Guión: Brian Azzarello, Jeff Lemire, Dan Jurgens y Keith Giffen.
Dibujo: Tom Raney, Jesús Merino, Scot Eaton, Aaron Lopresti, Stephen Thompson, Scott Kolins, Patrick Zircher y Andy McDonald.
Páginas: 112 cada uno.
Precio: 11,50 euros cada uno.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio / Julio 2015.
En este penúltimo paso de El fin del mañana, a sólo dos volúmenes para su conclusión, todavía sigue dando la impresión de que se están construyendo pisos de este complicado rascacielos. Eso, en realidad, deja una sensación un poco anodina. Pasan muchas cosas, la acción se diversifica en numerosos escenarios y personajes, hay instantes decisivos, pero en realidad no se ve un objetivo claro. Sí, está el propósito de evitar ese futuro tan siniestro que vimos en el arranque de la serie (aquí, reseña de su primer número), personificado especialmente en las apariciones del Batman que encarna Terry McGinnis, pero todo lo demás avanza sin un aparente control. Aparente, porque sin duda todas las historias acabarán confluyendo en esos dos números que faltan, pero todavía sin ese final el paso por El fin del mañana se está convirtiendo en algo un tanto atropellado, que por momentos consigue fascinar pero que en otros tantos se aleja mucho del lector. Llegados a este punto, es obvio que la expectación por conocer el final es directamente proporcional al papel que jueguen los pesos pesados de DC, especialmente Batman y Superman, a los que ya se empieza a dar un mayor protagonismo, e incluso hay elementos de personajes menos punteros, como la historia de Firestorm, que sí enganchan. Pero sigue faltando algo. ¿Llegará al final?
A estas alturas, el problema de El fin del mañana sigue siendo el mismo que viene teniendo la serie una vez superada la sorpresa de su arranque: la dispersión. Eso afecta a contenido y a continente. Salvo muy contadas excepciones, y el referente de 52 (aquí, su reseña) siempre hay que tenerlo vivo, una serie escrita por tantas manos acaba dejando esa sensación de ausencia de un foco central. Lo hay, en teoría, en ese mundo futuro, pero ha pasado tanto tiempo desde que lo viéramos que esa perspectiva ya se ha perdido. Brian Azzarello, Jeff Lemire, Dan Jurgens y Keith Giffen intentan sazonar la historia con continuos golpes de efecto, y sin duda el que muestra la portada del noveno número especial es el más destacado de este tramo de la historia, pero no siempre parece suficiente. Por eso se antoja como lógico que Batman y Superman estén cogiendo un mayor protagonismo en este tramo final, compartiéndolo con otros secundarios habituales como Frankenstein o Firestorm, que se muestra como el mejor hallazgo de la segunda mitad de la serie no sólo por sus circunstancias sino porque es un personaje muy bien escrito y que abre uno de los episodios más interesantes de estos números. Eso sí, hay apuntes suficientes como para que el final de la serie sea más satisfactorio que algunos de estos episodios intermedios.
Por supuesto, El fin del mañana mantiene el baile de ilustradores que se viene mostrando desde el inicio, algo que ya se ha convertido en una costumbre en este y en otras muchas series de DC, y no necesariamente las de publicación semanal como esta. Como en anteriores números, de lo que puede presumir El fin del mañana es de que sus ocho dibujantes para diez números americanos mantienen un nivel bastante alto y una coherencia sobresaliente, lo que permite que incluso los personajes menos identificables (especialmente aquellos que aparecen sin disfraz de batalla, claro está) se puedan reconocer claramente. Sin ese trabajo, leer El fin del mañana podría haber sido un galimatías, porque habría obligado al lector a prestar más atención de la debida con cada salto de autor. Pero el nivel general es alto, la imaginación está en forma y lo que se ve es muy atractivo para la vista en todos los números que componen estas dos entregas. Puestos a destacar alguno de esos ocho nombres, las páginas que más satisfactorias resultan son las de Jesús Merino y Scot Eaton, aunque todos encuentran buenos momentos en las páginas que les tocan. De hecho, parecen estar afilando los lápices para el final de El fin del mañana, que, la verdad, se va a agradecer para redondear una historia que está pareciendo demasiado larga.
El octavo volumen de El fin del mañana comprende los números 30 a 34 de The New 52: Futures End, y el noveno los números 35 a 39, publicados originalmente por DC entre noviembre de 2014 y enero de 2015. El único contenido extra son las cubiertas originales de Ryan Sook