufrido con el proyecto, cree que lo más difícil fue «estructurar la historia larga». La mexicano del grupo, Ana L. Cordero, firma El devorador de mariposas, una historia «al principio inabarcable» para su profesor pero en el que ha sido «muy constante». Es una autora muy crítica consigo misma, que cree que podría estar mejor dibujado porque «en mi mente todo es más bonito». Anomia es el relato de Ana Hernández Carvajal, una alumna que «escribía el triple de lo que dibujaba» y que en la primera reunión de guión «ya lo tenía todo escrito hasta el más mínimo detalle». Lo mejor, para ella, es que se ha «mantenido fiel a lo que tenía pensado desde el principio» para mostrar este futuro postapocalíptico en el que no queda ninguna forma de vida natural, y que tuvo que extender primero para después comprimirlo en la historia que aparece en el libro.

Antonio José Cuenca es el autor de El pastor de drones, una historia que va de «robots destructores con ametralladoras, explosiones y tías buenas» que nació del simple enunciado de su título y que «ha sacado lo mejor que tienes como dibujante». El autor está muy satisfecho y sorprendido por el desarrollo porque «mi idea principal era un drama bélico» y la descartó para hacer esta. Los estigmas del volcán, de Carolina Álvarez, es para Kenny «como una película de aventuras de los 80», un proyecto que escogió dejando de lado uno más personal «porque la otra me la habrías destruido», dijo ella a su profesor entre las risas de los presentes. Esa la está desarrollando ahora mismo en Internet en blanco y negro. Claudia Teixeira, que firma como Klaux, es la responsable de Zinzyde. Kenny dijo de ella que es «la alumna de la leyenda, venía anticipando que iba a llegar al Taller antes de que existiera el Taller, antes de que yo diera clase». Ella explicó que se decidió en el último mes a hacerla en blanco y negro, una decisión de la que está muy satisfecha porque no habría sido capaz de darle el color con el que soñaba, que ahora puede aprender con más tranquilidad, y porque eso le dio margen para «profundizar más en la tinta». Y es el relato con la escena de sexo que Kenny dijo entre risas que siempre ha de tener El Taller.

«Hostias como panes». Ese era uno de los elementos clave Nemetón, el trabajo de José Manuel Criado. «Hubo un momento en el que las quiso quitar y hubo un motín en clase», explicó Kenny. El autor tenía la historia en su cabeza desde hacía cinco años y admite que «lo más difícil ha sido meterme en detalle en ciertas cosas». Ahora quiere moverla durante un año para intentar publicar el proyecto completo, «y si no pues la dejaré dormir el sueño de los justos hasta que la pueda volver a retomar». Juanjo Rodríguez presentó El duelo de nunca acabar, un relato con «tono de época, de redichos, de utilizar chistes con el lenguaje que sólo lo podías hacer tú». «Yo me he reído mucho», confesó el autor, que insistió en incluir una escena musical porque «todos tenemos una cancioncita en la cabeza» con la que acompañarla y que, dijo además quién sabe si de broma o en serio, hace que «esté preparado ya para la versión animada». De la historia de Lucía Benavente, Nonstop, Kenny confesó que «lo difícil era tomárselo en serio» porque ella la presentaba siempre como algo que «es divertido y todo el mundo es guay». Pero el resultado ha sido satisfactorio para una autora que viene de la animación y por eso sintió que aquí «haces un poquito más lo que quieres… a menos que Kenny te diga que no». Más risas.

Luis Bajo Collados, autor de I 14:12, «era el único alumno de este curso al que le gustaban los superhéroes o que quería dibujar cómic de superhéroes», y que lo hizo además compaginando la carrera de Bellas Artes y el curso de ilustración de la ESDIP. Su relato habla de la caída de Lucifer, al que basó en un Ralph Fiennes joven, y para él «poder jugar con algo que ya está hecho, encima tan antiguo y tan importante, es divertido». Trisquel, una piedra rara… rara, de Nicolás Naranjo, es lo que Kenny llamó una historia de aventuras «infantojuveniladulto». «Ha sido de los que más veces me ha dicho que no iba a cambiar algo, pero no a nivel de capricho, sino porque lo había reflexionado mucho». El autor explicó que es un relato que acontece «en el mundo real, pero al final no importa que lo sea», y que pretende venderlo en Angouleme el próximo año. El último en hablar en el evento fue Rodrigo Yborra, creador de Be Venus, un relato en el que Kenny ve retazos de Sailor Moon, «mucho humor, el estilo con influencias Disney y reminiscencias de Skydoll«. Como viene del mundo de la animación, probar el cómic ha hecho que el autor haya decidido quedarse en él, notando que tenía «como mucha libertad para mí mismo».

 

Hubo tres autores que no estuvieron en la presentación que se celebró en la ESDIP, pero Kenny también tuvo palabras para ellos. Blanca Amores, que firma como Natsuki A., hizo Diabólica, estudiante de intercambio, y fue «la única del año que ha hecho manga», con sus dudas al principio pero aceptando el consejo de profesor y compañeros. Según Kenny, «es de los que más ha crecido» durante el curso. El proyecto de José Ignacio Castillo «ha sido el que en última instancia más ha tenido que apurar» para que su Sacrilega Curiam llegara a tiempo, pero ha compensado lo mal que lo pasó porque «tiene un dibujo tan, tan bonito». Su proyecto fue complicado de gestionar porque lo tenía desde hace años y así «cuesta mucho discernir las ideas buenas de las que sólo les tienes apego». Y Marina Saiz Wood, autora de Triality y la última ausencia, propuso una idea tan personal que «hablar mal del guión era casi hablar mal de ella», aunque eso acabó dando «mucha intensidad a su historia, todos los sentimientos que quiere transmitir son vividos».

El acto acabó con el reconocimiento de los alumnos a su profesor, y con unas emotivas palabras de Kenny Ruiz que resumen a la perfección lo que supone El Taller: «La experiencia de ver cómo aprendéis y cómo crecéis que yo tengo es increíblemente privilegiada. Me siento superagradecido del puesto en el que me ponéis. Me dejáis ser observador de cómo os convertís en algo mucho más grande. Pero para colmo me dejáis ver cómo os unís entre vosotros y cómo mejoráis entre vosotros. La experiencia que yo tengo en El Taller es que formo parte de algo que va a perdurar mucho más tiempo del que va a durar el tebeo en las tiendas o del que yo esté trabajando como profesor. Y el recuerdo que tengo de cada uno de vosotros, de vuestros proyectos, de vuestras subidas, de vuestras bajadas, de nuestras peleas, de nuestros desacuerdos y sobre todo de ver cómo volvíais todas las semanas y lo hacíais lo mejor que podíais, no lo voy a poder cambiar nunca. Me habéis enseñado mucho a mí sobre cómo enfrentaros a lo que queréis hacer y a las dificultades que surgían. Me habéis enseñado mucho de cómo ser un equipo y me habéis dado la oportunidad de estar ahí siempre. Nunca he sentido que hubiera una barrera entre profesor y alumno, y de verdad que es una experiencia que, aunque sea la tercera vez que la tengo, es cada vez nueva, cada vez valiosa y cada vez única. Así que, en realidad, gracias a vosotros». Desde este lado, gracias a todos.

El audio completo de la presentación, con muchas risas y aplausos, se puede escuchar y descargar en este enlace.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 12 noviembre, 2015 por en Dibbuks, ESDIP, Noticias y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías