Guión: Gerry Duggan.
Dibujo: Shawn Crystal.
Páginas: 144.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2015.
Antes de leer Mansión Arkham, es conveniente pasar por Batman eterno, concretamente por su octavo número (aquí, su reseña), donde se produce un acontecimiento fundamental para la premisa de esta miniserie escrita por Gerry Duggan y dibujada por Shawn Crystal. Sabiendo eso, el spoiler principal es que Arkham ha sido destruido y el hospital psiquiátrico más conocido del mundo del cómic se ha trasladado… a la Mansión Wayne. Ese spoiler, no obstante, ya está apuntado en la mismo portada del volumen, así que no hay daño alguno en decirlo. Pasando ya al trabajo de Duggan y Crystal, lo cierto es que es una propuesta sugerente que por momentos parece que funciona francamente bien pero que en otros adquiere una endeblez demasiado importante, sobre todo con la ingenuidad que parece exigir al lector en cuestiones clave cuando lo que está intentando construir es una intriga milimétricamente tallada. Funciona, eso sí, la ambientación, tanto en el guión de Duggan y por mucho que recurra a la manida premisa de un Batman disfrazado para infiltrarse entre criminales como en el dibujo de Crystal, que da la impresión en algunos instantes de ser algo tosco por la acumulación de líneas (no hay más que ver el acabado que le da al rostro de Batman) pero que se va afianzando de una forma espléndida en la percepción del lector.
Duggan escribe una trama interesante, especialmente porque se atreve a mezclar lo más clásico y lo más nuevo para que su Arkham tenga una forma diferente a la que hemos visto hasta ahora. No sólo por el hecho de que su lugar sea la Mansión Wayne y no el viejo y destruido edificio, sino porque no se limita a jugar con la ya conocida y muy extensa galería de villanos de Batman. Usa a determinados personajes, por supuesto, y los usa bien, incluso desde puntos de vista originales y complejos de manejar como el registro pseudocómico que le otorga a Mr. Frío, pero también quiere que en Arkham haya pacientes inesperados, nuevos y que no remitan directamente a otras historias. El tono de misterio de la historia también es atractivo, sobre todo porque los objetivos son cambiantes. Si hubiera sido un whodunit lineal, probablemente no habría tenido la misma eficacia. Sin embargo, hay algunos elementos de la historia que no responden con idéntica solvencia y que para ser comentados implican algún spoiler que sí afectaría a su lectura. Baste decir que son elementos que un personaje como Batman tendría que manejar con mucho más acierto del que se le otorga en Mansión Arkham, así como otros de pura ingenuidad que han tienen que ver con el disfraz que escoge el héroe para infiltrarse entre los reclusos.
El dibujo de Shawn Crystal es muy interesante. Lo es porque consigue una ambientación realista y tétrica de la Mansión Waye, aunque ahora sea Arkham, que pocas veces se ha visto y que cuenta con el inestimable apoyo del colorista Dave McCaig, que acentúa mucho más la oscuridad visible del hospital psiquiátrico y del propio Batman. Crystal destaca mucho más ahí que en la narración, donde en ocasiones no se le sigue con demasiada claridad, pero son defectos menores en el conjunto gracias a la hábil puesta en escena de la que hace gala, consiguiendo que algunas viñetas sobresalgan precisamente por la buena elección del punto de vista o, simplemente, por la originalidad con la que trata poses que podrían haber caído directamente en la rutina (como la presentación de Batman en el primer número, sentado en la cueva y sin su capucha). Mansión Arkham. Un hogar para criminales dementes es una propuesta curiosa que explora la continuidad del universo de Gotham tras Batman eterno. Prescindiendo de posibles referencias, mejora porque su entretenimiento es sincero. Pero hay muchas referencias a las que agarrarse, y eso obliga a Duggan a rizar el rizo de una forma algo inverosímil en algún momento. Ahí flaquea. Pero el conjunto y la idea atraen.
El volumen incluye los seis números de Arkham Manor, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 2014 y marzo de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Shawn Crystal y un artículo de presentación de David Fernández.