CÓMIC PARA TODOS

‘Pinocchhio’, de Winshluss

p-pinocchioEditorial: La Cúpula.

Guión: Winshluss.

Dibujo: Winshluss.

Páginas: 200.

Precio: 26,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Septiembre 2015.

Hay dos cuestiones elementales para entrar a fondo en la propuesta del Pinocchio de Winshluss. La primera, que Pinocho es uno de los libros infantiles más turbios y adultos desde su concepción, por lo que una reinterpretación en una clave tan radical y perturbadora como la que propone Winshluss no es tan descabellada, a pesar de que efectivamente los límites se estiran aquí hasta extremos difíciles de anticipar y que se alejan, por supuesto, de la versión Disney, que es, por encima de la novela original de Carlo Collodi, la que parece haber calado mucho más hondo en el imaginario popular. La segunda, que Winshluss, pseudónimo de Vincent Paronnaud, es un artista multidisciplinar, que además de su trabajo en el mundo del cómic ha codirigido las adaptaciones cinematográficas de los cómics de Marjane Satrapi, Persépolis y Pollo con ciruelas, lo que le lleva a un nivel de experimentación que va más allá de la propia perversión de los personajes en su forma y en su fondo. Pinocchio no es, por tanto, la versión más accesible del cuento clásico, y probablemente gustará tanto a los lectores más ávidos de experiencias nuevas en viñetas como desconcertará a quienes busquen caminos más tradicionales, pero hay un trabajo impresionante detrás de un libro tan voluminoso como atrevido.

Winshluss  mezcla una doble experimentación, temática y formal. La temática arranca de los aspectos más conocidos de los mitos de Pinocho. Todo está escondido en las páginas de esta novela gráfica, incluso alusiones a otros cuentos sobradamente conocidos como el de Blancanives, y desde un prisma no sólo adulto sino incluso obsceno. El autor consigue hacer que los ámbitos de mayor familiaridad de la obra en la que se basa se conviertan en los más desagradables, y eso le permite trazar una radiografía muy pesimista del ser humano y de la sociedad actual. Pinocho, en realidad, es aquí más bien la excusa, un macguffin en toda regla que, en su periplo, permite que se vaya viendo lo que de verdad le interesa a Winshluss, empezando por las crudas reflexiones de un Pepito Grillo que nada tiene que ver con su encarnación más clásica y que representa, no por casualidad, como una cucaracha. Tampoco es fruto del azar que sea en las páginas de Pepito Grillo donde Winshluss vuelque la mayor parte de los diálogos que hay en toda la obra, muda en buena medida para que por un lado sea una obra que invita a una reflexión libre, que queda más en manos del lector que del autor, un mero expositor, y por otro lado se convierta en un deleite visual que además busca estilos distintos para seguir sacudiendo al lector.

Y es que visualmente, Pinocchio es una obra que, como poco, se gana el calificativo de llamativa desde su primera página. Es difícil trazar paralelismos entre el dibujo de Winshluss, pero sí se intuyen muchas referencias, casi todas desde el ámbito alternativo, independiente y underground, pero en realidad hay tanta personalidad en la obra que buscar parecidos o influencias es una tarea baldía. Winshluss mezcla estilos y trazos, color y blanco y negro, formatos más clásicos del cómic y acuarelas, páginas con una multiplicación de viñetas casi opresiva y splash pages que funcionan casi como auténticos lienzos sacados de una exposición y en torno a los cuales se organizan las secuencias anteriores y posteriores para cobrar un enorme acierto a la hora de narrar una historia que apenas necesita de palabras para ser, más que entendida, devorada. Ni siquiera las pausas que ofrecen el humor negro y la cruel sátira de las páginas de Pepito Grillo frenan el espectáculo visual de esta novela gráfica. Pinocchio, ganadora del principal premio del Festival de Angoulême en 2009, es uno de esos títulos que no dejan indiferente a nadie y del que casi todo el mundo puede sacar algo de provecho, sea de su mordaz crítica o de su brillante estilo de dibujo, que entronca mucho más con un mundo de pesadilla que con el de cuento que evoca su título.

Les Requins Marteaux publicó originalmente Pinocchio en noviembre de 2008. El volumen no tiene contenido extra. La Cúpula publicó esta obra en cartoné en diciembre de 2009.

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Esta entrada fue publicada en 5 noviembre, 2015 por en Cómic, La Cúpula, Winshluss y etiquetada con , , .

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