Guión: Amanda Conner y Jimmy Palmiotti.
Dibujo: Chad Hardin, John Timms, Mauricet, Brandt Peters y Darwyn Cooke.
Páginas: 112.
Precio: 11,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2015.
Era inevitable. Más pronto o más tarde, Amanda Conner y Jimmy Palmiotti tenían que unir a las dos mujeres del universo DC que más fama les han dado, Harley Quinn y Power Girl, y eso sucede en este tercer volumen de la serie de la alocada ex psiquiatra de Arkham, que acaba siendo el mejor de los publicados hasta ahora, también por el desternillante especial navideño que lo cierra, pero sobre todo por la delirante unión entre estos dos personajes femeninos. La irrupción de Power Girl, con la excusa más vieja del mundo como coartada (una amnesia temporal de la superheroína) da con la tecla de lo que le faltaba a la serie. Conner y Palmiotti habían conseguido que Harley Quinn fuera divertida por momentos, pero le faltaba algo más de espíritu, algo incluso de personalidad para que sus intrascendentes historias tuvieran precisamente ahí su razón de ser. No hay que olvidar que el punto fuerte de Harley es la locura, y ahí se aceptan sus aventuras. Con Power Girl, contrapunto total de la protagonista de la serie, todo eso se acentúa más y la diversión se dispara de una manera que Harley encaja hasta en los entornos más fantásticos que le son más propios a su compañera en esta historia. Conner y Palmiotti saben hacer un cómic desenfadado protagonizado por una mujer, pero hasta este tercer número eso no se había visto con tanta claridad en Harley Quinn.
La apuesta, desde luego, es ganadora. Power Girl fue una de esas series que se ganó el cariño inmediato de los lectores, un relato simpático, bien llevado, divertido y más complejo de lo que su diversión podía indicar en un primer vistazo. Harley Quinn tendría que haber seguido esos pasos desde el principio, pero la excesiva locura presente en sus páginas descentraba bastante. Y es que Harley funciona muy bien por oposición. Si todo lo que está a su alrededor quiere ser más alocado que ella misma, no destaca. Eso pasaba en algunas de sus primeras aventuras. Pero junto a Power Girl no. Ahí todo cobra sentido, incluso las alusiones al vestuario de Power Girl o las bromas de contenido más sexual, que las hay, porque todo se encara desde la psicología tergiversada de Harley, un personaje que en estas páginas alcanza ese punto adorable desde su locura que no podía tener junto a las ansias homicidas del Joker, que necesitaba para poder volar en solitario y encontrar su espacio y que en su propia serie todavía no había tenido con tanta claridad. Esa identidad propia también se ve en las tres historias del especial de Navidad, especialmente en la primera, un pequeño gran placer en el que se ve la relación que Harley establece con los cachorros que ha acogido y también con una niña pequeña, escenarios emocionales que sacan lo mejor del personaje.
Si tiene que haber un pero, este es que en el fondo es una lástima que la reunión entre Harley Quinn y Power Girl no la veamos con dibujos de Amanda Conner más allá de las portadas de la serie. Es verdad, y así hay que reconocerlo, que Chad Hardín hace un gran trabajo, entendiendo la parte divertida de la serie y también la más espectacular, siendo deudor en parte del estilo de quien aquí ejerce únicamente como escritora junto a Palmiotti, pero queda esa pequeña espinita de ver a Conner explayándose con sus dos personajes fetiche. Incluso los cambios de ilustrador, que generalmente suponen una absurda distracción provocada por las prisas editoriales, aquí se aceptan maravillosamente bien. Primero, por el nivel de los demás ilustradores, por supuesto. Y después porque la transición es narrativa. John Timms se encarga de dibujar la aventura de Harley y Power Girl después de atravesar un portal dimensional, en un número que abre y cierra Hardin con sendas páginas. Y de nuevo hay que volver al especial navideño para encontrar tres estilos diferentes y muy atractivos, los de Mauricet, Brant Peters y, sobre todo, Darwyn Cooke, que trata a Harley prácticamente como si la hubiera creado él mismo. Por fin despega Harley Quinn, y ahora toca cruzar los dedos para que la serie mantenga la insana y rocambolesca diversión que hay en este volumen.
El volumen incluye los números 11 a 13 de Harley Quinn y Harley Quinn Holiday Special, publicados originalmente por DC Comics entre octubre y diciembre de 2014. El contenido extra lo forman las portadas originales de Amanda Conner, Yanick Paquette y Darwin Cooke y dos pin-ups de Billy Tucci.