CÓMIC PARA TODOS

‘Solos’ 3, de Fabien Vehlmann y Bruno Gazzotti

SolosEditorial: Dibbuks.

Guión: Fabien Vehlmann.

Dibujo: Bruno Gazzotti.

Páginas: 112.

Precio: 18,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2015.

Segundo volumen de la edición española (aquí, su reseña) y quinto álbum original de Solos. Momento culminante, porque se desvela el gran misterio. El peligro de que la narración decaiga a partir de ahí es tan evidente que no hace falta explicarlo. Ese misterio hay muchas historias que lo dejan para el final precisamente por eso, porque ¿cómo continuar algo que ha llegado a su supuesto punto álgido? Ahí radica la genialidad de Solos, que se ve en este tercer libro. No importa el momento de las casi 400 páginas que ya hemos leído, siempre se tiene la sensación de que es imperioso pasar a la siguiente, se palpa a cada instante la avidez de saber qué es lo siguiente que va a suceder, se nota la enorme tensión que hay en cada uno de los escenarios que Fabien Vehlmann y Bruno Gazzotti han sabido ir construyendo para que el relato no deje de crecer, ni siquiera después de haber revelado el misterio que, en teoría, tendría que sustentarlo. Ahí es cuando queda al descubierto para las lecturas más aceleradas que Solos es mucho más que su misterio. Por supuesto, el escenario es una muestra enorme de imaginación, pero lo que de verdad permanece es un sensacional repertorio de personajes, infantiles para complicarlo aún más, que conforman un cuadro fascinante de principio a fin, con sus magníficos elementos de fantasía pero sin perder de vista que lo que se cuenta vale más que eso.

Si hay algo que Velhmann ha sabido hacer en Solos desde el principio es entender que sus protagonistas son niños. Hablan como niños y se comportan como niños. Niños que viven una situación excepcional, y eso les lleva a tener conductas arriesgadas e incluso heroicas, pero Vehlmann sabe que no puede engañar al lector haciendo que sean adultos de pequeño tamaño. Ahí está la clave. El escenario que idea es formidable, y habría funcionado también con adultos. Pero colocar a niños en la tesitura en que acontece este relato no sólo le sirve para firmar una aventura extraordinaria, sino también para dotarla de momentos de enorme trascendencia emocional e incluso psicológica, porque cada personaje tiene una forma de ser propia, intransferible y única. Por eso es tan fácil caer en el embrujo de Solos y por eso es una serie que exige el mayor de los reconocimientos. No es nada fácil lo que hace Vehlmann, conjugar reacciones humanas creíbles en niños además de edades diferentes (esa sutileza añade más genialidad aún) con un escenario fantástico que parte de un entorno realista, una ciudad que poco a poco va convirtiéndose mucho más en ese imaginario limbo en el que acontece el relato. Y lo hace, además, en un equilibrio que resulta cada vez más asombroso, porque a cada página va creciendo la fantasía, y ya sin posibilidad de vuelta atrás.

Decir que la genialidad de Vehlmann da la sensación de ser creciente en cada álbum y que la de Bruno Gazzotti se mantiene igual desde la primera página casi parece una infravaloración del ilustrador de esta extraordinaria serie, pero no hay que tomar esta valoración de esa forma. Al contrario, tener una regularidad tan impresionante en esas ya casi 400 páginas es algo digno de mención. Hacer que cada viñeta parezca fresca teniendo un trazo tan marcado y un diseño tan funcional de cada personaje, con rasgos identificativos tan precisos, es algo que no está al alcance de todo el mundo. Y es que incluso en las situaciones menos infantiles (la tortura que idean para Dodji y Edwise en el sexto álbum, La sexta dimensión y media o los besos y las motivaciones que hay detrás de ellos en el séptimo, Las tierras bajas) encajan a la perfección gracias a que el dibujo se mantiene firme. Gazzotti sabe perfectamente lo que hace y lo plasma en unas páginas espléndidas, en las que domina la ambientación y la puesta en escena al mismo nivel que esa fantasía que no deja de crecer y el retrato de los personajes. Solos es una maravilla desde el principio, pero da gusto ver que con el paso de las páginas y de los álbumes no sólo no decae sino que incrementa la necesidad de saber qué es lo que va a pasar a continuación. Es una de esas series que, con el tiempo, se convertirá en un clásico.

El volumen incluye los álbumes sexto y séptimo de Seuls, La quatrième diomensiones et demie y Les terres basses, publicados respectivamente por Dupuis en junio de 2011 y de 2012. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 27 octubre, 2015 por en Bruno Gazzotti, Cómic, Dibbuks, Dupuis, Fabien Vehlmann y etiquetada con , , .

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