Guión: Mark Waid.
Dibujo: Minck Oosterveer.
Páginas: 112.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2015.
Cuando un autor consigue reinventarse a sí mismo, es que tiene que ser bueno a la fuerza. Mark Waid es el escritor de Kingdom Come (aquí, su reseña). De muchas más cosas, por supuesto, pero el de Kingdom Come. La magna obra superheroica que construyó con Alex Ross es lo suficientemente grande como para que se asocie con fuerza a su nombre. Pero cuando uno lee The Unknown, es cuando hasta lo más grande se vuelve pequeño. O difuso. O no tan importante. Porque The Unknown, y mejor decirlo cuanto antes, es uno de esos tebeos extraordinarios que deja una impresión imborrable en la memoria. Puede que no sea un clásico de los que aparecen en los libros de texto junto a Watchmen (aquí, su reseña) o Maus, pero si es uno de esos tebeos del que se hablará entre aficionados, que se recomendarán de unos a otros y que recordarán durante años. ¿Por qué? Puede ser porque Waid crea dos personajes extraordinarios, porque maneja una situación a medio camino entre el thriller detectivesco y el sobrenatural o porque domina los códigos del terror con una sencillez abrumadora. O puede que sea por el formidable dibujo del desgraciadamente desaparecido Mink Oosterveer, que es quien de verdad consigue helarnos la sangre, darle ritmo a la historia y aportar carisma a los personaje. O puede que sea, sencillamente, por todo eso junto.
Como suele suceder con las obras que se cuelan entre las favoritas de los lectores, no hay nada especialmente nuevo o rompedor en el guión de Waid. Pero Waid, como extraordinario escritor que es, tiene la enorme habilidad de juntar las piezas de una forma admirable. Una investigadora privada, muy atractiva por supuesto, pero al mismo tiempo increíblemente brillante, del nivel que haría palidecer a Sherlock Holmes. Un compañero de aventuras a la altura. Secretos en el pasado y en el presente de ambos. Un caso interesante, que por supuesto parte de lo que acaba siendo un delicioso macguffin y que se puede interpretar desde los dos lados del mundo sobrenatural, desde el de los creyentes y desde el de los escépticos. Muchas acción. Y momentos de impacto que descolocan al lector de una forma deslumbrante. Waid lo maneja todo, lo tritura, lo coloca y lo sazona de una manera brillante. Parece imposible escapar del magnetismo que tiene The Unknown, que apela a tantas cosas, que va descubriendo tantos referentes y que construye una historia tan fascinante como sencilla que parte con la misma fuerza del escenario que recrea como de los dos personajes protagonistas, de Catherine Allingham y James Doyle por separado y de la irresistible mezcla que surge de su unión.
Atractivos y carismáticos, y a pesar del deleite que ofrecen las portadas de otros autores, empezando por la del mismo volumen, ya parece difícil imaginarlos sin los lápices de otro ilustrador que no sea Mink Oosterveer. Y por eso da más rabia todavía saber que el ilustrador perdió la vida en un accidente en 2011. Su dibujo es impresionante. Lo es en el diseño, despuntando ese amenazador tipo de tez blanca; lo es en la puesta de escena, y no hacen falta más que las dos primeras páginas para darse cuenta de ello, viendo que describe a la perfección a Catherine y su situación sin una sola palabra; y lo es en la narrativa, algo que evidencia con los cliffhangers (ojo al del segundo número, antológico) y explota con una contundencia sensacional en la brillante escena del tren y sobre todo en esa ilustración a doble página con la que corona la persecución. Espectáculo puro. Parece mentira que The Unkwnown sea una miniserie de cuatro números. No por el escaso tiempo que se emplea en devorarla más que leerla, porque así de buena es, sino por la enorme familiaridad que se consigue con este mundo habiendo visto tan poquito de él. Cuando se acaba la lectura, hace falta más, porque ha creado una sed de aventura que el epílogo satisface con la promesa de que haya más.
El volumen incluye los cuatro números de The Unknown, publicados originalmente por Boom! Studios entre mayo y agosto de 2009. El contenido extra lo forman una introducción de Gail Simone y las portadas originales y alternativas de Erik Jones, Paul Pope, Mink Oosterveer y Matthew Dow Smith.